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Antonio Dávila (Iese): “Esta crisis es peor que la del 2009 para el deporte, pero no cambiará el modelo”

El catedrático de la escuela de negocios sostiene que el impacto del coronavirus no alterará las dinámicas actuales, pues la industria lo asume como algo pasajero.

Marc Menchén

18 mar 2020 - 04:54

Antonio Dávila (Iese): “Esta crisis es peor que la del 2009 para el deporte, pero no cambiará el modelo”

 

 

Antonio Dávila es profesor de los de los departamentos de iniciativa emprendedora, contabilidad y control en la Iese Business School y doctor en administración de empresas por la Universidad de Harvard. El catedrático considera que la situación actual podría superar a la de la última crisis económica, pues no sólo desafía a las ventas, sino a los modelos de negocio de las empresas.

 

Pregunta: El deporte ha desaparecido estos días de la pantalla. ¿Cómo definiría la situación actual?

Respuesta: Muy complicada, porque parar un país casi un mes tiene un impacto muy fuerte en muchas industrias. Sólo ayer se anunció que la Uefa Euro pasa de 2020 a 2021, no sabemos cuándo podrán acabar las ligas y queda por saber qué pasa con los Juegos Olímpicos, pese a que el Comité Olímpico Internacional (COI) mantiene que se celebrarán.

 

P.: ¿Esta crisis es peor que la del 2009?

R.: Es evidente que, para el deporte, esta crisis es peor que la de 2009, porque aún no sabemos qué puede pasar realmente con la Uefa Euro, los Juegos Olímpicos… Hace diez años no se paró nada, aunque sí que bajaron las ventas, pero es que ahora es un toque bastante fuerte para el sector. Dicho esto, lo que hará esta crisis es dejar nuevos players, aunque no creo que suponga una transformación del modelo de negocio por ser algo pasajero.

 

 

 

 

P.: ¿El deporte afronta esta crisis en una posición de mayor debilidad que otras industrias?

R.: Yo creo que todas las industrias económicas están en la misma posición. Es un cisne negro que nadie se esperaba y nadie estaba preparado para afrontar. El deporte es como es y le puede pasar como al turismo, porque es un producto perecedero igual que un asiento de avión o una habitación de hotel. Hay ingresos que serán difíciles de recuperar, porque si no se producen ahora no llegarán después; es mucho más complicado que para quienes venden coches o televisores, porque la transacción puede producirse más adelante.

 

P.: ¿Hay otros productos de entretenimiento más preparados?

R.: El deporte, al igual que sucede con el teatro o los conciertos, es un servicio en directo, mientras que servicios como Netflix pueden afrontar mejor este escenario, porque ofrece un producto enlatado que se puede ir consumiendo cuando uno quiere. En cambio, ponerse hoy a ver un partido de la temporada pasada no tiene mucho sentido.

 

P.: ¿Qué oportunidades considera que se abren en esta situación? Muchas cadenas han empezado a ofrecer, ahora sí, entrenamiento en el hogar…

R.: Todas estas crisis son oportunidades en muchos sentidos. La crisis penaliza a los débiles, a aquellos clubes o ligas que lo estén haciendo mal, porque es como cuando baja la marea, que quedan a la vista todos los problemas. En cambio, podrán encontrar oportunidades aquellos que sean capaces de traer nuevas ideas al mercado y trabajar de forma conjunta.

 

 

 

 

P.: ¿Ve nuevos negocios en el horizonte favorecidos por el confinamiento?

R.: Casi todos, por los menos los grandes deportes, están metiéndose en eSports, pero el core business del deporte es el evento, y eso difícilmente lo vas a poder sustituir. Es a partir de la retransmisión en vivo que la alta competición puede seguir creando contenidos a su alrededor, por lo que tienen que cambiar mucho las cosas para que el partido deje de ser el producto central alrededor del cual se construye el producto.

 

P.: ¿Cómo puede impactar este parón a medio plazo en el consumo?

R.: El Gobierno está siendo lo más precavido posible, porque sino el sistema sanitario se romperá, pero creo que a la que diga se puede salir, la gente se olvidará en dos días del confinamiento y del miedo a contagiarse por ir a un partido o al gimnasio. El problema es cómo quedará el bolsillo del consumidor, que puede recortar su cuota de fitness, su abono para el fútbol o la suscripción de televisión.

 

P.: ¿Deja de ser importante en la cesta de la compra?

R.: No es tan esencial como otros servicios, porque sea el espectáculo o la práctica, se acerca más a un producto de lujo que no a uno de primera necesidad. Será más grave el impacto económico en el bolsillo, que no un potencial cambio en el comportamiento del consumidor.