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Baleares y Madrid, las comunidades más caras de España para aprender golf

El golf quiere atraer a más practicantes año tras año, pero el precio de clases particulares continúa siendo una de las barreras. La media en España en 2017 se situó en 21,07 euros por 30 minutos de aprendizaje.

Baleares y Madrid, las comunidades más caras de España para aprender golf

Guillermo G. Recio

16 mar 2018 - 04:57

El 76,6% de los profesores trabaja como autónomos, mientras que el 23,4% restante están contratados por la academia o club

 

 

El acceso al golf es cada vez más abierto a todas las clases sociales. Atrás quedarán los años en que sólo algunos caddies como Severiano Ballesteros lograban dedicarse a este deporte. Sin embargo, el precio medio en España de 21,07 euros por media hora de clase particular hace que todavía quede lejos de una gran parte de la población.

 

Ello es importante porque la Real Federación Española de Golf (Rfeg) cerró 2017 con un total de 272.084 jugadores y jugadoras con ficha, un 0,5% menos que en 2016. Se trata de la octava caída consecutiva en el número de licencias, que desde 2011 no aumenta.

 

“El docente de golf es el comercial más importante del mundo del golf, puesto que de él o ella depende que la gente que prueba nuestro deporte tenga una buena experiencia y de que sean jugadores a largo plazo”, indica un informe realizado por la Asociación de Profesionales de Golf de España (PGA España), en base a datos recogidos en 310 academias de golf del país.

 

Pese a que el precio medio de una clase particular durante 30 minutos para una persona es de poco más de veinte euros, en las comunidades autónomas con más tradición del golf el aprendizaje es mucho más costoso. Baleares es la región más cara, con un importe de 31,9 euros. También se sitúan a la cabeza de España la Comunidad de Madrid, Cataluña, Canarias, Región de Murcia y Andalucía. Sin embargo, Austurias y Galicia cuentan con unos precios medios que no llegan a los 15 euros por sesión.

 

 

 

 

Es importante destacar también la oferta y la demanda que hay en estos territorios. Cantabria tiene la cuota más alta de participación, en la que casi 13 de cada 1.000 habitantes están federados, seguida de la Comunidad de Madrid que ofrece un ratio de 12,6 federados por millar de habitantes. Por el contrario, Extremadura, con un ratio de 2,1 licencias cada 1.000 personas y Castilla La Mancha con 2,6 federados por cada mil habitantes, se encuentran en la cola de esta lista.

 

Según la PGA España, los principales motivos de esta desigualdad en cuanto a licencias y precios de las academias se podrían atribuir “al desarrollo de nuevos proyectos de campos de golf por parte de las administraciones públicas, que han conseguido a través de unos precios más populares, llevar la práctica del golf a otras capas sociales”. Ejemplo de ello son Cantabria y Asturias.

 

Por otro lado, “aquellas otras comunidades que cuentan con clubes de golf más antiguos, algunos de ellos centenarios, y en las que el golf está muy arraigado en bastantes sectores de la sociedad, son también algunas de las que se encuentran al principio de esta tabla”, como la Comunidad de Madrid.

 

 

 

 

También es importante destacar que el 77,7% de los profesores de golf se dedican a esta actividad de forma exclusiva, mientras que el resto compatibiliza la enseñanza de este deporte con otro trabajo. Prácticamente con los mismos porcentajes se sitúan los profesores que son autónomos, el 76,6%, por el 23,4% restante que sí mantienen una relación laboral con las academias.

 

Los profesores que están contratados por los clubes suelen atender también otras tareas dentro del club además de la formación. Y en el caso de los que trabajan íntegramente en academias externalizadas, normalmente “se trata de academias con alta demanda, habitualmente en zonas turísticas, donde a las empresas les es más rentable vincular a los profesores a través de contratos laborales”.

 

El consultor de golf encargado de realizar este informe, Carlos Celles, explica que la recesión económica y los cambios generacionales y nuevos hábitos en formas de vida y de consumo han alterado el sector del golf. “La sociedad se vuelve más y más competitiva, y posicionarse adecuadamente dentro de cualquier actividad que se realice, es cada vez más compleja y requiere una mayor cualificación, conocimientos tecnológicos y un mayor esfuerzo”, apunta.

 

“Todos estos cambios, están exigiendo a las academias de golf realizar importantes adaptaciones”, detalla, sobre un escenario donde conviven los métodos de enseñanza tradicionales con las nuevas generaciones de profesores, que incorporan tecnología y cuentan con una formación académica más amplia. El dato es significativo: sólo el 23,9% de los maestros cuenta con menos de diez años en esta rama, el 60,7% tiene entre 11 y 30 años de profesión, y el 15,4% son veteranos con más de 30 años a sus espaldas.