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Antonio del Cerro (UB): “Nos han encerrado en casa, así que ir al estadio será un deseo más intenso”

Experto en psicología del deporte y comportamiento del consumidor, asegura que tras la crisis del Covid-19 se incrementará el volumen de consumidores que ve deporte por entretenimiento, lo que contribuirá el negocio de los operadores audiovisuales que tienen los derechos de las competiciones.

P. López

14 may 2020 - 04:58

Antonio del Cerro (UB): “Nos han encerrado en casa, así que ir al estadio será un deseo más intenso”

 

 

El confinamiento ha impulsado la demanda de entretenimiento en el hogar, ya sea a través de una pantalla viendo The last dance para conocer la historia de Michael Jordan en los Chicago Bulls o mediante la práctica deportiva en casa. Pero ¿cómo cambiará esta situación al aficionado y deportista tras la cuarentena? Antonio del Cerro, profesor de la facultad de Psicología de la Universidad de Barcelona (UB), experto en comportamiento del consumidor y en psicología del deporte, asegura que el consumo deportivo desde el hogar aumentará tras el freno de las competiciones en un momento de máximo consumo audiovisual.

 

Pregunta: Durante el confinamiento se ha percibido cierto boom en la práctica deportiva en el hogar. Superada la cuarentena, ¿cree que la práctica deportiva será más importante para la sociedad?

Respuesta: Desde el confinamiento hay un deseo de salir y correr, y a todo eso se llama la práctica deportiva, pero hay que definir qué es hacer deporte. No creo que sea salir a correr puntualmente, que la gente me vea hacerlo, y poco más. Va más allá. No tengo claro que la práctica deportiva sea más importante para las personas tras el confinamiento, porque la sociedad tiene una capacidad enorme de olvidar y, aunque en estos momentos estamos asistiendo a ese exceso, probablemente volveremos a nuestros rediles porque hacer deporte cuesta y porque hay muchas otras opciones para pasar el rato.

 

P: Aun así, en los últimos años sí que se percibe una mayor conciencia de la importancia de la práctica deportiva…

R: Sí, sin duda hay una cierta conciencia de que, por fin, la práctica deportiva es importante. Ha sido una tendencia en los últimos años, pero no creo que vaya a ver un boom tras el confinamiento. Si me preguntas por qué ha aumentado la práctica diría que tiene que ver con que las entidades deportivas y los gimnasios han hecho un gran esfuerzo por conseguir ese incremento ofreciendo opciones más convenientes y con amplios horarios de apertura.

 

 

 

 

P: ¿Cree que la ciudadanía tendrá temor a volver al gimnasio? ¿O valorará que sean sitios concebidos para entrenar con seguridad e higiene?

R: Estoy seguro de que los que estaban inscritos antes del confinamiento volverán al gimnasio e incluso alguno que no lo estaba se acabará apuntando. La cuarentena ha despertado la creatividad de la gente deportista que, a falta de pesas en casa, ha entrenado con botellas de agua. Cuando los gimnasios abran ofrecerán entornos de entrenamiento seguros, con equipamiento adecuado... No me extrañaría nada que volvieran porque, además, entrenar por tu cuenta y sin saber realizar movimientos conlleva un riesgo de accidentalidad.

 

P:  Entonces, ¿no cree que el entrenamiento virtual y plataformas como YouTube provocará que la gente deje de ir al club?

R: No creo que una persona se ponga a entrenar en casa tras un día largo de trabajo y sin nadie alrededor que le motive. Es más, creo que, sin motivación, ayuda ni el entorno apropiado, acabarán cayendo en aquello de “mañana lo hago sin falta”. El confinamiento no ha dado otra opción, pero superada esta fase la gente querrá volver al gimnasio, con sus técnicos y entrenadores. Un buen entrenador consigue que la gente vaya al club, aunque sea solo para divertirse o para intentar cumplir con el reto que le plantea al socio.

 

P: ¿Cómo deben posicionarse estos negocios e instalaciones para ser una adopción aún más relevante para la sociedad?

