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Puentes (Valencia Basket): “L’Alqueria es como la ley de la cosecha, a largo plazo”

El club valenciano de la ACB ha dado un paso adelante con la construcción de su ciudad deportiva, en la que ha invertido 18 millones, pero el proyecto de Juan Roig no tiene fin y pretende extender aún más su legado deportivo en los próximos año.

Puentes (Valencia Basket): “L’Alqueria es como la ley de la cosecha, a largo plazo”

Guillermo G. Recio

29 oct 2018 - 04:59

Por L'Alqueria han pasado más de 12.000 personas en un año, incluyendo los 553 jugadores de la cantera

 

 

“Juan Roig no quiere ser famoso, quiere ser importante”. Su implicación se demuestra incluso al entrar a L’Alqueria del Basket, con la Plaza Cultura del Esfuerzo, una idea de ponerle ese título que también salió del empresario valenciano. “No es un inversor que ponga el dinero y se vaya, es una persona que está en el día a día y con estos detalles pequeños aporta un valor increíble”, destaca el director de operaciones y relaciones institucionales del Valencia Basket, José Puentes, al recibir a Palco23 en sus instalaciones.

 

La presencia del dueño de Mercadona está tan presente en el club que desprende una sensación de personaje omnipresente, de esos que se leen en las novelas y que lo saben y deciden todo. Quizás por ese motivo tanto los empleados del Valencia Basket como el conjunto de la sociedad valenciana saben lo que quiere decir “ser importante”.

 

Hace ya un año que L’Alqueria del Basket fue abierta al público, tras una inversión de 18 millones de euros, asumida íntegramente por Roig. El proyecto, que parte de la concesión de unos terrenos del Ayuntamiento por cincuenta años, busca sobre todo que el mantenimiento sea lo más ajustado posible, algo que también han aprendido de Mercadona. “En la construcción de L’Alqueria tenemos sistemas de ventilación y de luminosidad sostenible para gastar lo menos posible y que se han adaptado de los centros logísticos, cosas que seguramente alguien que haya diseñado un recinto deportivo no habría pensado nunca”, destaca Puentes.

 

 

 

 

“La evolución de Mercadona como empresa nos ha permitido crecer también como empresa deportiva, porque hemos recibido mucho conocimiento de una de las mayores empresas españolas del país”, puntualiza, sobre unas instalaciones donde trabajan 19 personas fuera de las canchas. De momento, por las trece pistas de baloncesto han pasado más de 12.000 personas, incluyendo los 553 jugadores de la cantera.

 

La idea que persigue este proyecto es la de agrupar a todos los equipos de categorías inferiores en un mismo lugar, ya que antes entrenaban repartidos en hasta cuatro instalaciones municipales diferentes. Y aquí nace el gran objetivo del Valencia Basket: “Queremos ser como el Joventut de Badalona, que ahora mismo es el club que da más jugadores profesionales”, confía la entidad.

 

“No tenemos el bagaje de La Penya por los años que nos llevan de ventaja, pero esto es la ley de la cosecha, es a largo plazo”, señala Puentes, encargado de todos los proyectos más allá del día a día. Hoy, en la primera plantilla no hay formados en las categorías inferiores, aunque ya han empezado a debutar algunos canteranos como Ion Galarza, que juega en el equipo de EBA. Eso sí, parten de un impulso económico y un nivel deportivo del primer equipo que hoy en día es mucho mayor que el del club de Badalona.

 

El directivo señala que han “dividido el plan en tres fases de dos años cada una, y ahora solo estamos empezando”. “La idea es ser un centro de generación de baloncesto, crear un sello y ser un proyecto transversal”, que tiene un presupuesto anual de 500.000 euros, “de los que intentamos llegar a cubrirlo con eventos privados, principalmente”.

 

 

 

 

Pero la apuesta de Roig por el baloncesto no acaba aquí, ya que a escasos metros de L’Alqueria y el pabellón de la Fonteta, el empresario ha decidido esbozar el Valencia Basket Arena, que también contará con la cesión de unos terrenos por cincuenta años y que tendrá un coste de 192 millones de euros. “No es el proyecto del Valencia Basket, sino otro proyecto personal de Juan Roig”, que estará gestionado por un equipo de profesionales, ya que no es solo deporte. “Se tiene que mantener el pabellón con música y entretenimiento”, como si fuera un recinto de la NBA, argumenta.

 

Y aunque ahora tengan el máximo de socios, 8.050 personas abonadas, son conscientes de que deben trabajar para seguir seduciendo a la gente y poder llenar el nuevo pabellón, que contará con alrededor de 14.000 butacas. Para ello, una de sus apuestas ha ido en relación al deporte femenino, que este año debuta en la Liga Dia. “Tratamos al equipo de la misma forma, con la misma experiencia en el pabellón con mascota, música y speaker”, apunta Puentes. El espectáculo es el mismo, aunque cambien los jugadores.

 

Es decir, que aquellos familiares que no pueden ir a la Fonteta a ver la ACB porque no cabe nadie más, tienen la oportunidad de vivir una experiencia similar con las chicas. “Esta temporada, cuando subimos a Liga Femenina 1, incrementamos en veinte euros todos los abonos para que les entrara también estos partidos aunque no lo quieran ver, mientras que los no abonados deben pagar cinco euros”, a diferencia de la gratuidad del pasado año en Segunda. “Lo gratis no funciona, hay que dar valor a las cosas, la cultura del esfuerzo”, recuerda Puentes.

 

Este año, el equipo femenino cuenta con un presupuesto de 700.000 euros, mientras que la primera plantilla masculina gasta unos 8,5 millones. El resto del gasto, hasta 12,8 millones, es lo que el club destina a operaciones, mantenimiento y gestión. De ello, solo unos cuatro millones se compensan gracias a los ingresos ordinarios del Valencia Basket, mientras que Roig asume cada temporada ese déficit de alrededor de 8,5 millones.

 

 

 

 

“No lo entendemos como pérdidas, ya que nos reunimos a principio de temporada y Roig ya sabe lo que le va a costar antes de empezar. Para nosotros, pérdidas sería que a final de temporada tengamos dos millones más de gasto de lo presupuestado”, argumenta el directivo en relación a una filosofía que parte de la constatación de que el baloncesto en España no es rentable. “Todos los clubes de ACB tienen a un mecenas, sea una persona física o una empresa o el fútbol. El baloncesto es deficitario, no es fútbol, eso hay que entenderlo desde el primer momento”, puntualiza.

 

Y una forma de entender la apuesta de Roig por este club se transmite en el lema que luce el Valencia Basket en la camiseta a modo de patrocinador principal. Después del histórico patrocinio de Pamesa, también propiedad de la familia Roig, vino Power Electronics durante dos años, y en plena crisis en 2011, el equipo buscaba nuevo socio. Una mañana, a primera hora, Roig llamó a su amigo de la juventud Paco Raga, actual consejero delegado del club, y le aseguró haber encontrado patrocinador principal: Cultura del esfuerzo. “¿Qué empresa era esa?”, se preguntaron.

 

No era otra cosa que el concepto que Roig escogió para hacer llegar a la sociedad el mensaje de que, con una actitud como la que proclamaba la camiseta, el país podía salir de la crisis en la que se encontraba entonces. Pero había un problema: dejar de ingresar dos millones de euros por el nombre y la equipación. No hay problema, también los asumió Roig con tal de hacer llegar esa idea. En total, a día de hoy, el empresario valenciano ya ha invertido más de 200 millones de euros desde 1985, probablemente el mayor esfuerzo que haya hecho nunca antes un particular en el baloncesto español.