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LaLiga de la viabilidad: ¿qué clubes podrían ‘regatear’ el ajuste salarial del vestuario?

La evolución del negocio en los últimos cinco años revela la clara correlación del dinero de la televisión al pago de salarios, pero los presupuestos revelan que hay clubes que podrían sostener su masa salarial, mientras que para otros es básico para sobrevivir.

26 Mar 2020 — 05:00
Marc Menchén
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LaLiga de la viabilidad: ¿qué clubes podrían ‘regatear’ el ajuste salarial del vestuario?

 

 

Miedo a ver quién tira la primera piedra. LaLiga ya ha abierto el melón ante la opinión pública de que quizás acaben siendo necesarios los expedientes de regulación temporal de empleo (Erte). Todos los clubes se niegan, y sólo CD Lugo, Atlético de Madrid y FC Barcelona han verbalizado que es una opción realista, y sobre todo de protección de la viabilidad futura de los clubes. La suspensión de la actividad ha cortado de raíz líneas de ingresos que suponen el 51% del total, pero nadie se atreve a tocar la única partida que realmente permitiría esquivar los números rojos. Son las nóminas, que representan el 52% de todo el gasto.

 

“Hace tiempo que a las organizaciones del sector se nos pide ser responsables y eso implica actuar como otras empresas y no como ONG con medidas populistas”, sostiene el responsable de un club de LaLiga SmartBank, sobre la necesidad que tienen de atajar este gasto mientras no haya actividad. Sobre todo, porque difícilmente se entendería despedir temporalmente a los empleados rasos sin tocar antes a los vestuarios. Y ahí está el Barça, proponiendo un ajuste de más del 70% durante el parón de actividad.

 

Además, la evolución histórica del negocio del fútbol español revela cuán relacionados están los ingresos de televisión al gasto en plantilla deportiva. Todo aumento de la factura audiovisual se ha acabado trasladando al peso de las nóminas de futbolistas y cuerpos técnicos, en una tendencia que ha sido generalizada en todos los clubes, ante el riesgo de fugas de talento hacia otros equipos que sí estuvieran dispuestos a asumir un incremento proporcional de la ficha.

 

 

 

 

En 2015-2016, el primer año en el que se vendieron parte de los derechos audiovisuales de forma colectiva, el aumento de los ingresos por este concepto fue del 17,8% interanual, mientras que los salarios deportivos se elevaron otro 14,7%. Una temporada después, la primera realmente de venta centralizada, el objetivo fue apuntalar el saneamiento, razón por la que la factura de las retransmisiones mejoró un 44,3% mientras que las nóminas lo hicieron un 18,4%.

 

En 2017-2018, segundo año del ciclo anterior, las tornas se cambiaron: las retribuciones subieron un 19,3% interanual, mientras que los ingresos lo hicieron un 4,2%. “Muchas veces, los contratos de los futbolistas se renuevan al alza una vez se inicia el ciclo audiovisual, aunque en la Premier League son más agresivos e incluso suelen anticipar un año esa inversión en retención de talento”, explica un alto ejecutivo del sector, sobre la evolución paralela, aunque de forma no sincronizada, de estas dos partidas.

 

Junto a la televisión, la otra gran fuente de ingresos que se ha cortado de raíz con la crisis del Covid-19 es el ticketing. Conjuntamente, estas dos partidas siempre han servido para cubrir el gasto total en salarios, aunque el margen operativo se ha ido acortando a medida que se mejoraban sueldos, se incrementaban las estructuras para profesionalizar la gestión y se moderaba el precio de los abonos para llenar las gradas.

 

 

 

 

Muestra de ello es que la diferencia se ha ido acortando drásticamente cada año. En 2013-2014, los ingresos por matchday y televisión superaban en 550,5 millones al gasto salarial, un margen que se recortó a 372,1 millones en 2015-2016 y bajó a 189,2 millones en 2017-2018, según los últimos datos agregados hechos públicos por LaLiga. La previsión para 2018-2019 no era mucho más favorable, con cierta estabilidad de ingresos televisivos en el último año del anterior ciclo y la continua presión salarial promovida desde Inglaterra.

