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Los retos ‘macro’ del nuevo curso para el sector del deporte

La inflación, la posible recesión, las tensiones geopolíticas y hacer frente al aumento del coste de la energía definirán el último trimestre del año, volviendo a poner al sector en jaque en pleno proceso de recuperación.

Los retos ‘macro’ del nuevo curso para el sector del deporte
El sector del fitness y especialmente las grandes instalaciones deportivas y con agua serán las más afectadas a causa del incremento del coste de la luz y del gas.

M. L-E.

01 sep 2022 - 05:00

El deporte, amenazado. El año post-Covid comenzó marcado por la inflación, las disrupciones en la cadena de suministro y la guerra en Ucrania, pero entre los consumidores persistía el efecto champán después de dos años de dura pandemia. Pero el espumoso se ha terminado ya y el resto de los problemas de fondo continúan, si es que no se han agravado. El deporte se enfrenta a un nuevo curso lleno de incertidumbre y con un cúmulo de desafíos en pleno proceso de recuperación de la pandemia.

 

El deporte llega a las puertas de esta nueva crisis aún arrastrando algunas secuelas de la pandemia y apunta a volver a ser uno de los sectores más afectados, en particular el del fitness, que aún no ha recuperado el músculo de antes de la pandemia.

 

 

  1. Hacer frente a la recesión

 

El primer desafío al que se enfrenta el sector del deporte es precisamente la anticipadísima crisis que viene. Presidentes, bancos centrales y economistas de todos los ámbitos no han cesado de advertirlo en los últimos meses, precisando que, mientras la anterior fue una crisis financiera, esta será de oferta y, sobre todo, de demanda: la bolsa de ahorro generada durante la pandemia se ha agotado, y la inflación en cotas máximas ha empobrecido al consumidor.

 

En julio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) precisó que “la titubeante recuperación de 2021 ha venido seguida de una evolución cada vez más lúgubre en 2022, a causa de los riesgos que comenzaron a materializarse”.

 

Durante el segundo trimestre del año -relata la entidad multilateral-; el Producto Interior Bruto (PIB) mundial se contrajo, debido a la desaceleración de China y Rusia, mientras que el gasto de los hogares en Estados Unidos no alcanzó las expectativas.

 

Este arranque del año, sumado a la inflación, la desaceleración peor de lo prevista en China, nuevas repercusiones de la guerra en Ucrania (incluyendo la crisis energética) llevaron al FMI a revisar hasta el 3,2% su pronóstico de crecimiento para la economía mundial en 2022. Para España, pronostica un crecimiento del 4% en 2022 y del 2% en 2023.

 

Al impacto directo de una recesión sobre el consumo se suma el efecto que una crisis tiene sobre la confianza del consumidor, que todavía penaliza más el gasto. Reino Unido acaba de dejar atrás el que se ha denominado “el verano del descontento”, y ya hay voces que alerta de que se replicará también este otoño en España.

 

Con un consumidor más empobrecido y temeroso, el deporte no se quedará al margen de la recesión y tras el impacto del Covid-19, el sector espera otro golpe en sus cuentas. Los europeos que entrenan en gimnasios dejarán de hacerlo en los próximos seis meses si es necesario, según una encuesta realizada por Morgan Stanley.

 

Concretamente, un 26% de los abonados a gimnasios de Alemania, España, Francia, Reino Unido e Italia está dispuesto a renunciar o reducir su gasto en abonos por la crisis si fuera necesario. Pero el impacto no se limita al sector del fitness: un 38% de los usuarios considera que dejará de asistir a eventos deportivos si es necesario a causa del nuevo contexto.

 

 

  1. Inflación de récord

 

Una de las causas de la crisis que viene y que afecta directamente al deporte es la inflación. El sector se enfrenta al reto de traspasar la escalada de costes, de las materias primas a la energía. En el sector del fitness, por ejemplo, los centros deportivos llevan doce meses subiendo precios, mientras que los clubes de fútbol y baloncesto han tenido que adaptar los abonos a la nueva realidad.

 

La inflación afectará a todos los planes que tienen los clubes de fútbol que se han adscrito a LaLiga Impulso y están construyendo nuevas infraestructuras y a los planes de expansión de las cadenas de fitness, que verán un incremento del coste para levantar la persiana de sus nuevos clubes.

 

Mientras, la inflación está haciendo ya mella en el gasto de los consumidores, especialmente los de clases más bajas, que son los que más destinan en términos relativos a artículos como alimentación o energía.   

 

Una muestra de ello es que, en junio, el 41,8% de las ventas de gran consumo se concentraron en artículos de marca blanca, según los últimos datos de Nielsen recogidos por El Mundo. En la anterior crisis, la marca blanca pasó de copar el 33,7% de las ventas en 2009 al 40% en 2010.

