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Especial 2020: El negocio del deporte en el año del Covid-19

El deporte de EEUU se reinventa, se ajusta y se abona a las burbujas

Las pérdidas millonarias de las competiciones estadounidenses marcarán su futuro para los próximos años, que encontraron la alternativa en las burbujas.

Adrià Fernández

30 dic 2020 - 04:57

El deporte de EEUU se reinventa, se ajusta y se abona encuentra la solución en las burbujas

 

Como cada año, Palco23 realiza en las últimas semanas de diciembre un repaso a los últimos doce meses en el negocio del deporte, marcados por el impacto de la pandemia del Covid-19. Análisis macroeconómico de España y el mundo, recorrido por los fenómenos sociales que ha provocado el coronavirus y reportajes sobre el impacto en los principales clubes, competiciones y federaciones del sector forman el Especial 2020: el negocio del deporte en el año del Covid-19.

 

 

Las burbujas conquistan Estados Unidos. La mayor industria deporitva del mundo se ha adaptado al coronavirus y todos los deportes se ajustaron y exprimieron para poder salvar las temporadas.

 

Nadie quedó ajeno y todos los deportes se han visto afectados, desde la NBA de baloncesto o la NHL de hockey hasta el deporte universitario. Las organizaciones han tenido que reinventarse y trabajar con muchos escenarios ante la incertidumbre. Las pérdidas que han sufrido las competiciones marcarán el deporte en los próximos años.

 

La NBA fue la primera competición en reinventarse y marcó el camino. Los cerca de mil millones de dólares que habría supuesto la anulación de la competición obligaron a buscar una alternativa viable a toda costa.

 

Antes de la pandemia, el baloncesto estadounidense proyectaba unos ingresos para la temporada 2019-2020 de alrededor de 8.000 millones de dólares, de los cuales 2.400 millones de dólares procedían de los derechos televisivos. El hecho de haber encontrado como solución disputar la competición en el complejo de Walt Disney World Resort de Orlando (Florida) significó poder recuperar 1.500 millones de dólares en ingresos que se habrían perdido sin reiniciar la temporada.

 

 

Sin embargo, la NBA dejó de ingresar 1.200 millones de dólares por el Covid-19, por lo que tuvo que aumentar la capacidad de endeudamiento de la competición de 650 millones de dólares a 1.200 millones de dólares. El balance de las finanzas incluyó una caída de 800 millones de dólares en concepto de ticketing y 400 millones de dólares por el descenso en sponsors y merchandising. Para la temporada 2020-2021, se proyectan unos 4.000 millones de dólares de impacto, un 40% de los ingresos totales.


Dos burbujas en la NHL

La National Hockey League (NHL) tomó ejemplo. La competición siguió el modelo de la NBA sin público en las gradas, pero con dos burbujas: el Scotiabank Arena de Toronto y el Rogers Place de Edmonton.

 

Los playoffs, programados durante los meses de abril y junio, se acabaron celebrando entre el 1 de agosto y el 28 de septiembre, y en ellos sólo participaron los doce mejores equipos de cada conferencia. La temporada acabó con Tampa Bay Lightning alzando la Stanley Cup por segunda vez en su historia.

 

 

Asimismo, los jugadores se tuvieron que apretar el cinturón y llegaron a un acuerdo para congelar el límite salarial en 2020-2021 en los actuales 81,5 millones de dólares, situación que se mantendrá hasta que el negocio de la competición se vuelva a situar en los números de antes de la pandemia, de 4.800 millones de dólares. Por otra parte, la organización aplazó el All Star Game y el Winter Classic, previstos para enero.


La NFL paga la ausencia de ticketing

La National Football League (NFL) es la liga con mayor asistencia por partido del mundo, con 66.563 aficionados por encuentro de la temporada regular, por lo que el golpe por tener que jugar a puerta cerrada fue especialmente duro.

 

 

Se estima que la caída de los ingresos en la competición fue de un 38% de los 14.400 millones de dólares que generaba.  Ante este escenario, la NFL decidió realizar toda la temporada en Estados Unidos como medida de prevención y cancelar los partidos internacionales que se iban a disputar en el estadio de Wembley y en el Tottenham Hotspur Stadium, ambos en Londres, así como en el estadio Azteca de México.

 

La NFL albergó a todo el personal del equipo en viviendas compartidas y requiriendo múltiples pruebas negativas antes de que alguien pudiera ingresar a la misma. Para la postemporada, sin embargo, prohibió las burbujas porque los equipos tienen “protocolos intensivos”, según explicó la NFL. 

 

 

La MLS, tocada

La Major League Baseball (MLB) se suspendió a principios de marzo y se reanudó en agosto con un torneo a puerta cerrada que ganó Portland.

 

La competición acumuló unas pérdidas de 3.100 millones de dólares y sus treinta clubes habrán sumado este año 8.300 millones de dólares de deuda. Las pérdidas operativas de los clubes de la MLB estarán entre 2.800 millones de dólares y 3.000 millones.

 

Además la competición optó por celebrar en un formato burbuja tanto la World Series como la Division Series y la League Championship Series.

 

Asimismo, la MLS, anticipó unas pérdidas de mil millones de dólares para la competición.
La liga de béisbol estuvo parada desde el 9 de marzo. Entre el 10 de junio y el 11 de agosto, se disputó un torneo a puerta cerrada en el Espn Wide World of Sports Complex, ubicado en Walt Disney World Resort, bajo el nombre de MLS is Back Tournament. La final de la liga se jugó en el Mapfre Stadium el 12 de diciembre y 1.500 espectadores como excepción pudieron ver en directo cómo el Columbus Crew alzó el título.  

 

El US Open también sufrió un un duro golpe. La última edición del US Open se redujo aproximadamente un 50%, de al menos 150 millones de dólares tras tenerse que jugar en una burbuja. El Grand Slam tuvo que hacer frente al protocolo Covid-19 y a sus gastos derivados, como las 13.000 pruebas realizadas o el coste del transporte de los jugadores y entrenadores.

 

 

En este contexto, no sólo las grandes competiciones se vieron afectadas pues el deporte universitario del país también sufrió, con caídas de ingresos generalizadas y burbujas aplicadas en todos los deportes.

 

Además, a todo este contexto hay que sumar una caída general de las audiencias. El parón, la falta de público en los estadios y la concentración de partidos fueron algunos de los motivos por los que las finales de las ligas norteamericanas de baloncesto, béisbol y hockey hielo registraron mínimos históricos de audiencias, por lo que en 2021 tendrán que remontar.