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Especial 2020: El negocio del deporte en el año del Covid-19

Crónica de los doce meses en los que el deporte cambió para siempre

La historia del deporte mundial cambió el 12 de marzo, en el denominado jueves negro, cuando la NBA canceló la temporada. Aquel día el sector encendió unas alarmas que aún siguen sonando. 

Miquel López-Egea

31 dic 2020 - 05:00

Crónica de los doce meses en los que el deporte cambió para siempre

 

 

Como cada año, Palco23 realiza en las últimas semanas de diciembre un repaso a los últimos doce meses en el negocio del deporte, marcados por el impacto de la pandemia del Covid-19. Análisis macroeconómico de España y el mundo, recorrido por los fenómenos sociales que ha provocado el coronavirus y reportajes sobre el impacto en los principales clubes, competiciones y federaciones del sector forman el Especial 2020: el negocio del deporte en el año del Covid-19.

 

 

Un antes y un después. La pandemia ha marcado y marcará la historia del deporte mundial, por lo que 2020 será recordado como un curso que ha cambiado la manera de hacer del deporte. Si en los primeros meses del año, el Covid-19 sólo se asociaba a China y sus efectos socioeconómicos más allá del país eran escasos, en marzo todo el mundo empezó a convivir con la pandemia. En enero y febrero de 2020 la vida era aparentemente normal pero el 12 de marzo fue cuando saltaron las alarmas con la suspensión de la temporada de la NBA. Desde entonces, el deporte se paralizó. En Europa, la suspensión del World Mobile Congress que se tenía que celebrar entre el 24 y el 26 de febrero en Barcelona fue el primer gran evento obligado a suspenderse por la pandemia.

 

Dos meses de aparente calma

El primer caso de coronavirus se registró el 17 de noviembre de 2019 en Wuhan, aunque la Organización Mundial de la Salud (OMS) no notificó que se trataba de un nuevo coronavirus hasta el 7 de enero.

 

Fue el 21 de ese mismo mes cuando las autoridades chinas confinaron y aislaron la ciudad, de más de once millones de habitantes. Después, se suspendieron las festividades de año nuevo y la fábrica del mundo se paralizó.

 

 

 

 

La primera empresa en notar los efectos fue Nike, que el día 5 de febrero tenía la mitad de sus tiendas cerradas en el país y el resto con horario reducido. “Esperamos que la situación tenga un impacto material en nuestras operaciones en China”, comentó.

 

El mundo se paraliza con el jueves negro

La noche del 12 de marzo fue el jueves negro del deporte, el día en que el sector encendió la alarma y tras la decisión de la NBA hubo una avalancha de cancelaciones de competiciones, cierres de negocios y despidos, fuesen temporales o no.

 

Desde entonces, 2020 pasó a ser el año de la incertidumbre y el deporte pasó a operar a ciegas, improvisando. Ante la imposibilidad de saber cómo evolucionaría la situación.

 

 

 

 

El 10 de marzo el Ministerio de Sanidad y el Consejo Superior de Deportes (CSD) ya decretó jugar a puerta cerrada, como había sucedido en Italia días atrás. Dos días después, sin embargo, la situación cambió cuando el 14 de marzo, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció el estado de alarma que cambió la vida de los españoles y del deporte nacional. La decisión afectó a comercios, gimnasios, competiciones y, como sucedería semanas más tarde, hasta a las fábricas, tras la parálisis de toda actividad no esencial mientras la curva del Covid-19 se preparaba para su pico más alto.

 

Sin embargo, las principales competiciones del país tardaron unos días en anunciar la suspensión de la competición. En concreto, LaLiga tardó once días y la ACB no anunció su suspensión hasta el 2 de abril. La Liga Sacyr Asobal de balonmano, por su parte, canceló la competición definitivamente el 24 de abril, causando un terremoto en el deporte que casi termina con el balonmano español tras las críticas generales por parte de ciertos clubes.

