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Capri Bikes dispara su negocio un 25% en 2021 y prepara su salto a Estados Unidos

En el año de la pandemia, la marca vendió 4.000 bicicletas, cerca del doble del año anterior, a causa del aumento de la demanda de bicicletas derivados de la pandemia. La marca prepara una ronda de inversión de dos millones de euros.

M. L-E.

07 oct 2021 - 04:44

Capri Bikes acelera. La marca de bicicletas Capri, con sede en Gijón (Asturias), estima que su negocio crecerá un 25% en 2021, con alrededor de 5.000 bicicletas vendidas. En el año de la pandemia, la marca vendió 4.000 bicicletas, cerca del doble del año anterior, a causa del aumento de la demanda de bicicletas derivadas de la pandemia. Para el año que viene, la marca espera aumentar sus ventas más de un 20%. Fundada por Andrés Maldonado y Margarita de Mir hace once años como tienda online, la empresa empezó a distribuir bicicletas eléctricas en 2019, cinco años después de haber creado la marca Capri. “Empezamos con una tienda online de venta de bicicleta al público; vendiendo bicicletas de movilidad, funcionales, urbanas y atemporales y hemos ido consolidando el negocio”, explica Maldonado a Palco23, quien recuerda que ahora la empresa tiene dos negocios, la venta de bicicletas de otras marcas y la venta de las Capri.   “En tres años queremos multiplicar por cinco la cantidad de bicicletas eléctricas que vendemos, aunque ahora tenemos la limitación de la compra de componentes; no los conseguimos todos, pero estamos cumpliendo ya que trabajamos con productores europeos y tenemos mejores suministros que la competencia”, asegura el directivo. “Tenemos un plan de crecimiento muy fuerte”, sostiene.   Capri Bikes abrirá un ‘service point’ en Estados Unidos próximamente   El año pasado, coincidiendo con la pandemia, la marca lanzó los modelos Azur y Metz, financiados con un crowdfunding. Estos dos modelos sirvieron a la compañía para proseguir con sus planes de expansión y tuvo demanda de sus bicicletas en Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica, Nueva Zelanda, Australia y Japón, además de en Europa. En esta línea, la empresa está focalizada en expandirse en Alemania, Francia y Portugal, donde tiene tiendas asociadas. El 40% de las ventas de las bicicletas eléctricas se produce en Alemania, mientras que un 30% en Francia, un 20% en España y un 10% en Portugal. En cambio, el 80% de las bicicletas convencionales de la marca se venden en España y Portugal y el resto en Europa. Próximamente, la empresa se expandirá de manera oficial a Estados Unidos con un service point que gestionará las garantías y la logística; además de enviar un contenedor de bicicletas hacia el país. La empresa se centra en la venta directa al consumidor y cuenta alrededor de 30 tiendas asociadas que dan servicio y soporte de la marca. El precio medio de una bicicleta convencional es de 300 euros mientras que de una eléctrica asciende hasta 1.000 euros, aunque puede llegar a tener un coste de 2.000 euros en el tope de gama.     El precio medio por bicicleta es de 300 euros para una convencional y de 1.000 euros por una eléctrica   “No hacemos bicicletas de deporte sino de transporte, para aquel público que busca una sostenibilidad urbana; por lo que cualquier persona es objetiva de comprar una de nuestras máquinas; desde un joven de 14 años hasta una señora de 70 años, porque no somos una marca que hace bicicletas deportivas”, sostiene el directivo. Recientemente, la empresa ha cerrado una ronda de financiación en la que ha entrado la Sociedad Regional de Promoción del Principado de Asturias (SRP) que ha aportado 200.000 euros al proyecto. Además, los propietarios aportaron otros 100.000 euros. De cara al futuro, la empresa está preparando una ronda de inversión de dos millones de euros. En los dos últimos años la empresa ha cerrado en números negros, y ha realizado varias ampliaciones de personal, contratando perfiles senior. La empresa cuenta con 14 trabajadores entre sus dos naves de almacenamiento y su centro logístico, de desarrollo y márketing ubicados en Gijón. La producción está subcontratada en Portugal y tiene otro almacén en Países Bajos. “Si quieres ser competitivo, tienes que ajustarse; además hay que dejar provisiones, afinar en logística y hay que tener en cuenta que se han disparado los precios de los contenedores, pero no el de las bicicletas, pero esperamos seguir en beneficios”, remarca.

