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Del metro al polígono: las cadenas amplían el espectro en pro de la ubicación

Algunos gimnasios buscan convertir la ubicación de sus centros en su principal valor, de ahí que abran en ubicaciones emblemáticas, como centros comerciales, rascacielos o, en el caso de Duet Fit, en mercados.

Patricia López

10 abr 2018 - 04:59

Del centro comercial al polígono: las cadenas amplían el espectro en pro de la ubicación

 

 

Las cadenas de gimnasios se han lanzado a aprovechar las oportunidades que generaba un mercado inmobiliario en deflación en la última década. Locales desocupados por el cierre de supermercados y salas de cine, precios a la baja y, en consecuencia, contratos de alquiler baratos por un periodo de diez años. De aquí nace el auge del gimnasio de proximidad y el club en el centro comercial hasta que, con la recuperación inmobiliaria, algunas cadenas han optado por crecer en el extrarradio e incluso hacerlo en polígonos industriales.

 

Una de las cadenas pioneras en asentarse en centros comerciales es Paidesport Center, cuyos orígenes se remontan a 1980, cuando operaba bajo el paraguas de Parques Urbanos, dedicada a la promoción de parques comerciales. Cuando se escindió el negocio de gimnasios de la matriz, la cadena siguió creciendo al calor de las grandes superficies y, a día de hoy, opera ocho de sus nueve instalaciones en este tipo de espacios.

 

Otra empresa que desde sus orígenes ha apostado por este modelo es DreamFit. “La crisis económica ha generado que locales amplios anteriormente ocupados por cines y tiendas grandes quedaran libres, y como el mercado inmobiliario estaba muy mal, los precios han encajado”, explica Rafael Cecilio, presidente de DreamFit.

 

 

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El interés por este tipo de ubicaciones va más allá del low cost, ya que cadenas premium como Metropolitan también han aprovechado la ocasión. “Buscamos emplazamientos prime en locales emblemáticos”, argumenta Sergio Pellón, director general, sobre los motivos que le llevaron a abrir un club en la azotea de Las Arenas, una plaza de toros reconvertida en pleno centro de Barcelona.

 

 “Nos resultaba más fácil abrir en centros comerciales porque, por los orígenes de la compañía, conocía a todos los directores de los departamentos de expansión de estas instalaciones”, comenta Aurelio Gómez, director general de Paidesport Center. Es un caso parecido al de DreamFit, que comparte buena sintonía con Alcampo y Carrefour, lo que le ha llevado a alquilar la mayoría de espacios junto a estos grupos de distribución.

 

Además, las grandes superficies consideran que el gimnasio puede ser un polo de atracción de clientes, motivo por el que a menudo se benefician de condiciones ventajosas. “Algunos centros comerciales están interesados en que abramos allí porque somos un negocio vehicular que aporta flujo de clientes; les interesa más a ellos que a nosotros”, comenta Carlos Castañeda, director general de Fitup. Es una visión que también comparte Marcos Baroja, de Infinit Fitness, al afirmar que “son emplazamientos que generan comodidad y facilidades a los clientes”.

 

 

 

 

El director general de McFit en España, Rafael Lirio, señala que su modelo de club le ha llevado a “competir con otros gimnasios, pero también con operadores de superficie media y supermercados” con los que rivalizan por el mismo espacio. De ahí que las mismas grandes superficies donde acostumbra operar Mercadona se haya convertido en un polo de atracción para la marca.

 

Durante los últimos años algunas cadenas como Deporocio y DiR también han aprovechado el descenso del precio del metro cuadrado para abrir clubes de menor tamaño en barrios donde la competencia aún no había entrado. “Descubrimos ubicaciones prime más baratos por el estallido de la burbuja y se ha convertido en una fórmula de crecimiento”, comenta Carlos Alcalde, director general de Deporocio. DiR, por su parte, ha salido del centro de Barcelona para crecer en el extrarradio, en locales anteriormente ocupados por tiendas de ropa que ocupan una cuarta parte del espacio que requieren sus gimnasios tradicionales.

 

Otras cadenas han optado por alejarse de los núcleos urbanos en busca de más espacio a un precio inferior. Es el caso de Sohofit, que el año pasado abrió un club en un polígono industrial del Badalona (Barcelona). “Tenemos el inconveniente de que nuestros usuarios no pueden llegar al club caminando, pero el precio es inferior y nos permite ofrecer una estética distinta, abierta y amplia”, explica el director general, Ferrán Bosque. Los directivos consultados advierten de la dificultad creciente para encontrar una ubicación, puesto que los mejores locales son adquiridos o alquilados por los gigantes del retail, como el grupo Inditex.

 

 

 

 

Este contexto ha provocado que numerosas compañías hayan fichado como directores de expansión a profesionales del mundo del retail y el real estate. Es el caso de Synergym, que fichó a un director de expansión con conocimientos en el mercado inmobiliario y que anteriormente trabajó para McFit, o Viva Gym, que ha incorporado a su equipo de expansión a un directivo procedente del sector del real estate para pilotar su política de adquisiciones.

 

Las estaciones de transporte, una opción cada vez más buscada


McFit ha llevado su creatividad por la ubicación un paso más allá y, además de operar nueve instalaciones en grandes superficies, a finales de 2016 inauguró un club en el Metro de Madrid. Al igual que el centro comercial, el argumento para abrir en este emplazamiento ha sido el elevado tránsito de población.  “Hay pocos sitios en Madrid más accesibles y mejor conectados que el metro, que da servicio a unos 185.000 usuarios al día”, explica Rafael Lírio, director general de McFit en España. Desde Metro de Madrid afirman que “muchos usuarios pueden aprovechar este servicio al ir al trabajo o al volver a casa”.