 

 

 

 

Por aquel entonces, la patronal de fútbol ya alertó de las consecuencias desde el primer momento: si no se jugaba, los clubes perderían hasta 678,4 millones de euros. Las principales competiciones españolas aprobaron prórrogas de quince días de la suspensión de la competición equivalentes a las prórrogas consecutivas del estado de alarma por parte del Gobierno español.

 

Quien más trabajo tuvo fue el sector del fitness, que aparte de aplicar expedientes de regulación temporal de empleo (Erte), como hizo casi todo el mundo, tuvo que negociar con todos sus proveedores para poder paralizar sus gastos. De hecho, muchos empresarios cerraron sus centros deportivos incluso antes de estar obligados por ley. En riesgo no sólo estaba su cuenta de resultados, sino también su imagen, y tras comenzar con la clausura en Madrid, la medida se extendió rápidamente a clubes de Barcelona y País Vasco. El fitness cerró los centros deportivos antes de estar obligado por ley.

 

Por otro lado, gran parte de la industria del deporte se acogió a la línea de créditos Instituto de Crédito Oficial (ICO): ya en mayo, gigantes del sector como Mediapro, FC Barcelona y Real Madrid se acogieron a la línea de financiación pública.

 

El 24 de marzo, la otra fecha clave

Si hay una fecha clave en el deporte es el 24 de marzo, día en que el Comité Olímpico Internacional (COI) cedió a la presión y anunció la suspensión de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. Hasta entonces, la entidad presidida por Thomas Bach se había empeñado en afirmar que habría Juegos. Tras las presiones del Gobierno japonés y de varias federaciones mundiales y comités nacionales, finalmente, llegó el anuncio.

 

La suspensión de los Juegos Olímpicos fue la última muestra de la magnitud del coronavirus, mostrando la seriedad de la situación a quienes aún conservaban esperanza. Ante este anuncio, además, muchos deportes se tuvieron que reorganizar y volver a hacer planes.

 

 

 

 

Abril, la aceptación

Tras superar el shock inicial, abril fue el mes de la aceptación de la realidad y por lo tanto, de más ajustes por parte de todo el sector.

 

Después de la primera prórroga del estado de alarma del 27 de marzo, a la que seguirán cinco más, el horizonte ya no era de volver a la normalidad inmediatamente, ya que no sólo se mantuvo la situación, sino que Sánchez anunció la suspensión de toda actividad no esencial durante quince días. Un parón de país.

 

A esta medida le siguieron otras para restringir aún más la actividad comercial y económica para contener los contagios, que no dejaban de aumentar. Ante la escasez de material sanitario, se demandó a las empresas españolas poner sus fábricas a disposición del Gobierno para producir equipos de protección individual, geles hidroalcohólicos y otro tipo de artículos de primera necesidad.

 

De hecho, el mundo ya hablaba de que la normalidad no volvería, por lo que el término nueva normalidad empezó a tomar forma y entró en el diccionario como una de las expresiones más usadas. 

 

 

 

 

En el horizonte ya no aparecía la posibilidad de acortar los tiempos del confinamiento, sino un escenario muy diferente que se dilataría durante meses.

 

Por lo tanto, a excepción de los eSports, que han visto con la pandemia su momento, el resto del sector del deporte se tuvo que adaptar a contrarreloj y trató de buscar nuevas oportunidades. Además de los deportes electrónicos, fue el momento del home fitness.

 

El confinamiento alteró los hábitos de práctica y consumo de deporte. Por un lado, los detallistas aceleraron los procesos de digitalización, que llevaban años de retraso y por otro, llegaron las roturas de stock por parte de aquellos artículos para entrenar en casa. Las empresas se adaptaron a la demanda online para entrenar en casa y un nuevo sistema de entrenar emergió, poniendo en jaque el futuro de los modelos de entrenamiento.

 

Fue casi imposible encontrar un rodillo en el mundo, ya que las fábricas chinas no pudieron adaptar el ritmo de producción a la demanda mundial, además había un problema de logística, pues la movilidad estaba restringida en gran parte del mundo y ni siquiera los corredores sanitarios estaban garantizados.