R: Hay que reinventar el centro de fitness, como ya se hizo décadas atrás. Piensas en un gimnasio tradicional y te vienen a la cabeza cuatro paredes, unas espalderas y unas colchonetas en el sueño. Décadas después las clases dirigidas se incluyeron en la oferta, se ampliaron horarios, las máquinas se sofisticaron e incluso se crearon espacios de socialización, restaurantes, self services en un bar que ofrece opciones saludables. Esa reinvención de los gimnasios atrajo a mucha gente. Y ahora estamos en otro momento de reinvención en el que los gimnasios buscan hacer que el deporte sea atractivo, no para la gente que ya va al club y lo disfruta, sino para aquel que no le apetece entrenar. Ahí está el foco.

 

P:  Hoy hacer deporte puede verse como algo accesorio, ¿cree que tras el Covid-19 se considerará como un gasto esencial en el presupuesto de los hogares?

R: Aquí habría que tener en cuenta el matiz, la diferenciación, entre deporte activo y deporte pasivo. El pasivo, el que afecta al espectador y aficionado, va a seguir siendo relevante en los hogares porque busca entretener, vencer frustraciones, etcétera. El deporte activo creo que sí volverá a la normalidad, pero el pasivo será muy relevante en cuanto vuelvan a emitirse competiciones en directo. Ya lo es emitiéndose en diferido…

 

 

 

 

P: Los operadores audiovisuales, como Movistar+, Netflix u otras plataformas, ¿van a salir reforzados de esta crisis?

R: Sí. Los derechos audiovisuales de los deportes más seguidos pertenecen a plataformas de pago, como Movistar+. Tener los derechos le hace ser el operador más fuerte, porque puede emitiros, revenderlos, hacer negocio, etcétera. Y lo bueno que tienen es que emiten un producto, el deporte, que es pasión, proyección, que retransmite la lucha de dos rivales por vencer. Es la historia de David contra Goliat, y ese contenido despierta todo tipo de pasiones. Por eso creo que van a salir reforzados de esta crisis, porque el deportista pasivo, el espectador, seguirá existiendo y no dejará de existir. Además, es una afición que suele transmitirse entre la familia, por lo que se genera aún más afición.

 

P: ¿De qué modo esta situación va a cambiar el comportamiento del aficionado al deporte?

R: Hay dos tipologías del espectador pasivo: el fan de un equipo, que tiene pasión por unos colores, lema o club, y el espectador por entretenimiento que no anima a ningún equipo o atleta en concreto. El primero no va a cambiar y va a seguir estando embebido por esa cultura o club. El segundo, probablemente aumentará debido al confinamiento, puesto que le está faltando oferta deportiva en directo justo cuando más lo necesita, así que cuando se retomen las competiciones tendrá más interés.

 

P: ¿El consumidor va a valorar tener una experiencia distinta en la tienda, estadio o gimnasio?

R: Intuyo que recibirá presiones por parte de la familia y amigos a que vayan al estadio, pero el fan va a seguir siéndolo y va a estar dispuesto a sacrificarse por sus colores. Hay que tener en cuenta aceptación del riesgo y la vulnerabilidad. Cuanto más fanático, más se acepta el riesgo. En cuanto a la vulnerabilidad, estamos hablado de un aspecto psíquico de la persona, que se resume por el “esto a mí no me pasará” hasta el “cuidado, porque me han convencido de que soy vulnerable”. Y, en esos casos, irán al estadio, a la tienda o al gimnasio más protegidos.

 

P:  Entonces, ¿no habrá temor a acudir a eventos que congregan a miles de personas en estadios y pabellones? ¿No se valorará ver la competición cómodamente desde casa?

R: Yo creo que se producirá el efecto contrario porque lo que no podemos hacer, a menudo, es lo que deseamos. Nos han encerrado en casa, nunca habíamos deseado tanto salir, y no poder hacerlo o ir al estadio nos hará que ese deseo sea más intenso.