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Qatar busca capitalizar el ‘soft power’ del fútbol en el Mundial 2022

El emirato árabe, que ha cerrado fronteras y escuelas para el evento, prevé que el prestigioso torneo futbolístico represente un impulso económico de 17.000 millones de dólares a su economía y recibir 1,2 millones de visitantes.

Qatar busca capitalizar el ‘soft power’ del fútbol en el Mundial 2022
Amnistía Internacional ha liderado una campaña en contra del evento, asegurando que este es “el Mundial de la vergüenza”

Miquel López-Egea

25 oct 2022 - 05:00

Qatar busca anotar un gol en sus relaciones internacionales. Tamim bin Hamad Al Thani, emir del país, y los jeques del emirato, tienen la Copa Mundial de la Fifa de fútbol, que se celebrará del 20 de noviembre al 18 de diciembre de 2022, marcada en rojo en el calendario. El evento servirá para mostrar la mejor imagen del país de mayoría musulmana, diversificar sus ingresos y para legitimar su régimen, aparentemente renovado.

 

Por el momento, el efecto logrado es casi el contrario: la organización ha despertado criticas por ir contra los derechos humanos y varias marchas han realizado acciones de protesta. Es el caso de la marca de equipamiento deportivo Hummel, que prácticamente se ha borrado de la camiseta de Dinamarca o París, que ha optado por no ofrecer ningún partido de la cita en pantallas gigantes. Además, varias selecciones lucirán el brazalete arcoíris durante el evento.

 

El torneo también servirá para impulsar el crecimiento de su economía, ya que el emirato prevé que el Mundial represente una inyección de 17.000 millones de dólares, según afirmó antes de verano Nasser Al-Khater, consejero delegado del Mundial, a Bloomberg.

 

El evento atraerá a 1,2 millones de visitantes y servirá para abrirse más a Occidente y mejorar sus relaciones internacionales, además de ganar posiciones frente a otros países del Golfo, como Emiratos Árabes Unidos o Baréin, estados que también tienen el foco puesto en la inversión deportiva. Un informe reciente publicado Hsbc estima que el Producto Interior Bruto (PIB) de Qatar crecerá un 4,6% en 2022 y un 2,3% en 2023, siendo uno de los países con mayor crecimiento dentro de las economías del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

 

 

 

 

Con el Mundial, Qatar, un país con apenas 2,9 millones de habitantes, busca convertirse en un referente en el panorama internacional como epicentro turístico, de negocios y de deportes.  Pero con el Mundial no ha acabado: Campeonatos del Mundo de Natación, Juegos Asiáticos y Gran Premio de Fórmula 1 son algunas de las citas que acogerá el país.

 

Coincidiendo con la estrategia de la Fifa de expandir sus fronteras, el estado árabe ubicado en el Golfo Pérsico y que basa su economía en el petróleo y el gas, ha invertido 200.000 millones de dólares en doce años. Además, el Mundial reportará unos ingresos de 5.745 millones de euros para las arcas de la federación internacional.

 

De hecho, a causa de esta apuesta, la Fifa ha roto la tradición de celebrar la competición en verano y alegando las altas temperaturas, ha optado por celebrar el evento en el país. Pero ¿a qué precio? Son numerosas las voces que han criticado a la federación de obviar el respeto a los derechos humanos y a la ética a cambio de una alta rentabilidad.

 

 

 

 

La cita se celebrará no exenta de controversia ya que desde su designación en 2010 han salido a la luz numerosas noticias sobre protestas laborales, muertes de trabajadores por jornadas interminables, sin descanso ni medidas de seguridad, reiterados abusos y discriminación tras haber contratado a cientos de miles de obreros extranjeros para levantar las infraestructuras del evento. The Guardian cifró en 6.500 el número de muertes derivadas de la construcción de infraestructuras, algo que el estado ha asegurado que son fake news dentro de un complot para desestabilizar el país. En este sentido, Al-Khater respondió a las acusaciones recordando que se había legislado para establecer un salario mínimo para los trabajadores, así como un horario laboral.

 

Por su parte, Amnistía Internacional ha liderado una campaña en contra del evento, asegurando que este es “el Mundial de la vergüenza” por los abusos y explotaciones a empleados migrantes y su preocupación por el respeto de los derechos humanos y la comunidad Lgbtiq+, ya que el país pena la homosexualidad con severas penas de prisión.

 

En este contexto, el Mundial sigue viento en popa. El país ya ha vendido casi tres millones de entradas a aficionados de Qatar, Estados Unidos, Arabia Saudí, Inglaterra, México, Emiratos Árabes Unidos, Argentina, Francia, Brasil y Alemania y ha puesto a disposición del público más de 130.000 habitaciones a partir de 80 euros por noche.

 

 

 

Además, con el objetivo de centrarse exclusivamente para el evento, el país ha cerrado fronteras, por lo que han emitido la Hayya Card, un permiso de entrada al país que además proporciona transporte público gratuito en todo el país y permitirá el acceso a los estadios a los aficionados con una entrada válida para el partido.

 

También instalará una fan zone donde proyectará partidos en directo, acogerá a artistas de renombre mundial y ofrecerá actividades futbolísticas y habrá una serie de opciones de comida y bebida locales e internacionales. Además, todos los parques temáticos como atracciones del país estarán abiertas a los aficionados. Además de cerrar fronteras marítimas, terrestres y áreas para cualquier que no asista al evento, también cerrará las escuelas con el objetivo de aliviar la carga del transporte.

 

Por el contrario, los seguidores que visiten el país estarán obligados a descargarse las aplicaciones Ehteraz y Hayya, aplicaciones que según el medio noruego NRK actúan de espía y acceden al contenido de los teléfonos móviles.