 

Por lo tanto, mientras el retail encontró una vía de escape para aguantar el golpe del Covid-19, el fitness se apresuró a digitalizarse y las clases online eran habituales tras las jornadas de teletrabajo. Las salas de estar se convirtieron en oficinas y en gimnasios a la vez.

 

 

 

 

Si bien el modelo no generó una vía de ingresos significativos, se sentaron las bases de un modelo que con los meses ha ido tomando forma y que, además ha servido a las cadenas de gimnasios para mantener el engagement con sus socios.

 

El fitness a la vez fue una alternativa de ocio para los consumidores que se vieron sin prácticamente eventos deportivos, ya que sólo se pudo consumir eSports o algún partido de fútbol de alguna liga minoritaria de algún país negacionista.

 

Finalmente, la remontada empezó el 13 de abril cuando regresaron las actividades no esenciales, pese a que la curva de contagios aún estaba lejos de aplanarse.

 

Con los hospitales y otros servicios públicos aún colapsados y en negociaciones para fijar el plan de ayuda de las instituciones europeas, el 10 de abril y el 24 de abril se aprobaron dos prórrogas del estado de alarma y se empezó a hablar de una desescalada por fase para volver a la ya nombrada nueva normalidad. Era un primer paso después de unas semanas de shock para el mundo. 

 

Empieza la desescalada

Pedro Sánchez anunció la intención del Gobierno de permitir la práctica deportiva al aire libre a partir del 2 de mayo si los datos de contagios seguían a la baja. También se aprobó un plan de desescalada que duró hasta finales de junio.

 

La vuelta a las calles en franjas horarias no se tradujo en un rebrote de contagios, y las regiones sanitarias fueron avanzando de fase de forma paulatina y permitiendo más libertad de movimiento y acción a sus residentes, que ya podían salir a entrenar y pasear, pero siempre dentro del municipio. Sin embargo, la situación era diferente en el mundo porque mientras España y Europa empezaban a desescalar, Latinoamérica se empezaba a cerrar.

 

 

 

 

Asimismo, comenzaron a llegar los primeros datos macroeconómicos del impacto real de la pandemia. Las exportaciones españolas de equipamiento deportivo se desplomaron en abril un 50% respecto al mismo período del año anterior, el empleo en el sector del deporte experimentó su mayor caída pese a no contar a los afectados por Erte y la producción de artículos para la actividad física registró el mínimo histórico durante.

 

Con la posibilidad de salir a entrenar en solitario al aire libre, hubo un auge del running, así como del ciclismo o de todos los deportes al aire libre. De esta manera, todos los equipamientos deportivos relacionados con estos deportes tuvieron una alta demanda y, en el caso de las bicicletas, hubo roturas de stock.  Asimismo, las grandes cotizadas de la industria deportiva comenzaron a reflejar el impacto de la pandemia en el primer trimestre, como por ejemplo Adidas dejó de ingresar 1.000 millones sólo en China y solicitó un préstamo al Gobierno alemán para aguantar el golpe.

 

Por otro lado, las competiciones empezaron a trabajar en su regreso. Mientras en Francia la Ligue-1 ya había suspendido definitivamente su competición, en España LaLiga trabajaba con un detallado protocolo para volver a los estadios, aunque sin público, igual que la ACB, la Liga Nacional de Fútbol Sala (Lnfs) y todo el deporte no profesional.

 

 

 

 

La Bundesliga abrió la veda el 6 de mayo. La competición alemana anunció su vuelta para mediados de mes, instaurando el modelo a seguir. Estadios a puerta cerrada, sonido ambiente en las retransmisiones y protocolos de seguridad pensados para que, a pesar de que se detectase contagios entre los jugadores, el torneo no volviera a frenar hasta acabar la temporada.

 

A medida que el resto de grandes ligas de fútbol anunciaban su fecha de vuelta, en la Ligue-1 se iniciaba una batalla legal, sin éxito, para regresar tras la cancelación del ejecutivo galo.

