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De la hostelería al gimnasio: Cotton invierte 1,5 millones de euros en un club ‘premium’ en Ibiza

La compañía de restauración ha diversificado su modelo de negocio para entrar en el sector del fitness dirigido al público exclusivo que visita la isla.

Patricia López

07 jun 2017 - 04:59

 

Cada vez más cadenas de hostelería y de gimnasios crean sinergias entre ellas para ampliar su público objetivo. Prueba de ello son los hoteles que cuentan con gimnasio, o los centros deportivos que habilitan un área social como punto de encuentro para sus socios. Sin embargo, existen pocas compañías de hostelería que busquen hacer negocio en el sector de la actividad física, algo que Cotton sí se ha propuesto hacer en Ibiza. La empresa especializada en servicios turísticos y de restauración ha invertido 1,5 millones de euros para abrir su primer club de fitness en la isla pitiusa, donde ya opera varios restaurantes.  

 

Fundada en 2013, Cotton entró en el sector turístico con un beach club, al que en 2016 le siguió un restaurante y una empresa de alquiler de yates de lujo. El pasado 30 de mayo inauguró su primer Cotton Fitness Club, una instalación de 1.000 metros cuadrados y vistas al Mediterráneo ubicadas en Sant Antoni de Portmany (Ibiza), que cuenta con gimnasio, dos piscinas exteriores, bar y terraza. Para emprender el proyecto, la empresa se ha asociado con Technogym como proveedor de todo el equipamiento.

 

 

“Creemos que los clubes deben ofrecer más que fitness. Hoy día los clientes quieren tener acceso a una oferta variada en un mismo lugar, por eso hemos habilitado un espacio de entrenamiento y otro para tomar el sol, con zona de piscina, restaurante y bar”, explica a Palco23 Christian Marstrander, propietario y fundador de la compañía.

 

Para garantizar la rentabilidad del club, la compañía ha apostado por una tarifa VIP de 1.290 euros anuales, mientras que el abono mensual cuesta 190 euros y el diario 25 euros, una política de precios que busca atraer al público de alto poder adquisitivo. “Contar con una oferta tan diversificada genera más flujos de ingresos y favorece la rentabilidad incluso operando en este tipo de instalación, que de entrada presenta más riesgos que un gimnasio tradicional”, comenta sobre sobre el concepto de club y cómo le afectará la estacionalidad turística.

 

En palabras del directivo noruego, la isla ha cambiado en los últimos cinco años, dejando atrás “la imagen de fiesta” para crecer como un destino de gama alta que atrae a un público selecto. “Con el tiempo hemos desarrollado un ojo crítico que nos ha ayudado a identificar lo que faltaba en Ibiza”, comenta sobre la instalación con la que la compañía espera entrar con fuerza en el sector del fitness ibicenco.