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Slowfit gana músculo: 750.000 euros de facturación, ‘tokens’ y nueve centros en 2021

La cadena tiene como objetivo tener un total de cien locales entre los próximos años y prevé que un tercio de las aperturas sean centros franquiciados, y el resto boxes en otros gimnasios.

Miquel López-Egea

05 oct 2021 - 04:54

Slowfit gana músculo: 750.000 euros de facturación, ‘tokens’ y nueve centros en 2021

 

 

Slowfit gana músculo. La cadena de estudios de entrenamientos slow training cerrará 2021 con un total de cuatro centros y cinco boxes, con los que logrará presencia en Barcelona, Sant Cugat (Barcelona), Zaragoza, Pozuelo de Alarcón (Madrid), Almoradí (Alicante), Durango (Vizcaya), Elgoibar (Gipuzkoa), Girona y Granada. La empresa ofrece entrenos de alta intensidad en 30 minutos una o dos veces a la semana, con un entrenador personal, trabajando lentamente hasta fatigar energéticamente la musculatura, con el objetivo de reforzarla clínicamente, respetando los ciclos de descanso.  

 

La cadena tiene como objetivo tener un total de cien locales entre los próximos cinco y diez años y prevé que un tercio de estas aperturas sean centros franquiciados, mientras que el resto, boxes en otros gimnasios.

 

Slowfit tiene a Lucas Leal como máximo accionista, con un 70% del capital de la empresa, mientras que el resto está repartido entre otros dos empresarios. Además, ha llegado a un acuerdo con Oss Fitness, por el que la empresa de distribución de fitness realizará más aperturas y, de hecho, los centros de Pozuelo y Granada serán de su propiedad; aunque el objetivo de la distribuidora es asociarse con clubes de tenis y pádel, explica Leal, consejero delegado de la empresa, a Palco23.

 

 

 

 

La cadena terminó 2020 con una facturación de 600.000 euros y con un resultado bruto de explotación (ebitda) positivo, mientras que en 2021 la previsión es cerrar con un negocio de 750.000 euros. “Íbamos creciendo entre un 30% y un 40% interanualmente, pero en 2020 el crecimiento disminuyó por los cierres”, comenta el empresario. Para 2022, el objetivo es crecer un 30%.

 

Según la cadena, un centro pequeño puede obtener una facturación de entre 150.000 euros y 200.000 euros al año, mientras que otro de tamaño medio, se puede situar entre 200.000 euros y 400.000 euros al año. Para convertirse en franquiciado, hay que realizar un primer pago de 5.000 euros, alrededor de 100 euros al mes, más un euro por sesión realizada. La inversión prevista para un local es de 80.000 euros mientras que, para un box, de 40.000 euros.

 

El ticket medio del gimnasio boutique es de 150 euros, por lo que se sitúa en la gama premium, mientras que el cliente tipo es de poder adquisitivo medio-alto, de ciudad, de entre 40 y 60 años y tiene más mujeres que hombres. “Tiene su lógica porque hay muchos gimnasios en los que la mujer sana no se encuentra ni se siente a gusto; además tenemos clientes que tienen otros clubes, como el RC Polo, y, además, no quieren perder tiempo”, sostiene el directivo.

 

 

 

 

En el centro de Barcelona, Slowfit cuenta con 300 abonados y espera crecer hasta 450 socios. En los centros pequeños estima que tendrá entre 40 y 80 socios, mientras que en los de mayor tamaño entre 80 y 120, pudiendo alcanzar 200 abonados. En el centro de la calle Can Segalar de la capital catalana, Slowfit cuenta con diez trabajadores, aunque en un centro pequeño, tiene entre uno y tres trabajadores, todos formados por la compañía.

 

Slowfit tiene otras vías de negocio. La cadena tiene origen en el Fitness Resistance Institute, academia que empezó a operar en 1997 de la mano de Leal que está centrada en la formación de biomecánica y entrenamientos de fuerza. De hecho, Slowfit surgió en 2017 con la idea de aplicar los conocimientos de la academia a una cadena de gimnasios, por lo que ahora compagina los dos servicios.

 

Por otro lado, Slowfit ha lanzado Fittoken, una criptomoneda para incentivar a los clientes de sus gimnasios a entrenar mejor y por la academia de formación para premiar e incentivar a sus alumnos. El proyecto, diseñado junto a la tecnológica Redpill Ventures, es pionero a nivel mundial al ser el primer caso conocido en el que se tokenizan las actividades que realizan los deportistas en un gimnasio, premiando a aquellos que consiguen cumplir objetivos según su plan de entrenamiento. El token se emite en la Binance Smart Chain y está disponible a cualquier persona interesada a través de Pancakeswap, el pool más grande y con mayor liquidez del mundo.