 

Luz al final del túnel

Finalmente, en España la luz al final del túnel se vio el 23 de mayo cuando el Gobierno autorizó la vuelta del fútbol. Con este anuncio, el fútbol volvería a partir del 8 de junio. Para entonces, sólo el fútbol y la ACB se mantenían empeñadas en competir, por lo que el baloncesto español optó por terminar la competición en una burbuja entre el 17 y el 30 de junio en Valencia y la Lnfs optó por un play-off exprés en la última semana de junio.

 

Asimismo, Dorna Sports, propietaria de MotoGP, anunció que el 19 de julio arrancaría motores en España tras el acuerdo con el Consejo Superior de Deportes (CSD) y también que empezaría una gira europea.

 

 

 

 

Por su parte, la Fórmula 1 ya se había adelantado y fijó el 5 de julio como fecha de arranque, mientras que ATP y WTA esperaron un mes para volver a la pista, igual que la Champions League. El ciclismo también estaba rehaciendo calendario y después de haber anunciado a mediados de abril la celebración del Tour de Francia sí o sí a finales de agosto, también reprogramó la Vuelta, el Giro de Italia y el Mundial de ciclismo. De hecho, este deporte ha sido uno de los únicos que ha resistido en su totalidad y ha podido salvar gran parte de su negocio gracias a no estar expuesto al ticketing.

 

En Estados Unidos, la NBA anunció que volvería en una burbuja el 29 de julio, por lo que otras competiciones como la Major League Baseball (MLB), la Major League Soccer (MLS) o la National Hockey League (NHL) siguieron sus pasos, adoptando modelos parecidos después de negociar con sus jugadores. Sin embargo, por el camino se han quedado muchas competiciones este año, desde varios maratones hasta los Juegos Olímpicos, que se pospusieron a julio de 2021 tras semanas de debate.

 

Reabre el fitness

A mediados de junio, después de haber tenido que entrenar en la calle, los ciudadanos pudieron volver a los gimnasios. La mayoría de los centros deportivos de España abrieron sus puertas en la fase 3, cuando se flexibilizaron las exigencias de aforo, permitiendo entrenar sin cita previa, con el aforo al 50% y con clases de hasta veinte personas. Sin embargo, la situación duró muy poco porque a mediados de julio volvieron los cierres.

 

En junio, los gimnasios españoles ya anticiparon unas pérdidas de 1.100 millones de euros por el impacto del Covid-19 y pidieron poder prorrogar los Ertes hasta diciembre.

 

Por su parte, los retailers sí abrieron en cuanto el Gobierno lo autorizó, aunque tuvieron que adaptar sus establecimientos a los 400 metros cuadrados y a un aforo del 30% con cita previa.

 

 

 

 

Los campos de golf, por su parte, que podían abrir con limitaciones a partir de la fase 2, habían trabajado previamente junto con clubes y federación para instaurar un protocolo sanitario común.

 

También fue el mes en que el ciclismo vio su boom definitivo. Todo el mundo empezó a ir en bicicleta, por lo que los fabricantes terminaron hasta las ofertas de años anteriores con la llegada de los nuevos consumidores. 

 

España se relaja

Julio estuvo marcado por el escándalo en el que estuvo inmerso el CF Fuenlabrada por el brote de positivos que vivió entre sus filas.

 

El conjunto madrileño decidió viajar a jugar el play-off de ascenso contra el Deportivo a pesar de no conocer los resultados de las pruebas PCR y que acabó provocando un brote en un hotel de A Coruña. El caso también afectó al presidente de LaLiga, Javier Tebas, que fue investigado por el CSD por su relación con el Fuenlabrada, así como por la decisión de dejar al club viajar, en dichas condiciones.

 

Asimismo, en julio, el primer mes completo tras levantarse las restricciones a los viajes, llegaron al país 2,5 millones de turistas internacionales, un 75% menos que en el mismo mes de 2019, mientras que en agosto fue del 79% en comparación con el mismo del año anterior.

 

Asimismo, los grandes organismos como la Fifa o la Unión Ciclista Internacional también seguían anunciando recortes.

