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Especial 2020: El negocio del deporte en el año del Covid-19

LaLiga concluye la temporada más difícil abocada a dos años de números rojos

Los clubes de Primera División cierran la temporada 2019-2020 con pérdidas de unos 63 millones de euros y una caída del 3,7% en su cifra de negocio.

C. De Angelis

04 ene 2021 - 05:00

LaLiga concluye la temporada más difícil abocada a dos años de números rojos

 

 

El fútbol español de élite decrece y entra en pérdidas en el año del Covid-19. Así lo reflejan los resultados agregados de los clubes de LaLiga Santander: la vuelta a las competiciones tras el parón por el estado de alarma no impidió que el conjunto de clubes de Primera División cerrara el ejercicio en pérdidas y con la primera caída de ingresos tras un largo periodo de crecimiento aupado por el negocio audiovisual.

 

A falta de conocer las grandes magnitudes de Granada CF y Cádiz, los clubes que militan en LaLiga Santander cerraron 2019-2020 con una caída del 3,7% de su cifra de negocio, hasta 2.989,1 millones de euros, y unos números rojos de 63 millones de euros (frente a las ganancias agregadas de 181,1 millones de euros de la temporada anterior). Las primeras previsiones para la temporada 2020-2021 apuntan a una dirección clara: la larga salida de la crisis sanitaria, todavía lejana a pesar de la llegada de las vacunas, abocarán al fútbol español a un nuevo ejercicio teñido de rojo.

 

 


 

Las negociaciones para el regreso de las competiciones entre LaLiga, la Real Federación Española de Fútbol (Rfef) y el Gobierno, las conversaciones con los titulares de los derechos de la competición para compensarles por el parón y los acuerdos para la rebaja salarial de los futbolistas marcaron un ejercicio que deja un fútbol español debilitado y con algunos problemas con nombre y apellidos: caso Fuenlabrada, FC Barcelona y Leo Messi.

El año también ha estado protagonizado en el negocio del fútbol por la aceleración de los planes de LaLiga por explotar empresarialmente su tecnología, particularmente la de lucha contra la piratería, y por el aplazamiento de la Eurocopa a causa de la pandemia.



Balance económico, en rojo
En términos económicos, la temporada 2019-2020 tuvo, a partir de mediados de marzo, cuando LaLiga decidió paralizar los partidos, un panorama difícilmente salvable. El Covid-19 había volatilizado una línea de ingresos que, sobre todo para los grandes clubes, es mucho más que complementaria en las cuentas de resultados. Abonos y venta de entradas, junto a todos los ingresos vinculados a la explotación de las instalaciones de los equipos (desde la restauración del Santiago Bernabéu al Museo del Barça o los palcos Vip del Wanda Metropolitano), se perdieron casi por completo.

 

 

 


Esto, junto a la compensación de unos cien millones de euros a los titulares de los derechos televisivos por parte de LaLiga por el parón de la competición, abocó a una reducción generalizada de los ingresos y el resultado de la temporada 2019-2020 e incluso a la entrada en pérdidas de cinco de los dieciocho clubes que han revelado su resultado (Granada CF y Cádiz CF todavía no han hecho públicas las grandes magnitudes de sus cuentas).


Aunque la caída en la cifra de negocio fue prácticamente unánime en los clubes de Primera en la temporada 2019-2020, la mayoría logró cerrar el ejercicio en números negros. Eso sí, mucho más reducidos que en el ejercicio precedente. A falta de que se pongan encima de la mesa el 100% de las cuentas de explotación, sólo cinco de los equipos que hoy militan en LaLiga Santander han avanzado pérdidas en la pasada temporada: FC Barcelona, Valencia CF, Ahtletic Club, Atlético de Madrid y Villarreal CF.

 

Villarreal CF y Atlético son los que menos pierden, con unos números rojos de 1,8 millones de euros en el club colchonero, frente a los beneficios de casi catorce millones de la campaña anterior, y unas pérdidas por debajo del millón de euros en el Villarreal (tras el beneficio de 11,9 millones de 2018-2019).

 

Por el contrario, el FC Barcelona es con diferencia el que más pierde (según los datos avanzados por la anterior junta del club, que todavía no ha presentado cuentas ni las ha aprobado en asamblea), con unos números rojos de 97 millones de euros.


El Valencia CF, por su parte, pierde ocho millones de euros (tras un ajustado beneficio de 1,5 millones en la temporada 2018-2019) y el Athletic suma números rojos por 20,8 millones de euros (frente al beneficio de 23,9 millones de euros del año anterior).

 

Por otro lado, tanto Real Madrid como Levante UD cerraron en beneficios, pero por la mínima: mientras el club levantino ganó sólo 77.000 euros (con una cifra de negocio de 59,7 millones de euros), el equipo de la capital ganó 313.000 euros, que equivale al 0,04% de sus ingresos.

 

 

 


Incluso la gestora del fútbol español cerró el ejercicio en número rojos: LaLiga concluyó 2019-2020 con unas pérdidas netas de 5,72 millones de euros, con una reducción del 1,86% de los ingresos.