 

El FMI prevé que este año la inflación se sitúe en el 6,6% en las economías avanzadas y en el 9,5% en las economías de mercados emergentes y en desarrollo, con subidas de 0,9 y de 0,8 puntos porcentuales, respectivamente.

 

En deporte, los precios no han parado de subir. En julio, el Índice de Precios de Consumo (IPC) de los servicios recreativos, deportivos y culturales registró la mayor alza interanual desde abril del 2020, con una subida del 1,5%. Concretamente, el precio de las bicicletas fue el motor de la inflación en el sector, con un alza interanual del 4,9% en julio, cuatro décimas menos que en junio. El sector ciclista comenzó a registrar máximos históricos a finales de 2020 y sigue manteniéndose en tasas elevadas. ¿Se mantendrá esta tendencia?

 

 

  1. Entrenar sin pasar frío, el reto

 

El aumento en el gasto de los suministros pondrá en jaque a todo el sector deportivo nacional, con el fantasma de los cortes de energía como castigo máximo. En el caso de las instalaciones deportivas el gasto se seguirá disparando y algunos de los retos que tendrán los clubes y centros deportivos será poder asumir el gasto de iluminar o calentar sus instalaciones.

 

De hecho, las principales ligas europeas de fútbol ya están adoptando medidas para sortear los gastos de energía, planteando sólo encender las luces de los estadios cuando sea necesario o reducir los partidos de noche.

 

Por otro lado, el sector del fitness y especialmente las grandes instalaciones deportivas y con agua serán las más afectadas a causa del incremento del coste de la luz y del gas, tanto para calentar las piscinas como para mantener la temperatura en los gimnasios. Hasta ahora, el sector del fitness ya ha triplicado su gasto en suministros y ha puesto en jaque la rentabilidad para el curso.

 

 

  1. Subida de tipos

 

Para controlar la inflación, el Banco Central Europeo (BCE) y la Reserva Federal de Estados Unidos han comenzado ya a virar de política monetaria con sendas subidas de tipos de interés. El regulador europeo ha aprobado, de momento, una subida de tipos de medio punto, hasta el 0,50%, la primera en once años.

 

Aunque la subida venía ya descontándose desde hace meses, tiene efecto tanto sobre empresas como sobre consumidores porque encarece el acceso a la deuda, que se encontraba en mínimos históricos en los últimos años.

 

El principal riesgo es que aumentar el precio del dinero enfríe demasiado la economía y agrave todavía más la crisis. ¿El peor escenario? La estanflación: que la subida no sea suficiente para controlar la inflación, su principal objetivo, y al mismo tiempo la economía se contraiga.

 

 

  1. China y nuevas tensiones geopolíticas

 

Como telón de fondo continúa un escenario marcado por las tensiones geopolíticas: tras Rusia, los ojos están ahora puestos en China, después de que la visita de Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, a Taiwán, despertara todas las alarmas.

 

Pekín ha mantenido desde entonces la presión militar sobre la isla, gobernada democráticamente pero que China reivindica como parte de su territorio. La moda y el equipamiento deportivo, que tiene en China su principal polo de aprovisionamiento, está particularmente expuesta al conflicto.

 

De hecho, los gigantes del sector ya han comenzado a deshacer posiciones en los últimos dos años, marcados por las restricciones por el Covid-19 en el país, los boicots a marcas occidentales y un movimiento hacia promover el consumo local. Nike y Adidas, por su parte, han desplomado sus ventas en China en los últimos trimestres

 

En cuanto a la producción, la estrategia China Plus One ha ido transformándose, con los operadores priorizando ahora un mix de proveedores con más peso de la cercanía y priorizando particularmente la fiabilidad.

 

 

  1. Europa y Estados Unidos acuden a las urnas

 

El curso trae también un nuevo calendario electoral que podría traer más inestabilidad a Europa y Estados Unidos. Italia acudirá el 25 de septiembre a las urnas con los ultraderechistas Fratelli d’Italia liderando los sondeos; en Brasil, Jair Bolsonaro se someterá a la reelección en octubre, y Estados Unidos acudirá a sus mid terms en noviembre en plena investigación federal al expresidente Donald Trump. Para entonces se sabrá ya quién sustituye a Boris Johnson como premier en Reino Unido, una decisión fijada para el próximo lunes.

 

En España, 2023 será un intenso año electoral, con elecciones generales en noviembre (siempre que el Gobierno de coalición agote la legislatura), municipales en mayo, y autonómicas en trece comunidades autónomas también en el quinto mes del año.