 

Por otro lado, fue un mes en el que las competiciones siguieron rodando, compitiendo en una aparente normalidad, pero también pensando en cómo afrontar la temporada 2020-2021 ante la incertidumbre del sector.

 

Mientras seguían las cancelaciones de eventos, las competiciones seguían gestionando los ascensos y los descensos, pues ante las suspensiones, la mayoría de las competiciones optaron por conceder los ascensos a los equipos mejor clasificados en el momento de la suspensión y por no castigar a ningún club, por lo que los tribunales tuvieron que intervenir en más de un caso.

 

 

 

 

A finales de julio, la ACB votó en contra del ascenso de Gipuzkoa Basket, por lo que el equipo trasladó la decisión a los tribunales y hubo muchos problemas en las eliminatorias de ascensos en el fútbol, teniendo que eliminar al tramo final de la Segunda División. Por otro lado, en Cataluña, la Generalitat decretó un cierre de los gimnasios que duró diez días, pero finalmente, la situación se solventó a favor de los gimnasios en los tribunales.

 

Asimismo, en agosto se pudo terminar la Champions en una final a ocho en Lisboa, la NBA empezó a disputar sus play-offs y el ciclismo pudo disputar la emblemática Milán-San Remo.

 

El golf celebró The Championship, el primer grande mientras que el tenis regresó con el Open de Washington, antesala del US Open, el primer Grand Slam que se celebró tras la pandemia el último día de agosto. En España, Montmeló acogió el Gran Premio de Cataluña y, finalmente, pudo disputarse el Tour de Francia bajo una estricta burbuja.

 

La vuelta al cole

En septiembre el sector del deporte se preparó para volver al nuevo curso, con mucha incertidumbre, pero ya con un cierto optimismo. En este contexto, desde el fitness hasta los clubes, todos se tuvieron que adaptar a la nueva manera de consumir y se las tuvieron que ingeniar para poder mantener la relación con su aficionado o cliente. Con menos turismo, menor comercio y menos consumo, las empresas tuvieron que sacar toda su artillería para adaptarse.

 

Fue en aquel mes cuando todos los clubes ya empezaron a hacer números y a poner cifras a la pandemia, desde el FC Barcelona, que se estaba a punto de quedar sin presidente, hasta los clubes pequeños o las competiciones. Asimismo, todo el mundo ya imploraba la vuelta del público a los estadios para poder recuperar una parte de los ingresos.

 

 

 

 

Además de las empresas de fitness, las de eventos estuvieron especialmente perjudicadas, con las medidas restrictivas, que no pudieron celebrar casi ninguna competición.

 

Por otro lado, el deporte amateur y sus federaciones también hacían malabares con los calendarios, pero tenían un dolor de cabeza especial: los protocolos, ya que hacer test PCRs antes de cada partido hubiera supuesto la quiebra del deporte no profesional. En este sentido, la Asobal, que había estado a punto de desaparecer, también vio la luz y al final los equipos decidieron que la competición no tenía que desaparecer.

 

En septiembre también volvió LaLiga con todos sus protocolos y la ACB, que planteó hasta 17 calendarios distintos para poder hacer frente a los positivos en los equipos, así como parte del deporte no profesional. También volvió el fútbol de selecciones con la Liga de las Naciones y a final de mes, arrancó Roland Garros.

 

La segunda ola, el segundo golpe

Octubre fue el mes en el que la mayoría de competiciones empezaron a funcionar con la nueva normalidad y en el que se celebró el Giro de Italia y la Vuelta a España y sobre todo, el mes en el que el atletismo volvió a correr porque se celebró el Maratón de Londres, aunque en un formato totalmente distinto del que se había hecho hasta el momento, sólo para profesionales y en un circuito totalmente diferente del celebrado hasta el momento. Por otro lado, también se disputó la Final Four de fútbol sala y MotoGP celebró varios grandes premios en España.

 

 

 

 

A mediados de mes ya se empezó a hablar de la segunda ola y la Generalitat de Cataluña anunció un nuevo paquete de medidas para contenerla como la suspensión de las competiciones autonómicas y limitó el aforo de los gimnasios al 50%.

