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El deporte logra ‘regatear’ los cambios de la UE en el geobloqueo de contenidos

Bruselas ha decidido rebajar su planteamiento inicial y permitirá que las ligas y las productoras puedan mantener la venta exclusiva de contenidos por países.

Palco23

18 dic 2017 - 17:14

La industria del deporte respira. La Comisión Europea (CE) ha optado finalmente por rebajar sus pretensiones y no obligará a que los servicios de televisión garanticen que un usuario pueda acceder a toda su oferta desde cualquier país, ni que sea de forma puntual. Finalmente, esta obligación sólo existirá para aquellos contenidos que sean producidos y financiados al 100% por el operador, ya sea Netflix, Telefónica o beIN Connect, por poner ejemplos de España.

 

Esta cuestión ha ganado relevancia por el auge del consumo de contenidos vía streaming, que permite a los usuarios acceder a su servicio de televisión aun estando en el extranjero por viajes. La política de los operadores ha sido restringir el acceso al detectar que la IP procedía del extranjero, algo que se denomina geobloqueo. Y el argumento era claro: no vale lo mismo la suscripción a LaLiga en España que en Austria o Grecia.

 

De no haber sido así, Bruselas habría puesto en peligro el actual modelo de negocio audiovisual del deporte, que consiste en la venta de las retransmisiones mediante el régimen de exclusiva en cada territorio. Esta fórmula permite que cada operador concentre su inversión en los países que más le interesan, asegurándose que nadie más podrá ofrecer esos partidos a la base de clientes a la que opta. La medida también afectaba a las majors de cine y series.

 

La Comisión ha dicho que no pretende obligar a nadie a que el contenido esté más disponible en línea, sino simplemente a facilitar que las plataformas audiovisuales obtengan los derechos necesarios. Por ello, los estados miembros de la UE acordaron el viernes excluir todos los eventos deportivos, programas de televisión coproducidos por canales y productoras ajenas, así como contenido autorizado a una emisora ​​por un tercero.

 

“La votación va en contra de estas intenciones, manteniendo un mercado audiovisual europeo fragmentado y rechazando un mejor acceso a la cultura europea para los ciudadanos”, ha lamentado Nicola Frank, jefe de asuntos europeos de la European Broadcasting Union (EBU). El rechazo del Parlamento Europeo no es definitivo y significa que los Estados miembros de la UE pueden entablar negociaciones para llegar a un acuerdo final.