Entorno

China, punto de inflexión

Juan Vázquez (Ucjc): “China ganará autonomía tecnológica y avivará la lucha comercial”

El crecimiento exponencial de China ha quedado atrás y los pilares de su éxito se agritan. El país lucha por dejar de ser la fábrica del mundo mientras explora el crecimiento económico configurándose como una potencia comercial. 

Juan Vázquez (Ucjc): “China ganará autonomía tecnológica y avivará la lucha comercial”
Durante la crisis del Covid-19, China ha tirado de la palanca clásica: inversión en infraestructura como en el 2008

M. Tamayo

14 oct 2022 - 05:00

Mientras la política de Covid Cero y la crisis inmobiliaria ponen en jaque el modelo agotado de la economía china, el Partido Comunista Chino celebra un nuevo congreso que ha de apuntalar otro mandato de Xi Jinping, una decisión histórica que le hará encadenar tres mandatos.

 

 

El Covid Cero y la crisis inmobiliaria roban el último aliento al modelo económico chino

 

 

Un mundo en bloques y un motor de crecimiento que deja de funcionar. China genera incógnitas tanto en su mercado interno como de puertas en el exterior, y sus respuestas molderán gran parte del futuro económico mundial. El reto más inmediato de los economistas de Pekín se basa en “conseguir ingresos altos, antes de que se agote su fuente de crecimiento”, así lo apunta el investigador de la Universidad Camilo Jose Cela Juan Vázquez Rojo (Ucjc). 

 

 

Pregunta: ¿Los grandes crecimientos de la economía China se han frenado para siempre?

 

Respuesta: El crecimiento que ha vivido China en décadas anteriores del 5% o del 10% se ha acabado, y el modelo de crecimiento de los últimos veinte o treinta años está agotado. El modelo tenía, o tiene todavía, tres aristas muy importantes: exportación de bajo valor añadido, bajos niveles de inversión, debido a la migración del campo a las ciudades, e inversión en infraestructuras. Estos pilares se están derribando. China lleva diez años intentando dejar de ser la fábrica del mundo, para convertirse en una potencia tecnológica y poder ser un referente mundial. 

 

 

P.: ¿Se puede ver abocada a una situación deflacionista como Japón? 

 

R.: En China, la inflación no es un gran problema, el gran qué es la ralentización económica por restricciones Covid Cero, y en segundo lugar, cómo se deshincha el sector inmobiliario. Estamos viendo como caen las ventas de pisos nuevos o las ventas de terrenos. Hay un efecto arrastre. 

 

 

P.: ¿Puede dejar de ser considerada una economía emergente? 

 

R.: Este es un debate más técnico que otra cosa. Hay que tener en cuenta que China, en PIB es una potencia, pero si medimos otros indicadores como el PIB per cápita se queda muy atrás. Es una economía de ingresos medios, por eso está aún en desarrollo. El gran reto es que China consiga ingresos altos, antes de que se agote su fuente de crecimiento.

 

 

 

P.: ¿Está cerca de culminar el cambio de su modelo productivo? 

 

R.: En el 2007, tanto Hu Jintao ya afirmaban que el momento se estaba agotando y entonces ya se basaba en exportar bajo nivel añadido. La idea era avanzar en el desarrollo tecnológico del país. Xi Jinping ha cogido el guante de estas políticas, destinadas a impulsar el desarrollo tecnológico del país, y eso ha hecho saltar las alarmas en Estados Unidos. Pero, actualmente, la distribución de las riquezas para depender más del consumo sigue siendo lo más complicado. Durante la crisis del Covid-19, China ha tirado de la palanca clásica: inversión en infraestructura como en el 2008. Parece ser que el modelo hace aguas y la burbuja tecnológica se deshincha. Ahora necesitan tomar medidas drásticas.

 

 

P.: ¿Cuáles son sus principales escollos? ¿Están lejos de superarlos? 

 

R.: El modelo chino fue posible por el desplazamiento a las ciudades, el mayor traslado interno de la historia de la humanidad. Los salarios y las condiciones eran muy bajas y la gente no podía consumir. La situación ha mejorado en  los últimos años, pero, las condiciones laborales aún tienen que mejorar, creando una red de seguridad social fuerte, con sanidad y educación en todo el país. Deben generar una tejido social que haga a las familias no tener una alta tasa de ahorro para estar seguros. Además, urge mejorar el sistema impositivo del país, que es muy débil. 

 

 

P.: Con un cambio de modelo productivo, ¿Continuará siendo la fábrica del mundo? 

 

R.: Está en transición de dejar de ser la fábrica del mundo a ser otra cosa. Se encuentra compitiendo en Inteligencia Artificial o 5G  con las grandes economías. China es ya una potencia tecnológica.

 

 

 

 

P.: ¿Qué significa el no cambio político para esta transición? 

 

R.: La renovación de Xi Jinping implica un continuismo en esta línea. Pero sí que vamos a ver a China ganar autonomía tecnológica, que para él es una prioridad, y más lucha comercial. Jinping ahora va intentar que el país sea más autónomo, pero la incógnita va a estar en si hará esfuerzos para incentivar el consumo interno y distribuir la riqueza. 

 

 

P.: ¿Cómo hay que prepararse desde Europa para esta nueva China? ¿Más tensiones comerciales? 

 

R.: Si analizamos lo que ha hecho Europa hacia China los últimos años vemos una línea similar a la de Estados Unidos durante la época de Donald Trump. Europa cada vez se alía más con Estados Unidos, no tan agresiva y directa, pero sí que ve más a un enemigo que a un aliado. Aún más desde el inicio de la guerra en Ucrania. Y esto puede ser un error, porque Europa tiene muchos intereses comerciales en China.

 

 

P.: ¿Las compañías europeas deberían reducir su huella en el país o será un actor más fiable en la nueva etapa económica? 

 

R.: En los últimos años, hemos estado viendo que empresas extranjeras que se dedicaban a producir bajo valor añadido empiezan a abandonar China para irse a otros países. El modelo está cambiando y cada vez es menos propicio.  

 

 

P.: ¿Estamos viendo cierto decoupling?

 

R.: Tanto China como Estados Unidos están haciendo lo mismo. La administración Biden busca extirpar la dependencia estratégica de China, estamos yendo a un grado de desacoplamiento. Pero no va a ser algo similar entre la guerra fría y la Unión Soviética, hay niveles de integración que no son reversibles, ya que la política monetaria de Estados Unidos implica a todo el mundo. Es muy difícil que se desvincule de todo esto. 

 

 

P.: El último año China ha reducido inversión y renegociado préstamos sobre la Ruta de la Seda. ¿Ha reculado el país? ¿Cuáles son sus objetivos en el exterior? 

 

R.: La Nueva Ruta de la Seda es el símbolo de China como gran potencia mundial. Ha podido estrechar muchos lazos. Ahora estamos viendo cómo las inversiones de China no son tan grandes como en  2018, no quiere decir que vaya a desaparecer, pero derivado del Covid-19, se va a reorganizar, va a ser seguir siendo clave. Gran parte de la sobrecapacidad que tiene China es lo que tienen que exportar.