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El fútbol español recorta su deuda con Hacienda un 65%, hasta 196 millones

M.Menchén

03 feb 2017 - 18:27

La Agencia Tributaria fue durante muchos años cómplice y víctima de la situación vivida por el fútbol español. La Administración fue tolerando impagos de los clubs por temor a manifestaciones en las calles si se amenazaba con descensos u otras acciones, permitiendo que en diez años prácticamente se quintuplicara la deuda, que llegó a superar los 650 millones de euros en 2013. Entonces, la necesidad del Gobierno de aumentar la recaudación y las nuevas normas de control económico permitieron propiciar un cambio de tendencia.

 

Los datos que maneja La Liga, a partir de las auditorías que realiza a los equipos, revela que los compromisos con Hacienda se recortaron un 69,8% entre enero de 2013 y diciembre de 2016, hasta 196 millones de euros. La previsión es que al final de este ejercicio se sitúe en 184millones, y en sólo 50 millones en septiembre de 2020. “El ritmo de este desapalancamiento no puede ir más rápido; mucha de esta deuda está dentro de convenios de acreedores y para amortizar anticipadamente cuotas a la Agencia Tributaria deberían acelerar también los pagos al resto de acreedores”, indican fuentes de la patronal.

 

 

 

De los 230 millones que restan por pagar en impuestos atrasados, 161 millones corresponden a los citados convenios, con casos destacados como el del RC Deportivo. El conjunto coruñés es un claro ejemplo de la situación anteriormente descrita, ya que, pese a que en la medida de lo posible adelanta en el año los pagos a Hacienda para pagar menos intereses, su calendario de vencimientos para abonar 60 millones se va a los treinta años. En situación similar se encuentran otros clubs que en su día suspendieron pagos, como el Real Zaragoza, RCD Mallorca, RC Celta, el Málaga CF o el Real Betis.

 

El resto del dinero corresponde a aplazamientos, bien a través de acuerdos al uso como el del Atlético de Madrid, que en un año ha reducido a la mitad el saldo deudor y ha logrado refinanciar los 34,5 millones que restan a pagar, ahora entre 2017 y 2020. El RCD Espanyol también intentó en su día alargar el calendario de sus aplazamientos, aunque la entrada de un nuevo accionista de referencia, Rastar Group, ha ayudado a limpiar otras deudas para disponer de liquidez con la que cumplir plazos.

 

Del tipo de deuda de la que ya no queda ni rastro es la vencida, es decir, aquella que no se pagó en la fecha estipulada y que podía conllevar recargos, intereses de demora e incluso sanciones de La Liga como la que infligió al Elche FC, que por este y muchos otros motivos perdió su plaza en Primera División. La misma ascendía a 56 millones en septiembre de 2014, pero las plusvalías previstas en el contrato audiovisual puente de 2015-2016 permitió bajarla a 5 millones en septiembre de 2015 y liquidarla totalmente tras el pasado verano.

 

Con la situación ya bajo control y los clubs al día, La Liga también ha querido poner en valor la aportación del fútbol a las arcas del Estado. Los 42 clubs que forman parte de las dos divisiones profesionales pagarán este año 1.158,2 millones de euros, frente a los 876,1 millones de hace dos cursos. Para 2019-2020, que será la primera campaña del nuevo ciclo audiovisual, se contemplan 1.478,1 millones por este concepto.

 

La inflación salarial existente en este deporte, motivada por el aumento de los ingresos audiovisuales y por la presión de la Premier League, ha hecho que los pagos por IRPF se hayan disparado un 32,2% entre 2014-2015 y 2016-2017, ejercicio para el que se contemplan pagos por 799,4 millones de euros. La previsión de la patronal es que el crecimiento del negocio seguirá permitiendo a los clubs gastar más en sus futbolistas, de ahí que contemplen que en 2019-2020 se alcancen los 1.020,2 millones de euros, un 27,6% más en un escenario en el que no se contemplan posibles rebajas sobre la presión fiscal a las rentas del trabajo.

 

El resto corresponde al Impuesto de Sociedades, para el que se contempla el mismo ritmo de crecimiento, hasta alcanzar los 458 millones de euros en 2020. Un elemento que podría empujar esta cifra al alza es que muchos clubs hasta ahora se han beneficiado de la activación de bases imponibles negativas por las pérdidas registradas en campañas anteriores. Por poner un ejemplo, el Athletic Club anunció en su última asamblea de socios que ya habían agotado estos activos, lo que provocaba que ya empezaran a abonar este tributo.