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Tokio 2020, los Juegos más caros de la historia cuya cancelación hubiera costado 13.560 millones

Por primera vez en la historia los Juegos Olímpicos no han podido disputarse en la fecha prevista por una causa que no fuera un conflicto bélico mundial, siendo aplazados un año con el consecuente impacto económico.

Javier Trullols

23 jun 2021 - 04:35

Tokio 2020, los Juegos más caros de la historia cuya cancelación hubiera costado 13.560 millones

 

Tokio 2020 se prepara para levantar el telón un año después. Los Juegos Olímpicos de Tokio pasarán a la historia por ser los de la pandemia del Covid-19, pero también por ser los más caros, con un gasto récord que aumentará todavía más como consecuencia del aplazamiento de un año por el coronavirus, de acuerdo a un estudio presentado el pasado septiembre por la Universidad de Oxford.

 

El cálculo excluye el coste de la deuda, el futuro gasto de las instalaciones deportivas después de la clausura de los JJOO y la inflación, según Bent Flyvbjerg, autor principal del informe. De acuerdo a ese informe, Tokio gastará 15.840 millones de dólares, superando a los Juegos Olímpicos de Londres de 2012, que fueron los Juegos de verano más caros hasta la fecha con 14.950 millones de dólares. Y más que duplicando los costes inicialmente previstos, ya que los responsables de Tokio aseguraron, cuando fue elegida en 2013, que el coste del evento sería de 7.300 millones de dólares.

 

El estudio tuvo en cuenta los costes operativos y los de construcción de las sedes deportivas, no el de otras infraestructuras a desarrollar. “Nuestras estimaciones son conservadoras porque hay muchos costes ocultos en los que no podemos entrar”, aseguró Flyvbjerg. “Y hay muchos costes que decidimos no incluir porque son demasiado complejos. Incluimos las cosas para las que podemos obtener los números más fiables y lo hacemos de la misma manera para cada ciudad que estudiamos”, añadió.

 

 

 “A ellos (el COI) obviamente no les gustan nuestros resultados, pero es muy difícil contrarrestar una investigación tan rigurosa como esta”, señaló Flyvbjerg. “Y no lo han hecho, y no pueden hacerlo”, expuso, defendiendo que “nuestra investigación es un problema para ellos”.

Tres meses más tarde de la publicación del estudio, el pasado diciembre, el comité organizador actualizó su presupuesto y confirmó las estimaciones de la Universidad de Oxford. Aumentó el gasto un 21% en relación al cálculo anterior, hasta 15.400 millones de dólares, como consecuencia de los costes derivados del retraso de la competición y a las medidas anti-Covid-19.

 

Cancelar los Juegos le costaría a Japón 13.560 millones de euros


El Instituto de Investigación Nomura (NRI, por sus siglas en japonés) advirtió a finales de mayo de que cancelar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio de este verano podría tener un coste para Japón de 1,81 billones de yenes (13.560 millones de euros).

 

El informe de NRI sostiene, además, que si se implementara otro estado de emergencia fruto de la pandemia del Covid-19 tras la celebración de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio, Japón podría afrontar unas pérdidas económicas incluso superiores. 

 

“La decisión sobre si celebrar los Juegos o no, así como si limitar los espectadores, debe tomarse en función del impacto en el riesgo de infección, no desde el punto de vista de las pérdidas económicas”, aseguró el economista ejecutivo del NRI, Takahide Kiuchi.

 

 

“Incluso si se cancelan los Juegos, la pérdida económica será menor que el daño causado por un estado de emergencia”, destacó el economista. Según los cálculos de NRI, el primer estado de emergencia a principios de 2020 provocó una pérdida económica de alrededor de 6.400 billones de yenes, y el segundo entre enero y marzo de 2021, tuvo un impacto de 6.300 billones de yenes (48,18 millones de euros).

 

De acuerdo a sus estimaciones, si la competición deportiva se celebrase sin público, generaría unos ingresos de 1,66 billones de yenes (15.240 millones de euros), unos 146.800 millones de yenes (1.350 millones de euros) menos que si se celebrase con la presencia de espectadores del país.

 

Público local y con limitaciones


El pasado marzo, Tokio 2020 cerró la puerta a los espectadores extranjeros de manera definitiva. La decisión sobre la presencia de público local en las gradas, en cambio, no se ha adoptado hasta el pasado lunes. Tal y como había anticipado la presidenta del comité organizador de Tokio 2020, Seiko Hashimoto, y había propuesto el ministro de Japón a cargo de las medidas contra el coronavirus, se permitirá un máximo de 10.000 espectadores en las competiciones olímpicas.

 

El COI y el Gobierno de Japón han llegado a un acuerdo para que durante la celebración del evento deportivo del mes que viene haya un máximo del 50% del aforo en los estadios donde se celebren las competiciones, sin poder sobrepasar los 10.000 espectadores en cada sede olímpica.

 

La presencia de público en las gradas, aunque sea con limitaciones, es un mal menor para Tokio 2020, unos Juegos Olímpicos que iban a requerir de un rescate público de alrededor de 800 millones de dólares (660 millones de euros) si se llevaban a cabo a puerta cerrada.

 

 

La ausencia de espectadores supondría dejar de generar hasta 2,4 billones de yenes (casi 19.000 millones de euros) para Japón, aseguró el pasado enero Katsuhiro Miyamoto, profesor honorario de la Universidad de Kansai.

 

La celebración de los Juegos de Tokio a puerta cerrada provocaría una pérdida de 381.000 millones de yenes (3.000 millones de euros) en gastos relacionados directamente con el evento, o el 90% de la proyección original de los eventos que forman parte de su calendario.  Además, debido a la disminución del entusiasmo de la gente por Tokio 2020, los efectos del estímulo sobre los gastos de consumo de los hogares se reducirían a la mitad, a 280.800 millones (2.220 millones de euros), y las actividades de márketing corporativo se verían afectadas.

 

Por otro lado, los ingresos de los eventos deportivos y culturales promocionales después de los Juegos también se reducirían a la mitad, hasta 851.400 millones de yenes (6.700 millones de euros).

 

El profesor Miyamoto también proporcionó una estimación para un escenario en el que el número de espectadores se redujera a la mitad, detallando que el golpe sería de 1,4 billones de yenes (11.000 millones de euros).