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El Banco Mundial azuza los temores de una recesión global en 2023

La política monetaria coordinada entre los principales bancos centrales del mundo arrastra la economía hasta la contracción del PIB el próximo año, según ha remarcado la entidad presidida por el estadounidense David Malpass. 

El Banco Mundial azuza los temores de una recesión global en 2023
Se debe impulsar el suministro mundial de productos básicos como los alimentos y la energía y reforzar las redes comerciales mundiales, huyendo del proteccionismo.

M. Tamayo

19 sep 2022 - 05:00

Tambores de crisis global. Economistas, políticos y banqueros del mundo llevan meses debatiéndose entre si la temida recesión (the R word cuando hay miedo a invocarla) alcanzará la economía global. A medida que avanza el año, negar la posibilidad de una contracción económica se complica. Una crisis energética en una Europa en guerra, la recesión técnica en Estados Unidos y la previsión de crecimiento más baja para China en cuarenta años, sin contar la pandemia, lo ponen difícil. 

 

La pregunta que sobrevuela la economía mundial es la que encabeza el nuevo informe del Banco Mundial ¿Es inminente una recesión global? Las casi cincuenta páginas de análisis no disipan del todo la duda, pero aseguran que el riesgo de recesión aumentará en 2023.

 

La entidad presidida por David Malpass saca la bola de cristal y lanza una teoría: la subida de tipos de los bancos centrales unos dos puntos porcentuales más puede producir, junto a tensiones financieras, la reducción del Producto Interior Bruto (PIB) en un 0,5% el año que viene.  

 

“En conjunto, Europa, Estados Unidos y China representan aproximadamente la mitad del Producto Interior Bruto (PIB) mundial en términos de paridad de poder adquisitivo”, aseguró el pasado agosto el investigador principal en el Instituto de Asuntos Globales de la Universidad de Yale, Stephen S. Roach. “Con ninguna otra economía capaz de llenar el vacío, me temo que una recesión mundial parece inevitable”, sentenciaba Roach, tal y como recoge el Banco Mundial en su último informe. 

 

 

 

 

El Banco Mundial apunta que una recesión mundial impulsada por el desaceleramiento en las principales potencias económicas del globo puede generar una serie de crisis financieras en las economías de mercado emergentes y en desarrollo que les perjudicarán “de forma duradera”.

 

“Los bancos centrales de todo el mundo han subido los tipos de interés este año con un grado de sincronización no visto en las últimas cinco décadas”, subraya la entidad, que duda que estas medidas sean capaces de devolver la inflación mundial a los niveles anteriores a la pandemia. Para 2023, el Banco Mundial estima que los tipos de interés de la política monetaria mundial crecerán hasta casi el 4%, dos puntos porcentuales más que en 2021.

 

Para frenar las consecuencias a largo plazo de una posible recesión mundial, el Banco Mundial propone dejar de impulsar políticas de reducción del consumo y llevar a cabo medidas para aumentar la producción. “Las políticas deberían tratar de generar inversiones adicionales y mejorar la productividad y la asignación de capital, que son fundamentales para el crecimiento y la reducción de la pobreza”, asegura Malpass.

 

El Banco Mundial deja una puerta a la esperanza, pero “requerirá una acción concentrada por parte de los responsables políticos”. La receta del Banco Mundial pasa por aliviar las restricciones del mercado laboral, para aumentar la población activa y reducir las pensiones sobre los precios.

 

Además, se debe impulsar el suministro mundial de productos básicos como los alimentos y la energía y reforzar las redes comerciales mundiales, huyendo del proteccionismo. “Los responsables políticos deberían apoyar un orden económico internacional basado en normas, que proteja contra la amenaza del proteccionismo y la fragmentación que podría perturbar aún más las redes comerciales”, apunta el documento.