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La cadena argentina Bigg acelera para alcanzar siete gimnasios en España en 2022

La compañía busca alcanzar 300 abonados por centro, así como una facturación de 540.000 euros por boutique. La inversión estimada para un local, de entre 200 metros cuadrados y 500 metros cuadrados, es de 400.000 euros. 

La cadena argentina Bigg acelera para alcanzar siete gimnasios en España en 2022
Bigg espera tener 300 abonados por centro y, de momento, el centro franquiciado de Salamanca ya cuenta con 180 socios, mientras que el de Chamberí tenía setenta abonados en preventa.

Miquel López-Egea

18 may 2022 - 05:00

Bigg se hace grande en España. La cadena argentina de gimnasios boutiques de alta gama, que opera 45 centros en Latinoamérica, espera tener siete centros operativos en el país tras haber desembarcado en el mercado español en septiembre de 2021. Actualmente, Bigg cuenta con un centro en el barrio de Chamberí y otro en el de Salamanca de la capital y abrirá en los barrios de Goya y Cuzco.

 

A final de 2022, la compañía espera tener cuatro centros propios en Madrid, dos franquiciados en Barcelona y otro en la capital. Además, también estudia el desembarco en Sevilla a finales de año.

 

“Estamos interesados en otras ciudades como Valencia o A Coruña, pero de momento nuestro objetivo pasa por tener cinco centros en Madrid y ver cuál es nuestro punto de máxima capacidad en la ciudad”, explica Gonzalo Romero, director general de la cadena en el país, a Palco23. Para financiar este plan de expansión la cadena tiene abierta una ronda de financiación que ya tiene cubierta al 70%.

 

Dicha ronda, cuyo importe no ha trascendido, se abrió para los socios y franquiciados actuales de Bigg en Argentina, mientras que, para rondas futuras, la compañía estudiará si permite la entrada de inversores locales.

 

 

 

 

“Iremos avanzando en el mercado español de cinco en cinco, pero estamos compitiendo con grandes operadores como Orangetheory Fitness o F45, aunque nuestro modelo es diferenciador, puesto que ofrecemos entrenamientos en grupos, pero con objetivos individuales”, asegura el directivo. La compañía ofrece un modelo de entreno flexible con hasta 25.000 tipos diferentes de ejercicio para lograr que “el socio venga todos los días, haga cosas distintas y no se aburra”, revela.

 

Los centros franquiciados requieren una inversión de alrededor de 400.000 euros que incluye el fee. Por otro lado, por cada centro, la facturación estimada es de 540.000 euros al año. De media, los espacios cuentan con entre 200 metros cuadrados y cuarenta metros cuadrados, con una sala diáfana de entre 140 metros cuadrados y 150 metros cuadrados y una zona de entrenamiento para veinte personas, además de recepción y vestuarios. En el caso del centro del barrio de Salamanca tiene dos salas diáfanas.

 

Bigg espera tener 300 abonados por centro y, de momento, el centro franquiciado de Salamanca ya cuenta con 180 socios, mientras que el de Chamberí tenía setenta abonados en preventa.

 

La cadena ofrece membresías sin permanencia con un precio único de 149 euros que incluye el uso de una aplicación y de un entrenador para planificar y seguir el entrenamiento. Por otro lado, el usuario puede optar a un modelo con permanencia de seis meses por 129 euros al mes. 

 

Un centro Bigg opera con seis empleados, con dos turnos de trabajo y una persona siempre en ventas. Además, tienen siempre dos coaches en las horas de más demanda

 

 

 

 

“Buscamos abrir en zona de alto poder adquisitivo y alta concentración de gente que quiera invertir en salud”, explica el directivo, que recuerda que, pese a ser considerado de alta gama, “un entrenador tiene un coste de cincuenta euros la sesión, por lo que por 200 euros podrías entrenar cuatro veces mientras que, con nosotros, puedes hacerlo de manera ilimitada, e incluimos una aplicación para entrenar en casa”. Además, próximamente, la cadena se adentrará en el segmento de la nutrición.

 

Fundada por Guillermo Mazzoni y otros tres socios en 2013, la cadena, con sede en Buenos Aires, opera en Argentina, Chile, Colombia y Paraguay y, próximamente, desembarcará en Panamá y Uruguay. En 2019, dio el salto fuera de Argentina y paralelamente decidió armar estructura en España para desarrollar la marca en el país. Romero, que es socio de la filial española, está al frente del negocio.