 

Nuevo estado de alarma

En Europa, Francia declaró el estado de emergencia y aplicó restricciones de movilidad, igual que otros países de la Unión Europea. En España esta medida no se tomó hasta el 25 de octubre, cuando el Gobierno español fijó en seis meses la duración del segundo estado de alarma, con la posibilidad de decretar medidas excepcionales para hacer frente a la segunda oleada del virus hasta el 9 de mayo.

 

 

 

 

Alemania, Grecia e Italia también tomaron las mismas medidas, mientras que Francia endureció las medidas anunciadas unos días antes y aprobó un confinamiento domiciliario con escuelas abiertas y servicios públicos.

 

El anuncio de Sánchez se produjo tras semanas de escalada de la pandemia en todo el país, por lo que estableció un toque de queda entre las 23.00 horas y las 6.00 horas. Sin embargo, dejó en manos de las comunidades autónomas poder endurecer o flexibilizar las medidas y se abrió la puerta a limitar la movilidad entre comunidades autónomas o municipios.

 

En Cataluña, la Generalitat aprobó el cierre de los gimnasios y anunció amplias restricciones para hacer frente a la pandemia. Varias comunidades autónomas como Castilla y León, Asturias o Aragón siguieron los pasos del ejecutivo catalán.

 

Ante esta situación, el sector del fitness empezó a movilizarse y finalmente se les prometieron algunos paquetes de ayudas para poder hacer frente a la segunda ola, ya que el sector tuvo que volver a los Ertes y volver a hacer planes de contención de gasto. Asimismo, volvió a activar sus plataformas digitales para que los usuarios pudieran entrenar en casa. Sin embargo, la situación ya era crítica porque el sector estimó una pérdida media del 30% de los usuarios.

 

A principios de la segunda ola, los usuarios ya dejaron de ir al gimnasio por lo que los números de socios no se recuperaron. Asimismo, la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (Fneid) anunció que el 44% de los centros de fitness estaban abocados a desaparecer por las nuevas medidas.

 

En este contexto, noviembre fue un mes en el que los clubes empezaron a hacer públicas sus cuentas, por lo que todos los equipos notaron el impacto del Covid-19 y muchos entraron en pérdidas.

 

 

 

 

El 23 de noviembre fue la fecha en la que se empezaron a relajar las medidas en Cataluña, por lo que los gimnasios pudieron empezar a reabrir.

 

Por otro lado, los números macroeconómicos siguieron sin invitar al optimismo, con el turismo hundido y un repunte del paro. Aunque se prometieron ayudas, estas no llegaron, a diferencia de otros países de la Unión Europea, como Francia o Alemania, donde se compensaron los cierres obligados.

 

La vacuna, la buena noticia

Finalmente, el año terminó con una buena noticia: la celebración del Maratón de Valencia. Pero hubo una mala: las estaciones de esquí se vieron muy perjudicadas por las restricciones, un 30% de su facturación anual tras haber perdido los ingresos del puente de diciembre y con la amenaza de las Navidades.

 

A pesar de que la pequeña estación de Soria Punto de Nieve Santa Inés abrió el 6 de diciembre, el pirineo catalán no pudo abrir hasta antes de Navidad, igual que Sierra Nevada, mientras que el Gobierno de Aragón decidió que las estaciones de la comunidad autónoma no abrirían hasta después de las fiestas.

 

Las aperturas llegaron después de que Andorra anunciara que no abriría sus estaciones hasta después de Navidad, igual que Italia, Bélgica, Francia y Alemania, que presionaban al resto de países de la Unión Europea para que siguieran sus pasos. Ante esta situación, el Ministerio de Sanidad anunció una mesa de trabajo para abordar la situación.

 

Sin embargo, el sector puso la esperanza en las vacunas de Pfizer, Moderna y AstraZeneca. El 9 de noviembre la primera anunció una vacuna con una eficacia del 95% mientras que la segunda lo hizo el 16 del mismo mes. Finalmente, la vacunación en España empezó el 27 de diciembre. P