 

La cadena alemana no ha sido la única cadena que ha apostado por este tipo de emplazamiento. AltaFit abrió en 2016 un club en la estación de autobuses de Pamplona, McFit tiene previsto abrir en la antigua estación de buses de Zaragoza, y Yoofit Boutique Gym Experience ha tomado el testigo del Castellana Sports Club en la madrileña estación de Chamartín.

 

 

 

 

El fitness saca partido al turismo deportivo

 

Technogym, en colaboración con el grupo de arquitectura Terreform ONE y el instituto de regeneración urbana Urbem, han lanzado un proyecto en el que confluye el deporte y la movilidad ciudadana sostenible. Esta iniciativa permite recorrer el río Sena en un bote impulsado por la energía que generan los usuarios mientras pedalean sobre bicicletas estáticas. La idea es que los pasajeros puedan visualizar la energía que generan e información ambiental sobre el Sena a través de pantallas de realidad aumentada.

 

Este proyecto guarda cierta similitud con el que emprendió hace dos años la cadena británica de centros boutique 1Rebel. La empresa lanzó Ride 2 Rebel, un autobús para realizar clases de cycling mientras el vehículo transporta a los pasajeros al trabajo. El proyecto aún no se ha puesto en marcha, pero la idea contempla que el bus cuente con duchas para que los usuarios puedan llegar listos a la oficina.

 

El box callejero, una vía surgida al calor del tiempo es oro

 

Al igual que el Ride 2 Rebel, el box es otra de las propuestas deportivas urbanas que han surgido al calor del tiempo es oro. La compañía asiática Mipao Technology se ha propuesto hacer negocio en el sector del fitness con el lanzamiento de una serie de box equipados con una cinta de correr, un televisor y aire acondicionado para fomentar y permitir la práctica de actividad física entre aquellos que no tienen tiempo de ir al gimnasio.

 

En concreto, la compañía ha ubicado varios boxes en Pekín con el fin de atraer a aquellos clientes que quieran desconectar de la jornada laboral o que, por motivos de trabajo, no tienen disponibilidad para entrenar. Este servicio está disponible las 24 horas del día y se espera que próximamente la capital de China cuente con 1.000 microgimnasios repartidos por toda la ciudad. Cualquier usuario que quiera utilizar el box debe hacerlo a través de una app previo pago de 15 dólares.

 

 

 

 

Las posibilidades del polígono industrial


El polígono industrial nunca ha sido un emplazamiento solicitado por los directores de expansión de las cadenas de gimnasio, pero la fiebre del cross-trainning, el entrenamiento funcional y el pádel han favorecido la búsqueda de ubicaciones distintas, donde los espacios abiertos son un requisito primordial. Es el caso de Sohofit, que el año pasado inauguró su primer centro en uno de los polígonos industriales de Badalona (Barcelona).

 

Ferrán Bosque, director general de la cadena, asegura que esta ubicación encaja con su modelo de club y el tipo de clientela que atrae. “Está junto a la principal zona de ocio nocturno de la ciudad, frecuentada por gente que cuida su estética; es justo el tipo de clientela que se da de alta”, explica. Entre las ventajas que aporta está el precio por metro cuadrado, que es inferior al que se exige en el centro de las ciudades, así como la coherencia con la apariencia del club. “Nuestra estética de gimnasio se tiene que montar en una zona industrial”, recalca.

 

Centros comerciales, la opción más común

 

Los directivos de las cadenas de gimnasios que operan en centros comerciales admiten que van a seguir buscando oportunidades en este tipo de emplazamientos por las ventajas que aportan. Por un lado, permite ofrecer parking gratuito a los abonados. Por el otro, abrir instalaciones de más de 3.000 metros cuadrados, un espacio en el que compañías como DreamFit se sienten cómodas.

 

Lee el reportaje completo en el Dossier Palco23

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Paidesport Center, Viva Gym, McFit, Infinit Fitness y Anytime Fitness son otros ejemplos que buscan aprovechar el flujo de potenciales clientes que circulan por el centro comercial, la visibilidad de marca que aporta y la seguridad son otros de los dos puntos favorables, así como la posibilidad de crear sinergias con los comercios que operan alrededor. Con todo, esta ubicación también arroja una serie de inconvenientes relacionados con la falta de control y las afectaciones que puedan surgir por las obras que acometa el centro comercial.

 

Edificios singulares en las principales ciudades del mundo

 

Life Time Fitness es una cadena premium que, tras años operando como club social a las afueras de las grandes ciudades de Estados Unidos, ha reforzado su apuesta por el gimnasio urbano sin abandonar su segmento de mercado de gama alta. En junio de 2015, esta decisión le llevó a entrar por la puerta grande en el Sky Bulding de Nueva York, un rascacielos de apartamentos de lujo ubicado a los pies del rio Hudson y a cuatro manzanas de Times Square.

 

Este movimiento le permitió, rivalizar con Equinox y atacar a un público que se le resistía: el abonado urbano con alto poder adquisitivo. La fórmula ha funcionado y el club se ha convertido en el gimnasio de las estrellas de la NBA, al que cada verano acude para ponerse en forma de cara a la pretemporada. Equinox, por su parte, tiene un club junto a la Bolsa de Wall Street, mientras que la española Metropolitan opera en edificios emblemáticos como Las Arenas de Barcelona.