 

 

Capri Bikes acelera. La marca de bicicletas Capri, con sede en Gijón (Asturias), estima que su negocio crecerá un 25% en 2021, con alrededor de 5.000 bicicletas vendidas. En el año de la pandemia, la marca vendió 4.000 bicicletas, cerca del doble del año anterior, a causa del aumento de la demanda de bicicletas derivadas de la pandemia. Para el año que viene, la marca espera aumentar sus ventas más de un 20%.

 

Fundada por Andrés Maldonado y Margarita de Mir hace once años como tienda online, la empresa empezó a distribuir bicicletas eléctricas en 2019, cinco años después de haber creado la marca Capri. “Empezamos con una tienda online de venta de bicicleta al público; vendiendo bicicletas de movilidad, funcionales, urbanas y atemporales y hemos ido consolidando el negocio”, explica Maldonado a Palco23, quien recuerda que ahora la empresa tiene dos negocios, la venta de bicicletas de otras marcas y la venta de las Capri.  

 

En tres años queremos multiplicar por cinco la cantidad de bicicletas eléctricas que vendemos, aunque ahora tenemos la limitación de la compra de componentes; no los conseguimos todos, pero estamos cumpliendo ya que trabajamos con productores europeos y tenemos mejores suministros que la competencia”, asegura el directivo. “Tenemos un plan de crecimiento muy fuerte”, sostiene.

 

 

 

 

El año pasado, coincidiendo con la pandemia, la marca lanzó los modelos Azur y Metz, financiados con un crowdfunding. Estos dos modelos sirvieron a la compañía para proseguir con sus planes de expansión y tuvo demanda de sus bicicletas en Estados Unidos, Canadá, Latinoamérica, Nueva Zelanda, Australia y Japón, además de en Europa.

 

En esta línea, la empresa está focalizada en expandirse en Alemania, Francia y Portugal, donde tiene tiendas asociadas. El 40% de las ventas de las bicicletas eléctricas se produce en Alemania, mientras que un 30% en Francia, un 20% en España y un 10% en Portugal. En cambio, el 80% de las bicicletas convencionales de la marca se venden en España y Portugal y el resto en Europa. Próximamente, la empresa se expandirá de manera oficial a Estados Unidos con un service point que gestionará las garantías y la logística; además de enviar un contenedor de bicicletas hacia el país.

 

La empresa se centra en la venta directa al consumidor y cuenta alrededor de 30 tiendas asociadas que dan servicio y soporte de la marca. El precio medio de una bicicleta convencional es de 300 euros mientras que de una eléctrica asciende hasta 1.000 euros, aunque puede llegar a tener un coste de 2.000 euros en el tope de gama.

 

 

 

 

“No hacemos bicicletas de deporte sino de transporte, para aquel público que busca una sostenibilidad urbana; por lo que cualquier persona es objetiva de comprar una de nuestras máquinas; desde un joven de 14 años hasta una señora de 70 años, porque no somos una marca que hace bicicletas deportivas”, sostiene el directivo.

 

Recientemente, la empresa ha cerrado una ronda de financiación en la que ha entrado la Sociedad Regional de Promoción del Principado de Asturias (SRP) que ha aportado 200.000 euros al proyecto. Además, los propietarios aportaron otros 100.000 euros. De cara al futuro, la empresa está preparando una ronda de inversión de dos millones de euros.

 

En los dos últimos años la empresa ha cerrado en números negros, y ha realizado varias ampliaciones de personal, contratando perfiles senior. La empresa cuenta con 14 trabajadores entre sus dos naves de almacenamiento y su centro logístico, de desarrollo y márketing ubicados en Gijón. La producción está subcontratada en Portugal y tiene otro almacén en Países Bajos.

 

“Si quieres ser competitivo, tienes que ajustarse; además hay que dejar provisiones, afinar en logística y hay que tener en cuenta que se han disparado los precios de los contenedores, pero no el de las bicicletas, pero esperamos seguir en beneficios”, remarca.