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Capri Bikes anticipa ingresos de 2,2 millones en 2022 y busca levantar un millón de euros

La compañía cerrará el año con 5.500 bicicletas vendidas, el 15% de ellas eléctricas. La cadena está ultimando el desembarco en Estados Unidos de la mano de un socio y busca seguir ganando terreno en Alemania, Francia e Italia.

Capri Bikes anticipa ingresos de 2,2 millones en 2022 y busca levantar un millón de euros
El precio medio de una bicicleta convencional es de 300 euros mientras que de una eléctrica asciende hasta 1.000 euros, aunque puede llegar a tener un coste de 2.000 euros en el tope de gama.

M. L-E.

05 oct 2022 - 05:00

Capri Bikes acelera. La marca de bicicletas urbanas Capri, con sede en Gijón (Asturias), anticipa unos ingresos de entre 2 millones y 2,2 millones de euros en 2022, lo que representará superar los 1,5 millones facturados el año pasado. Pese a mejorar su volumen de negocio, la empresa, fundada en 2014 y que cuenta con quince empleados, no podrá esquivar los números rojos.

 

“No cerraremos en positivo porque hemos invertido en producto, será la primera vez que esto ocurra en muchos años, pero no nos preocupa porque tenemos un plan de crecimiento, y no lo lograremos hasta 2024”, explica Andrés Maldonado, fundador de la marca, a Palco23. La compañía cerrará el año con 5.500 bicicletas vendidas, el 15% de ellas eléctricas.

 

Capri Bikes, que vende más del 90% de sus bicicletas a través de Internet, tiene presencia en sesenta puntos de venta en España y el resto de Europa. El 40% de las ventas de las bicicletas eléctricas se produce en Alemania, mientras que un 30% lo hace en Francia, otro 20% en España y un 10% en Portugal. En cambio, el 80% de las bicicletas convencionales de la marca se venden en España y Portugal y el resto en otros puntos de Europa. Además, este año ha alcanzado acuerdos con las cadenas hoteleras Melià, Petit Palace y HM Hoteles después de haber puesto el foco en el negocio corporate.

 

 

 

 

Para seguir con su plan de expansión, Capri Bikes abrirá una campaña de crowdfunding a través de Crowdcube con el objetivo de levantar hasta un millón de euros en noviembre. “El objetivo de esta ronda es seguir con el desarrollo de producto, este es el objetivo y nuestra necesidad”, apunta Maldonado. “Crear producto es muy caro y necesitas certificados y homologaciones, ahora estamos centrados en poder tener un producto maduro para conquistar nuevos mercados, pero no vamos con una prisa excesiva porque no tenemos la financiación necesaria”, reconoce.

 

“Dentro de nuestro nicho de bicicletas urbanas, debemos tener un potencial de inversión y saber captar al pequeño inversor que, a la vez, será embajador de la marca”, avanza. Con esta inyección, la compañía dará un empuje a su gama, haciendo bicicletas urbanas más deportivas, incorporando mejoras tecnológicas para llegar a un perfil que busca una gama técnica más alta.

 

En 2020, coincidiendo con la pandemia, la marca lanzó los modelos Azur y Metz, financiados con un crowdfunding. Estos dos modelos sirvieron a la compañía para proseguir con sus planes de expansión y creó demanda de sus bicicletas fuera del mercado nacional.

 

Ahora, la cadena está ultimando el desembarco en Estados Unidos de la mano de un socio. Asimismo, busca seguir ganando terreno en Alemania, Francia, República Checa e Italia. En la segunda mitad de 2023, la compañía desembarcará en Reino Unido. La cadena opera a través de un sistema direct to consumer, por lo ha alcanzado acuerdos con talleres que dan servicios postventa y que permiten testear el producto, aunque no son distribuidores.

 

El precio medio de una bicicleta convencional es de 300 euros mientras que de una eléctrica asciende hasta 1.000 euros, aunque puede llegar a tener un coste de 2.000 euros en el tope de gama.