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La amenaza de ómicron: más gasolina para los precios y menos capacidad de actuación

Aunque aún es pronto para incorporar los efectos de la nueva variante de Covid a las proyecciones de crecimiento de las principales economías, Fitch Raitings asegura que la actual inflación puede dificultar la respuesta al virus.

La amenaza de ómicron: más gasolina para los precios y menos capacidad de actuación
Otro de los puntos calientes que se verían aún más tensados con la vuelta a un confinamiento sería la cadena de suministro, tal y como apunta Fitch Raitings.

Marta Tamayo

01 dic 2021 - 05:00

El surgimiento de la nueva variante de Covid-19 ha desatado el temor a un nuevo confinamiento y ha puesto en vilo a los mercados mundiales. Aunque la agencia Fitch Ratings asegura que es demasiado pronto para incorporar los efectos de la variante ómicron a sus proyecciones de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB), sostiene que la inflación actual, que podría dispararse aún más, complicaría la respuesta macroeconómica a los efectos de un nuevo parón económico.

 

“La posibilidad de una nueva variante que requiera intervenciones no farmacéuticas (NPIs), como confinamientos estrictos para contener los contagios, es un riesgo continuo de la economía”, señala la agencia en su último comunicado. Aun así, cree poco probable que se produzca un nuevo confinamiento largo y sincronizado a escala mundial tal y como se produjo en el primer semestre de 2021.

 

A pesar de no saber el alcance que tendrá la nueva variante en la economía, la agencia señala que cada nuevo brote de Covid-19 ha supuesto un frenazo en la recuperación. Además, apunta que la vuelta a niveles de actividad prepandemia, sobre todo en sectores como el turismo y los viajes internacionales, se vería frenado.

 

Fitch Raitings apunta que en el caso de que se volvieran a producir confinamientos estatales, como ya ha pasado en Austria, traería consigo un aumento de la inflación.

 

 

 

 

La subida de precio, tras una política macroeconómica expansiva para dar respuesta a la pandemia, ha alcanzado tanto a Estados Unidos, que anotó el pasado diciembre su máximo crecimiento desde 1990 en el Consumo Price Index (CPI), como a la Unión Europea (UE) que registró un alza del 6,2% en su tasa de inflación, el mayor aumento desde que hay registros.

 

Más allá de la inflación, la variante ómicron puede tener efectos negativos en la recuperación de un mercado laboral estable. La falta de trabajadores está afectando tanto a España, donde hay dificultades para llenar puestos de trabajo como el de asistente en tienda, como a otros países como Estados Unidos, donde el número de puestos de trabajo sin cubrir en el sector del retail pasó de 750.000 antes del Covid-19 a 1,1 millones el pasado julio, según datos de US Bureau of Labor Statistics.

 

Otro de los puntos calientes que se verían aún más tensados con la vuelta a un confinamiento sería la cadena de suministro, tal y como apunta Fitch Raitings. El tráfico mundial de mercancía encadena meses de colapso tras el despertar de la demanda con a la reactivación de la economía. El cuello de botella ha supuesto la subida del precio de los fletes que llegó a su récord histórico el pasado septiembre y que actualmente se encuentra en 9.186 dólares, tres veces más que hace un año, según datos del índice de la compañía británica Drewry’s.