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Se apaga el ‘pebetero’ de Open Camp: el juez envía el parque temático a liquidación

El complejo deportivo pone fin a la fase convenio y hoy es el último día para presentar un plan para liquidar sus deudas, que rondaban los 13 millones de euros. El Ayuntamiento ya ha aprovisionado fondos para cubrir sus impagos.

Guillermo G. Recio

20 dic 2017 - 05:00

BSM ha provisionado 1,2 millones para cubrir los impagos de Open Camp y no prevé ningún ingreso relacionado con el parque en 2018

 

 

Open Camp correrá la prueba olímpica más difícil. El parque temático del deporte ha entrado en fase de liquidación después de que el juez pusiera fin a la fase de convenio. Según el auto al que ha accedido Palco23, la empresa deberá presentar un plan para satisfacer con los activos que tenga todas sus deudas, que en julio se estimaron en unos 13 millones de euros, la mayoría correspondiente a socios del proyecto (en torno a ocho millones).

 

La compañía, que en verano anunció un parón para encontrar inversión que le permitiera continuar su actividad y promocionarse, continúa su proceso de búsqueda de más capital. De hecho, fuentes de la compañía indican que esperan que este proceso no afecte a su convenio con el Ayuntamiento de la capital catalana, ya que confían en superar esta fase gracias a un nuevo inversor.

 

El consistorio, a través de su empresa pública Barcelona Serveis Municipals (BSM), ha comentado a este diario que no se ha rescindido el contrato. “Si la empresa desaparece afectará como cualquier cliente por el alquiler que tienen” del Anillo Olímpico de Montjuïc. Según la memoria de BSM, ya se han provisionado fondos para cubrir los impagos de Open Camp en 2016, que se sitúan en 1,2 millones, y de cara a 2018 no proyectan ningún ingreso en relación al parque temático del deporte.

 

 

 

 

Durante la pasada primavera, la empresa liderada por Francisco Medina acordó con el Ayuntamiento “flexibilizar y adecuar a la realidad derivada del primer año de funcionamiento, los requisitos y exigencias establecidas inicialmente sobre una base de previsión de ingresos mucho mayor de la que finalmente ha sido”, según explicó el propio Medina.

 

Open Camp acordó pagar un total de 36 millones en cinco años a BSM entre canon fijo y variable e inversiones. El nuevo acuerdo hasta 2026, que se rige bajo el mismo importe de canon fijo y variable (unos 20,6 millones de euros), permitía prolongar los primeros pagos, ya que la mayoría de las inversiones se materializaron en 2016.

 

En su primera temporada, el parque temático del deporte contó con 105 empleos activos, 30 de ellos indirectos. De hecho, en julio los sindicatos convocaron varias concentraciones para que Ada Colau declarara de interés general y comunitario el complejo y ayudar así a Open Camp en la faceta financiera.

 

 

 

 

En sus inicios, la empresa cerró una ronda de financiación en la que captó 13,5 millones de euros y en la que participaron la firma de capital riesgo Inveready y Marco Corradino, fundador del portal de viajes Bravofly. En la operación también participaron hasta 15 socios más, entre ellos diferentes family office, según explicaron fuentes de la promotora de este parque de entretenimiento vinculado al deporte.

 

El objetivo de Open Camp y BSM era aprovechar las instalaciones deportivas construidas para los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, ya que muchas de ellas estaban cerradas y tenían poca actividad más allá de conciertos puntuales. Las primeras previsiones apuntaron a facturar entre 20 millones y 26 millones de euros anuales.

 

Durante su primera temporada pasaron 2.300 personas diarias, de las que un 12% pagaba una entrada. El principal problema de Open Camp era que el 88% restante de los visitantes no compraban ningún pase, lo que les llevó a rebajar las tarifas en los primeros 130 días.

 

Además, aprovechando la afluencia de público a las instalaciones, Oriol Tomàs, directivo del FC Barcelona, abrió una tienda 200 metros cuadrados bajo el paraguas de Intersport dedicada a la venta de merchandising, que está situada en la avenida Estadio. También se unieron al proyecto marcas como PlayStation, Movistar, Atos, Microsoft, Allianz, Randstad, y Huawei. Sin contar con el impacto económico que preveía la ciudad, de unos 121 millones, ¿qué otras partes se verán afectadas?