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COP 26, la cumbre climática del ahora o nunca calienta motores

La conferencia sobre el clima de las Naciones Unidas se iniciará el domingo con el mandato de alcanzar acuerdos que frenen la escalada de temperatura del planeta y poder ser neutral en emisiones de dióxido de carbono en 2050.

COP 26, la cumbre climática del ahora o nunca calienta motores
Desde el 31 de octubre hasta el 12 de noviembre, las delegaciones de casi 200 países se reunirán en la mayor ciudad de Escocia para llegar a acuerdos para frenar la crisis climática

Marta Tamayo

29 oct 2021 - 05:00

Dos cumbres para organizar un mundo pospandemia, encauzar la recuperación global y hacer frente a la crisis climática. Este fin de semana, los líderes de las veinte mayores economías del mundo se encontrarán en Roma para el G20, para volverse a ver las caras el día siguiente en Glasgow en la conferencia organizada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre la crisis climática, que espera retomar los objetivos establecidos en la conferencia de París en 2015, que establece un marco global para matener el calentamiento del planeta por debajo de los dos grados centígrados y limitarlo a 1,5 grados.

 

Desde el 31 de octubre hasta el 12 de noviembre, las delegaciones de casi 200 países se reunirán en la mayor ciudad de Escocia para llegar a acuerdos para frenar la crisis climática y conseguir que la temperatura de la tierra no suba 2 grados centígrados, sino que se limite a un incremento de 1,5 grados. Este es el acuerdo al que se llegó en París en 2015, pero ahora el reto es trasladarlo a políticas concretas.

 

Uno de los puntos clave de la conferencia, que se iniciará con una reunión de líderes globales y que más tarde abordará la negociación de los compromisos, es conseguir que China se sume al objetivo de alcanzar cero emisiones de dióxido de carbono en 2050, al cual ya se han comprometido la Unión Europea y Estados Unidos.

 

Según un informe realizado por la ONU el último mes, el mundo va en camino de aumentar su temperatura en 2,7 grados a no ser que se realicen reformas que se deben pactar en la próxima cumbre climática. Gran parte de los países están haciendo públicos sus planes para reducir emisiones, pero las veinte mayores economías del mundo, que se reunirán en el G20, pueden frenar por si solas el ascenso de la temperatura en el mundo.

 

Pero los planes de China no se ajustan al del resto de potencias mundiales. El mayor consumidor de energía del mundo ya hizo público el pasado año que preveía ser neutra en emisiones de carbono para el año 2060 y añadió que calculaba alcanzar su pico de emisiones durante la siguiente década.

 

 

 

 

A inicios de semana, a las puertas de la convención internacional sobre el clima, el gigante asiático dio más detalles sobre su compromiso medioambiental. China anunció que tiene el objetivo de reducir el uso de combustibles fósiles por debajo del 20% para dentro de cuarenta años, según publicó un medio estatal.

 

Sin embargo, el objetivo de reducir su dependencia a los combustibles fósiles choca con sus planes de construir más plantas energéticas impulsadas por carbón señalando que puede conllevar una reestructuración de sus compromisos climáticos.

 

El cambio de ruta de China puede llevar a replantear el objetivo global. El país asiático emitió en 2019, parcialmente afectado por la pandemia, más gases invernadero que todos los países desarrollados juntos, según un estudio de Rhoduim Group, un grupo de investigación climática con sede en Nueva York. En concreto, el país emitió 14.090 millones de toneladas de gases nocivos, superando en treinta millones de toneladas los emitidos por los países miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde).

 

Según el mismo estudio, China emite el 27% de las emisiones mundiales de dióxido de carbono, mientras que Estados Unidos, el segundo mayor emisor del mundo, echa a la atmosfera el 11% de los gases de efecto invernadero. Aun así, con una población de 1.411 millones, la contaminación per cápita del gigante asiático sigue siendo menor a la de Estados Unidos, que suma 330 millones de habitantes, según datos del Banco Mundial.

 

Pero el presidente de la República Popular China, Xi Jinping, no tiene previsto pasar el fin de semana entre Roma y Glasgow. El mandatario chino, que no ha salido del país desde el inicio del Covid-19, ya ha anunciado que no acudirá ni al G20 ni a la COP26. Sin embargo, ha señalado que podrá discutir con los veinte líderes de las veinte mayores economías del mundo por videoconferencia.

 

 

 

 

Por su parte, el presidente estadounidense, aunque ya se encuentra en Europa para asistir físicamente a la cita, llega con los deberes a medio hacer. El demócrata Joe Biden, a punto de cumplir un año de mandato, acaba de cerrar un acuerdo dentro de su partido para realizar mejoras sociales y luchar contra el cambio climático presupuestado entre 1,5 billones de dólares y 1,6 billones de dólares, una cifra que se aleja de la proyectada al inicio de la negociación, que era de 3,5 billones.

 

Por su parte, la Unión Europea alcanzó un compromiso conjunto de reducir los gases de efecto invernadero en al menos un 55% de aquí a 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono para 2050. Aunque el peso de los países del viejo continente en el reto climático está perdiendo peso frente a otros países como la India, que supera a la UE en la emisión de sustancias nocivas en 2019.

 

Estos no son los únicos escollos que deberá superar la cumbre del clima para llegar a buen puerto. La semana pasada, la publicación científica The Lancet reveló que algunos países y lobbys de la industria energética y cárnica están presionando a la ONU para que minimice sus objetivos.

 

En concreto, los documentos también recogidos por la BBC señalan que Arabia Saudita, Japón, Australia, Argentina y Brasil forman parte de este grupo de países que asegura que el mundo no necesita reducir el uso de combustibles fósiles tan rápido como recomienda el borrador actual del informe sobre el Cambio Climática (Ipcc por sus siglas en inglés), una demanda a la que se ha sumado la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep).

 

Otros países como Suiza también han puesto en duda la financiación de países en desarrollo para que no recurran a energías fósiles. En 2009, en la COP celebrada en Copenhague, los países se comprometieron a destinar financiación verde por 100.000 millones de dólares anuales, pero todavía no se ha llevado a cabo.

 

Más allá del clima, Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, señaló ayer que durante la reunión del G20 la Unión Europea iba a poner sobre la mesa el colapso de la cadena de suministro que amenaza con provocar desabastecimiento de productos, la subida de los costes de la energía y la creación de un impuesto mínimo mundial.