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El ciclismo firma la mejor contrarreloj contra el Covid-19 y celebra todas las competiciones

El ciclismo ha sido el deporte que mejor ha resistido el golpe de la pandemia. Gracias a no estar expuesto al ‘ticketing’ y ser un deporte que no requiere de instalaciones deportivas, ha podido sortear todos los obstáculos de la pandemia. De esta manera, ha conseguido celebrar el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España, además del Mundial de ciclismo.

29 Dic 2020 — 04:56
Miquel López-Egea
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Como cada año, Palco23 realiza en las últimas semanas de diciembre un repaso a los últimos doce meses en el negocio del deporte, marcados por el impacto de la pandemia del Covid-19. Análisis macroeconómico de España y el mundo, recorrido por los fenómenos sociales que ha provocado el coronavirus y reportajes sobre el impacto en los principales clubes, competiciones y federaciones del sector forman el Especial 2020: el negocio del deporte en el año del Covid-19.

 

 

El ciclismo firma su mejor contrarreloj. El deporte se ha impuesto ante el Covid-19 y pese al parón obligatorio ha podido celebrar todas las competiciones importantes: el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España, además del Mundial de ciclismo.

 

La Unión Ciclista Internacional (UCI) se tuvo que emplear a fondo pero, finalmente pudo llegar a buen puerto y sus ingresos se han mantenido. Todas las competiciones se celebraron en una estricta burbuja, con una gran inversión en protocolos sanitarios y con un calendario completamente condicionado por el Covid-19.

 

De hecho, el Tour llevó su propio camión para realizar pruebas PCR, además de exigir un test negativo para poder acreditarse. La ronda gala, que se celebró del 29 de agosto al 20 de septiembre, no sólo cerró con éxito su última edición, sino que marcó un récord histórico de audiencia pese al cambio de fechas. Según desveló la organización, 40 millones de telespectadores siguieron la carrera en France 2 y France 3, siete millones más que en 2019.
Organizada por Amaury Sport Organisation (ASO), el Tour es el principal pilar del negocio y factura en torno a 180 millones de euros al año. El Tour de Francia genera dos terceras partes de este negocio entre patrocinios y derechos televisivos, por ello era de vital importancia poder celebrar la competición.

 


El Giro de Italia, por su parte, se celebró del 3 al 25 de octubre, con salida en Monreale y llegada a Milán
. A causa de la pandemia, la carrera no partió de Budapest, tal como estaba previsto, y se celebró íntegramente en territorio italiano.

 

La segunda de las tres grandes carreras ciclistas del mundo, organizada por RCS Sport, a diferencia de la Vuelta y del Tour, que están en manos de ASO, factura entre 60 millones de euros y 70 millones de euros. El objetivo en 2020 era conseguir una franja horaria que permitiera salvar las audiencias y los derechos televisivos, una de las principales fuentes de ingresos de la entidad. Y se consiguió. 

 

La Vuelta también se salva

La Vuelta a España no fue menos y también pudo llegar a meta. La carrera, que se celebró del 20 de octubre al 11 de noviembre, redujo su presupuesto para la última edición un 30%, en parte porque tuvo dieciocho etapas en vez de las veintiuna habituales. La carrera tenía que haber salido de Utrecht, en Países Bajos, el 14 de agosto, pero la pandemia forzó el cambio de fechas.

 

La inversión en medidas sanitarias para prevenir la expansión del Covid-19 supuso entre un 5% y un 7% del presupuesto total de la ronda española. Asimismo, ASO, propietaria de Unipublic, empresa organizadora de la ronda española, también puso en marcha la misma burbuja de los otros eventos ciclistas del año. La organización también recortó en personal, con un 30% menos de staff.

 

 

Los patrocinadores suponen un 80% de los ingresos totales de La Vuelta, mientras que el resto procede del canon que pagan las ciudades para acoger la prueba y de los derechos televisivos.


La carrera se disputó en silencio ya que a causa de la segunda ola de la pandemia en España, Unipublic se vio obligada a aplicar una serie de restricciones en algunas salidas, metas y puertos de montaña, donde se limitó la presencia de público. Dicho de otro modo: la carrera se disputó sin caravana publicitaria y a puerta cerrada. O casi, porque algún aficionado si se pudo colar en las cunetas, ofreciendo una imagen muy diferente de los años anteriores.

La UCI salva los números

La UCI, por su parte, tuvo que recortar salarios y aplicar despidos temporales, pero pudo salvar las cuentas gracias a la celebración del Mundial de ciclismo, que se celebró en Imola (Italia), del 24 al 27 de septiembre. La organización tenía previsto celebrar el evento en la ciudad de Martigny, en Suiza, pero ésta renunció a causa de la pandemia.

 

 

La carrera se saldó con menos pruebas y con menores ingresos a los habituales, ya que sólo se disputaron las pruebas absolutas de ruta y contrarreloj masculino y femenino. El evento reporta a la entidad unos seis millones de euros por el canon de organización, más los derechos televisivos y publicitarios. La prueba no falló: se cerró con un 22% más de horas vistas en los momentos clave de la carrera respecto a 2019. Es decir, pasó de 39,6 millones horas vistas en 2019 a 48,4 millones de horas en 2020.

 

Varias de las carreras amateur también se pudieron mantener en el calendario. Entre ellas, la Titan Desert. La carrera organizada por RPM-Mktg y ASO, tuvo que cambiar su recorrido y celebrarse en Almería en vez de Marruecos. Pero no tuvo que cancelar su edición. La carrera se celebró por el desierto andaluz, en una burbuja y con una reducción de participantes, pasando de los 750 ciclistas a los 450 participantes. Pero el resultado fue tan positivo que la carrera volverá a Almería con una edición de las Titan Series.  

 

Sólo desaparece el CCC Team

Los equipos, que en 2020 han contado con una media de 17 millones de euros en los presupuestos, se tuvieron que apretar el cinturón durante la época de cierre y algunos equipos recurrieron a los expedientes de regulación temporal de empleo y recortes salariales.

De todos los equipos, sólo el CCC Team tuvo que despedirse de la competición, ya que la firma polaca de zapatos no pudo seguir sufragando los gastos de la plantilla.

 

En España, el Movistar Team confirmó que “ha cumplido con las obligaciones que la empresa tiene con todos sus empleados” y que “el ajuste ha sido proporcional a las obligaciones que la compañía debía afrontar”. Este año, Abarca Sports, empresa propietaria del equipo, hizo efectivo el acuerdo de fusión por absorción de Abarca Women Sports, sociedad íntegramente participada por la primera. Esta decisión fue por motivos operativos ya que había procesos que se duplicaban por tener dos sociedades. 

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