Entorno

China, punto de inflexión

China, a por el oro en el medallero deportivo con más eventos y práctica deportiva

La política deportiva del país asiático pasa por albergar grandes eventos deportivos y realizar una gran inversión en infraestructuras que, a la vez, dará más deportistas de alto rendimiento y asegurará más medallas de oro.

China, a por el oro en el medallero deportivo con más eventos y práctica deportiva
 LaLiga tiene en China uno de sus mercados estratégicos.

Miquel López-Egea

14 oct 2022 - 05:00

Mientras la política de Covid Cero y la crisis inmobiliaria ponen en jaque el modelo agotado de la economía china, el Partido Comunista Chino celebra un nuevo congreso que ha de apuntalar otro mandato de Xi Jinping, una decisión histórica que le hará encadenar tres mandatos.

 

 

El Covid Cero y la crisis inmobiliaria roban el último aliento al modelo económico chino

 

 

China quiere liderar el medallero deportivo. La política deportiva del país pasa por albergar grandes eventos realizar una alta inversión en infraestructuras que, a la vez, dará más deportistas de alto rendimiento y asegurará más medallas de oro.

 

El país tiene marcado como objetivo que la industria del deporte alcance 5.000 millones de yuanes (720.000 millones de euros) para 2025, lo que representa un incremento del 70% frente a 2019, antes de la pandemia, según el Gobierno chino.

 

 

 

 

China cuenta con un programa nacional de acondicionamiento físico, con una apuesta por renovar y construir miles de instalaciones deportivas y de entrenamiento, con el objetivo de un 45% de la población haga ejercicio en 2035. En las últimas décadas, el Gobierno del país ha estimulado la práctica deportiva con el objetivo de que aumente el consumo de equipamiento deportivo y el interés hacia el deporte como espectáculo.

 

El gran salto deportivo del país se produjo en 2008, cuando organizó los Juegos Olímpicos de Pekín y mostró la imagen al mundo de una nueva China moderna tras una inversión de 43.000 millones de dólares, que sirvió para acelerar el desarrollo de las infraestructuras del país.

 

Desde entonces, la apuesta por grandes eventos no ha cesado y ha organizado otros grandes eventos, como el Mundial de Baloncesto en 2019 o los Juegos Olímpicos, en este caso, de invierno, en 2022. En este último caso, la inversión total fue de 84.000 millones de euros, en una ofensiva para promocionar los deportes de invierno entre la población. 

 

 

 

De hecho, el Comité Olímpico Internacional designó en 2015 la ciudad de Pekín como sede olímpica, por su capacidad financiera, que permitía una gran inversión en infraestructuras en un país que ha lanzado una apuesta en todos los niveles para fomentar el deporte entre sus ciudadanos. Con los Juegos Olímpicos de 2022, China aprovechó para mostrar su mejor imagen al mundo, intentado que fuera un evento verde y seguro, en un entorno de plena normalidad, que además sirvió para demostrar el éxito de su sistema político.

 

Ahora, después de una pausa causada por su política de Covid Cero, que llevó a dejar vació el calendario deportivo, el país sigue con su apuesta por albergar grandes eventos. En abril, la ciudad de Chiba acogió unos XGames y del 23 de septiembre al 8 de octubre de 2023, Hangzhou será la sede de los Juegos Asiáticos, mientras que en 2025 Nanjing acogerá el Mundial de Atletismo en pista cubierta. Asimismo, también cuenta con grandes eventos como un Gran Premio de Fórmula 1 o varios torneos ATP de tenis como el Open de China, o la Diamond League de atletismo.

 

Aunque si un sueño tenía China era acoger un Mundial de fútbol y ser campeón del Mundo en 2050, una meta que se ha pospuesto. El país renunció a organizar la Copa Asiática en 2023 a causa de su política de Covid Cero, perdió el Mundial de Clubes y no ha obtenido los resultados deportivos esperados pese a haber obligado a que el fútbol fuera una asignatura obligatoria en los colegios.

 

 

 

 

Sin embargo, el país no ha renunciado a este objetivo a largo plazo. El año pasado, Pekín anunció la construcción de 18 ciudades de fútbol en menos de cinco años con el objetivo de que las ciudades desarrollaran un programa de fútbol base, fortalecieran las asociaciones de fútbol locales, mejoraran la estructura de las competiciones, construyeran instalaciones y la cultura futbolística.

 

Este cambio se produjo después de que la Superliga china dijera adiós a las inversiones millonarias en futbolistas extranjeros, dando paso a una era de restricciones y limitaciones presupuestarias. Una serie de reformas que acabaron con el Jiangsu FC, campeón de la liga china de fútbol, que cesó sus operaciones en febrero de 2022. En diciembre de 2020, la Asociación de Fútbol de China dio a conocer un tope salarial y reglas de control de gasto en los clubes, buscando frenar la espiral inflacionista en que había entrado la liga nacional.

 

Hasta el momento, el público chino no ha dejado de seguir el fútbol europeo, LaLiga tiene en China uno de sus mercados estratégicos. El pasado agosto, la patronal firmó un acuerdo con Migu para que se hiciera con los derechos audiovisuales de 380 partidos en la competición hasta 2024-2025. La patronal ingresa más de cien millones de euros anuales en China entre televisión en patrocinio.

 

Paralelamente, China sigue siendo el gran proveedor de deporte del mundo. España, según Icex España Exportación e Inversiones, hasta septiembre, ha comprado artículos de equipamiento deportivo por valor de 915,4 millones de euros a China, que ocupa la primera posición, seguido de Bélgica, con 210,4 millones, e Italia, con 176,3 millones de euros.