 

Además, hay otro elemento capital. La paradoja de que los clubes con una mayor diversificación de ingresos son los que más pueden acabar sufriendo. Aquellos que en más de un 75% dependen de la televisión saben que su presupuesto apenas variará si se acaba disputando toda la competición, aunque sea terminando en julio. En cambio, el Barça y el Madrid, por ejemplo, se juegan mucho dinero con el merchandising y la propia taquilla del estadio, tanto la vinculada a los partidos como a las visitas del museo. 

 

Ante este estrechamiento de los márgenes, lo cierto es que la realidad de cada club es muy distinta, de ahí que LaLiga haya decidido limitar su papel al de asesorar a las entidades, pero sin promover un marco común de actuación. No es la misma situación la del Barça, cuyo beneficio ha menguado al ritmo que crecía la masa salarial, que la de la SD Eibar, con unos costes mucho más controlados y una caja y beneficio neto previsto incluso superior.

 

A falta de datos sobre el primer semestre, el conjunto de LaLiga Santander esperaba concluir el ejercicio actual con un beneficio neto agregado de 185 millones de euros. Y ese es el colchón de partida que tendrían para consumir, si bien los que partían con más margen son Real Madrid (38,4 millones), Atlético de Madrid (29,1 millones), Espanyol de Barcelona (20,5 millones) y RCD Mallorca (17,5 millones). 

 

 

 

 

El Athletic Club, por su parte, podría cuadrar contablemente los números liberando provisiones, después del cojín de más de 100 millones de euros que creó hace un año antes las elevadas plusvalías que obtuvo inesperadamente con la marcha de jugadores a la Premier League. Lo mismo podrá hacer el Valencia CF, después de ganar la causa contra la Comisión Europea (CE) tras la denuncia por ayudas de Estado.

 

Por el momento, Real Madrid, el Athletic Club, la SD Eibar o el Valencia CF han anunciado pública u oficiosamente que no recurrirán a los despidos temporales. Con excepción del conjunto ché, son entidades que, precisamente, durante los últimos años han renunciado a sacrificar excesivamente su rentabilidad para elevar el gasto en plantilla deportiva, lo que hoy los deja en una mejor posición.

 

El problema será cuadrar los números en aquellas entidades que habían basado la rentabilidad de 2019-2020 en la venta de futbolistas, admite un directivo. “Quienes no hayan alcanzado el objetivo de traspasos en el verano de 2019 y el invierno de 2020 tiene un problema serio; o ataja el gasto en nóminas, o los números rojos serán inevitables”, admite el socio de una firma, que prefiere el anonimato. 

 

De hecho, el último informe económico de LaLiga constata que “el factor determinante que ha posibilitado este aumento de la masa salarial” ha sido la venta de futbolistas. Un claro ejemplo es el del Barça, que para este año se había impuesto lograr 172 millones en traspasos, algo que no tiene asegurado hoy en día. ¿La razón? La caída generalizada de ingresos y el verano atípico que se avecina amenaza con reducir drásticamente el gasto en fichajes en toda Europa.

 

“Los futbolistas somos un grupo profesional especialmente privilegiado, por lo que es evidente que debemos aceptar un recorte salarial cuando es necesario”, reconocía ayer Manuel Neuer, capitán del Bayern de Múnich, tras aceptar una rebaja salarial del 20% durante el periodo de suspensión de los partidos. Es algo que también ha aceptado voluntariamente la plantilla del Borussia Dortmund, mientras aquí en LaLiga ningún vestuario da el primer paso. “No hay prisas, la realidad es que ya no hay pagos hasta julio, por lo que el margen para negociar es amplio; otra cosa es que mediáticamente les perjudique no reaccionar más pronto que tarde”, recuerda un asesor fiscal.

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