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El ‘fitness’ se cuela en los aeropuertos y hoteles al calor del turismo deportivo

Los viajeros que acudieron a España para hacer deporte gastaron 12.000 millones de euros. Las cadenas hoteleras y los fabricantes de equipamiento buscan sacar partido de ello.

P. López

03 oct 2018 - 04:58

Algunos hoteles que no cuentan con gimnasio, ofrecen servicio de fitness en las habitaciones

 

 

Acaba de finalizar el verano, una de las épocas críticas para las cadenas de gimnasios. Se dispara el número de bajas, los clientes dejan de acudir a su club en periodo vacacional, y las compañías lo notan en su cuenta de resultados. Sin embargo, otras empresas ajenas al sector del fitness han optado por crear líneas de negocio transversales aprovechando esta oportunidad. Es el caso de los hoteles, que más allá del servicio de habitaciones ahora también ofrecen gimnasio a la carta en la habitación.

 

Es un negocio que merece la pena explotar, según los expertos. Sin ir más lejos, los españoles que viajaron por motivos deportivos gastaron 956,6 millones de euros en 2017. Este importe asciende a 12.091 millones de euros entre los extranjeros que viajaron a España para participar o asistir a un evento deportivo, según los datos la encuesta de gasto turístico (Egatur) a la que ha tenido acceso Palco23.

 

El país desea diversificarse como destino turístico para que reducir la dependencia del turismo de sol y playa. Ello ha llevado a las federaciones a crear el sello Sporttoury, que cuenta con el aval del Comité Olímpico Español (COE) y busca reconocer a los hoteles que por su oferta y entorno favorecen el turismo deportivo. El objetivo es proyectar el país al exterior como destino de turismo activo.

 

 

 

 

En este sentido, La Manga Club está sacando partido del acuerdo alcanzado con el Chelsea FC, que ha creado una escuela de fútbol en el complejo murciano. Los campus de tecnificación se celebran a lo largo del año, lo que permite desestacionalizar la demanda turística. Otro ejemplo es la Rafa Nadal Academy, que está trabajando en su ampliación para convertirse en el mayor complejo turístico y deportivo de Baleares.

 

Algunas cadenas hoteleras que están atrayendo al viajero deportista son Ilunion, cuyos hoteles cuentan con el distintivo de Sporttoury, Meilá y Palladium. Esta última se ha aliado con Rafa Nadal para exportar su negocio de centros deportivos a México, donde ha empezado a construir pistas de tenis en sus resorts. Meliá, por su parte, ha firmado un acuerdo con la tecnológica Wexer, que ofrece clases virtuales a la carta para que los huéspedes de la marca Innside Hotels puedan entrenarse las 24 horas del día.

 

Otros hoteles han optado por externalizar este servicio a terceros para dejarlos en manos de especialistas y no alejarse del core business que supone atender al cliente que viene al hotel a hospedarse. Sin ir más lejos, los hoteles Usuhaia y Hard Rock, dos de los complejos más reconocidos de Ibiza derivan esta gestión a la empresa Capitán Nemo. “Acuden a nosotros porque por regulación deben tener un espacio reservado al fitness al que deben destinar una partida del personal y de gasto, aunque no es su principal fuente de ingresos. Es algo costoso porque lo demanda poca gente”, afirma Rubén Pina, director general de la empresa.

 

De este modo, los hoteles derivan la creación del espacio y su explotación a cambio de un fee. “No atraemos solo a los huéspedes, sino también a las personas que viven en el entorno y desean un servicio más personalizado. Desde los hoteles nos dan buen feedback porque dinamizamos la zona y contribuimos a que el deportista después acuda al restaurante y a las cafeterías”, asegura.

 

 

 

 

Los fabricantes de máquinas de entrenamiento también han empezado a sacar partido a este negocio. Life Fitness ha creado el servicio fitness room, que permite a los clientes de los hoteles ejercitarse en su propia habitación. “El hotel puede sacar un extra ofreciendo el equipamiento, la ropa y las zapatillas de entrenamiento”, explica Jaume Pou, responsable en el sector de hospitality de la multinacional estadounidense.

 

Se trata de un servicio sine qua non para todo hotel que desee tener una categoría de al menos cuatro estrellas, por lo que aquellos que no tienen suficiente espacio para habilitar un gimnasio, pueden optar por ubicarlo en una habitación.

 

Technogym, por su parte, ha lanzado un room service de fitness para que los clientes de los hoteles pueden pedir que le suban a la habitación equipamiento de entreno, como bicicletas estáticas, cintas y accesorios. “Es un servicio pensado especialmente para ejecutivos, puesto que muchos lo venían demandando, y no todos los hoteles tienen espacio para tener un gimnasio”, explica Noel Bayé, responsable de ventas de Technogym para el canal de hogar y hospitality.

 

 

 

 

Los aeropuertos no se quedan atrás. En España, el tráfico de los centros de Aena superó los 250 millones de pasajeros de 2017, y entre tiendas y cafeterías el deporte también se ha hecho hueco en estas instalaciones. En el centro de negocios de la T1 del aeropuerto de Barcelona opera un pequeño gimnasio. De hecho, en la única terminal de España que cuenta con este tipo de instalación. Se trata de un espacio gestionado por las empresas Work Team y Sky Management y que dispone con 344 metros cuadrados con vestuarios, ducha y máquinas de musculación y cardio. Sin embargo, fuentes del aeropuerto aseguran que está previsto que este servicio desaparezca de la oferta.

 

En Estados Unidos, en cambio, el acceso al gimnasio suele estar abierto a todo tipo de pasajeros sin excepción. Uno de los players que se está posicionando en este segmento es Roam Fitness, que por el momento opera uno en el Aeropuerto Internacional de Baltimore-Washington, y próximamente abrirán dos más en la Terminal 2 del Aeropuerto de San Francisco y en San Diego.

 

La compañía aspira a amenizar el tiempo de espera y aumentar la productividad y la salud de los viajeros. “No podemos acortar el tiempo de espera en las escalas o cuando hay retrasos, por lo que tenía sentido ofrecer un espacio donde hacer deporte, descansar y mantenerse sano”, explica Ty Manegold, fundador y director general.