A falta de que todos los clubes den a conocer sus cuentas de resultados y sus presupuestos para la temporada 2020-2021, las previsiones son unánimemente más negativas: el gran golpe del Covid-19 llegará a las cuentas de los clubes en la presente temporada, celebrada sin público desde la primera jornada, con patrocinios renegociados mayoritariamente a la baja y con urgencias financieras que centran la actividad de muchas directivas en renegociar pagos tanto con las plantillas como con los proveedores financieros. Las cajas del fútbol español están vacías, tal y como quedó reflejado en un débil mercado de fichajes de invierno.


Las previsiones que se han conocido ya para la temporada en curso también lo evidencian: el Deportivo Alavés y el Real Madrid entrarán en pérdidas, Athletic seguirá en números rojos y Valencia CF y FC Barcelona elevarán unos resultados ya negativos.  

 

 


El final menos malo
El balance económico de 2020 es, no obstante, el menos malo de los que se podía haber producido si no se hubiera reanudado la competición en la temporada 2019-2020
 y no se hubieran podido salvar los ingresos de televisión, que cubren la mayoría del presupuesto de los clubes más modestos y una porción muy relevante de los ingresos de los grandes equipos.

 

 

 


Las negociaciones con el CSD y la Rfef permitieron reanudar los partidos a puerta cerrada a partir del 11 de junio, con un retraso que provocó que buena parte de los partidos se celebraran una vez concluido el ejercicio fiscal de los clubes, el 30 de junio.

 

La contabilización de los ingresos ligados a los partidos celebrados con posterioridad a esa fecha (la temporada finalizó deportivamente el 19 de julio) llevó a que en casos como el Sevilla CF las auditorías señalasen salvedades en sus informes de auditoría. El punto de partida es la colisión entre la obligación de imagen fiel y el principio de devengo que se debe producir en las cuentas de los clubes: atendiendo strictu sensu el ejercicio natural, tal y como hicieron Real Madrid y FC Barcelona, los ingresos devengables a la temporada 2019-2020 concluyeron el 30 de junio. No obstante, con el criterio del Sevilla, la imagen fiel de esa temporada debería incluir los partidos de esta temporada celebrados con posterioridad y aplazados a causa del Covid-19: aunque los ingresos se deban imputar a la temporada 2020-2021, corresponden verdaderamente a la anterior.


En sus procedimientos acordados, LaLiga estableció un mecanismo para cuantificar por parte de los clubes los ingresos derivados de aquellos partidos correspondientes a la temporada 2019-2020 que, como consecuencia del parón por el coronavirus, se disputaron una vez iniciado el ejercicio 2020-2021. En su control económico, que se refiere a temporadas deportivas, estos ingresos son imputados a la temporada 2019-2020.

 

Más allá del problema contable, la reanudación de LaLiga en plena desescalada en España puso a prueba los mecanismos de control interno de la propia competición. Todo había marchado correctamente hasta que el partido que debía enfrentar al CF Fuenlabrada y el Deportivo de La Coruña en la última jornada de LaLiga Smartbank se saldó con polémica y acusaciones por parte del CSD a LaLiga por su gestión del positivo por Covid-19 de un jugador, que terminó generando hasta 28 positivos y el aplazamiento del partido.

 

El encuentro terminó disputándose semanas más tarde con victoria para el equipo gallego, que sin embargo no le valió para evitar el descenso a Segunda B. La derrota privó al Fuenlabrada de disputar el playoff de ascenso a Primera.

 

 

 


El caso se encuentra ahora en fase de instrucción por parte del Juzgado de Instrucción número 6 de La Coruña, que en diciembre alzó la suspensión del procedimiento. El juez investiga si LaLiga, Javier Tebas, el Fuenlabrada y Jonathan Praena, presidente del club, pudieron cometer algún delito en el viaje del equipo madrileño a Galicia. LaLiga, que solicitará el archivo de las actuaciones, defiende que tanto la entidad como el club madrileño cumplieron en todo momento los protocolos sanitarios.



El caso Messi
Otro caso de 2020, que esta vez no llegó a los tribunales, fue el de la pretendida salida del FC Barcelona de Leo MessiEl futbolista argentino comunicó al finalizar la temporada a través de un burofax su intención de abandonar el club culé, provocando un terremoto en la competición: con la posible salida de Messi no sólo el FC Barcelona pierde a su gran estrella y activo comercial y publicitario, sino que también lo haría la propia liga española, que en la temporada anterior ya había visto marchar a Cristiano Ronaldo.


La posible salida de la estrella de LaLiga, en un entorno de empobrecimiento de los jugadores, llevó incluso a la propia patronal española del fútbol a tomar partido a favor del club. En juego, la próxima negociación de los derechos audiovisuales de LaLiga en España para el ciclo a partir de la temporada 2022-2023, que se pondrá en marcha a lo largo de 2021.