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Un juez obliga a ASO a respetar sus acuerdos con beIN por el Tour y el Dakar en Oriente Medio

La gestora de competiciones quería forzar una renegociación del acuerdo a cinco años con el grupo catarí de medios  para firmar con un nuevo socio ante su bloqueo en la región.

Palco23

23 oct 2019 - 12:46

La batalla de Oriente Medio por los derechos audiovisuales del deporte suma un nuevo capítulo. La justicia francesa ha obligado a Amaury Sports Organisation (ASO) a respetar sus acuerdos con beIN Sports, por el que el canal temático es el dueño de las retransmisiones del Tour de Francia y el Rally Dakar en Oriente Medio y el norte de África. Ello, después de que la compañía francesa buscara romper el contrato para aliarse con un canal de Arabia Saudí.

 

El fallo del Tribunal de Comercio de Nanterre no es menor, pues ASO tiene acordado que el Dakar se celebre en Arabia Saudí a partir de 2020. Y difícilmente podrá sostenerse esa alianza en los términos contractuales de hoy, ya que el país ha sido acusado por la industria del deporte de promover la piratería de estado.

 

Con tal de forzar el cumplimiento del acuerdo, que va de 2018 a 2023, el juez ha decidido que la empresa gala pague 10.000 euros por cada día que se niegue a proporcionar la señal de sus eventos a beIN Sports, cuyas retransmisiones están siendo hackeadas sin impedimento alguno en la región.

 

Caroline Guenneteau, directora de asuntos legales de beIN Sports en Francia, ha celebrado que “los contratos comerciales no se puedan romper por interferencia indebida”. “Esta serie de eventos da una indicación de la nueva estrategia de Arabia Saudí, mientras que sus transmisiones beoutQ permanecen inactivas por satélite”, ha añadido, en referencia a la fórmula de buscar la ruptura de contratos en vigor ejerciendo presión con la compra de derechos de organización.

 

Las grandes competiciones, desde Fifa a LaLiga, pasando por la Fórmula 1, llevan meses reclamando, sin éxito, que Arabia Saudí inste el cese de la actividad de la operadora pirata beoutQ. Y hoy han decidido decir basta y anunciar una batalla legal en plano internacional ante la inacción del país y la imposibilidad de conseguir que un despacho de abogados acepte el encargo de representarles allí.