 

En este caso, el deporte estará presente en los programas electorales de los principales países, con la necesidad de fomentar la práctica deportiva y dotar de mejores infraestructuras deportivas a los municipios españoles.

 

 

 

  1. Más disrupciones en la ‘supply chain’

 

La inflación, la guerra en Ucrania y la crisis energética (que ha motivado ya cierres temporales de fábricas en mercados como China y Bangladesh) añaden también más leña a las disrupciones de la cadena de suministro que vienen produciéndose desde 2021.

 

Retrasos (especialmente en Asia) y subida de costes son las principales consecuencias, a las que podría sumarse un exceso de inventario si finalmente la crisis motiva una caída del consumo en la siguiente campaña.

 

Pero no todo son malas noticias: mientras el incremento de los precios del carburante encarece el transporte por carretera, el marítimo ha comenzado a aliviar precios y el World Container Index, elaborado por Drewry, encadena ya 26 semanas de descensos.

 

 

  1. ¿Se mantendrá la práctica deportiva y se recuperarán audiencias? 

 

El sector tiene como objetivo mantener la práctica deportiva tras el boom post-Covid, que implicó un aumento de las ventas de material deportivo. La gran cuestión es si este curso las bicicletas inundarán Wallapop y se quedarán cogiendo polvo en los trasteros o bien se mantendrá la práctica al aire libre.

 

En 2021, las federaciones de golf y montañismo se posicionaron como las grandes vencedoras de la pandemia, con un significativo aumento de los federados. Además, las montañas se llenaron de ciclistas y corredores y las marchas y carreras cicloturistas marcaron cifras de récord pese a restricciones. ¿Pero se mantendrá esta tendencia en otoño?

 

Por su parte, el sector del fitness también contiene el aliento y espera saber si se mantendrá la demanda. En este último trimestre, los planes de expansión se mantienen, pese a desconocer si habrá una saturación a corto y medio plazo con la entrada de fondos de inversión y nuevos operadores.

 

Otro de los retos deportivos es recuperar las audiencias. Tras una pérdida de interés por el deporte y un descenso de la audiencia televisiva, con un público fragmentado y que consume desde distintas plataformas y que dispone una mayor oferta, el sector busca recuperar audiencias, así como público en los pabellones, estadios y arenas.

 

 

  1. La Ley del Deporte, a punto

 

Antes de final de año, la nueva Ley del Deporte debe quedar aprobada y, por lo tanto, 2022-2023, será la primera temporada con un nuevo marco legal. Entre sus principales novedades, la propuesta de ley plantea reconocer expresamente el derecho a la actividad física y al deporte como actividades esenciales, promueve la igualdad y la inclusión en todos los niveles, dota de seguridad y estabilidad a las distintas figuras de personas deportistas, actualiza el modelo de las diferentes entidades, y unifica las funciones públicas y privadas de las organizaciones deportivas.

 

Respecto a los cambios en las obligaciones de las entidades deportivas, la nueva ley elimina la obligación de transformación en Sociedad Anónima Deportiva para participar en competiciones profesionales y se opta por un modelo libre; y desaparece la obligatoriedad del aval bancario del 15% del presupuesto de gasto, pudiendo establecer los clubes el porcentaje de aval que crean oportuno. En el ámbito de las ligas profesionales, el texto establece medidas de gobernanza y transparencia, y la obligación de contar con mecanismos de control económico.

 

Por lo tanto, la nueva normativa implica deberes. La Liga Femenina Fútbol Profesional (Lpff) ya se ha constituido gracias a la normativa y Asobal y La Liga nacional de fútbol sala lo harán próximamente. Pero esto implicará tener que mejorar esta temporada en los modelos internos de los clubes, operando de manera profesional, siendo capaces de generar más recursos y ampliando estructuras.

 

 

  1. El papel del Gobierno

 

España ha sido el único país de la Unión Europea (UE) que ha incluido como elemento tractor el deporte en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. En junio, el organismo repartió hasta 102 millones de euros entre todas las comunidades autónomas, que alcanzará la cifra de 300 millones de euros en los próximos años. Para este 2022, el Consejo Superior de Deportes contaba con un presupuesto de 300 millones de euros, lo que supuso un alza del 25,3% respecto al año anterior.

 

El Gobierno español se propuso una segunda “gran revolución” del deporte, pero hará falta ver dónde se destinarán estos recursos y con qué objetivos. Además, el reto del CSD pasará por trabajar en aumentar el presupuesto para 2023 y en saber canalizar las inversiones para cumplir con su plan de llevar al deporte a otra dimensión en tres años, hasta los Juegos Olímpicos de París 2024.