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Fútbol femenino: profesionalización con un año de transición y muchos interrogantes

El Consejo Superior de Deportes ha declarado profesional la primera división de fútbol femenino, aunque hay muchos retos por delante para poder hacerla efectiva.

16 Jun 2021 — 04:51
Javier Trullols
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Fútbol femenino: profesionalización con un año de transición y muchos interrogantes

 

El fútbol femenino ya es profesional sobre el papel. La comisión directiva del Consejo Superior de Deportes (CSD) dio ayer el último paso de que la primera división femenina pase a ser una categoría profesionalizada, pero aún deben responderse a las muchas incógnitas que plantea el proceso.

 

“Estamos a mitad de junio y todavía no sabemos qué vamos a poder hacer”, lamentaba un ejecutivo de un equipo de primera división femenina en conversación con Palco23 antes de que el fútbol femenino fuera declarado profesional. Los clubes, principales actores junto a los futbolistas, desconocían qué implicación tendría la profesionalización aprobada ayer por el CSD, una situación que ha implicado la toma de decisiones sin conocer el panorama al que se iban a enfrentar a corto plazo.

 

El año viene las competiciones van a seguir exactamente igual”, anticipó el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales, en la asamblea del organismo federativo celebrada la semana pasada. “Eso es lo que nos ha transmitido el Gobierno, que hay un año de impasse para trabajar en ello”, añadió. “Una cosa es constituir una liga y otra crear la competición que lleva más tiempo, por lo tanto en cuanto a la Liga y la Copa de la Reina no ha habido ningún cambio”, advirtió el dirigente de la federación.

 

El pasado septiembre, la Rfef fichó a María Tato como directora del fútbol femenino. Exvicesecretaria del Athletic Club y licenciada en Derecho, también ha sido presidenta de la Asociación de Mujeres Directivas y Ejecutivas de Euskadi y de la Confederación de Empresas de Formación del País Vasco (Cecap).

 

 

 

 

 

Un año de transición


La temporada 2021-2022 “va a ser de transición”, expone Rubén Alcaine, presidente de la Asociación de Clubes de Fútbol Femenino (Acff) a Palco23. En cualquier caso, “se va a trabajar con las competencias de una liga profesional”, añade, pero hay que crear la estructura de la compañía que se encargará de su gestión. El curso que viene, la Primera Iberdrola dará paso a la Liga Ellas.

 

Por los plazos con los que se trabaja, la Rfef se encargará de tramitar las licencias, los calendarios o el día a día de una competición que aún no tiene la infraestructura necesaria para desarrollar la gestión, de cara al próximo curso.

 

Uno de los asuntos a negociar será la parcialidad. Hasta ahora, de acuerdo al primer convenio del fútbol femenino aprobado en febrero de 2020, se establecía un salario mínimo de 16.000 euros, sin una dedicación plena, sino al 75%. “Si quieren que las futbolistas sean profesionales tienen que tener un sueldo que les dé para vivir”, explicó la agente de jugadoras Carlota Planas a este medio la semana pasada.

 

 

Los “cambios notables no tienen que ser inmediatos ni inminentes para las jugadoras”, señala Alcaine, quien expone que sólo hay entre diez y veinte jugadoras, de las 360 que han disputado la liga han cobrado el salario mínimo. “Hay infinidad de jugadoras que han cobrado entre 20.000 euros y 30.000 euros”, también en franjas superiores, e incluso hay algunas que han cobrado por encima de 100.000 euros. “Nos quedamos con el mínimo como si fuese la realidad de todas las jugadoras”, detalla y explica que “los mínimos deben ser sostenibles”.

La Asociación de Futbolistas Españoles (AFE) denunció el pasado enero el convenio colectivo del fútbol femenino, con la intención de proceder a renegociarlo y así mejorar algunos aspectos del mismo, entre ellos la parcialidad o la lista de compensación.

 

Debido a la premura del tiempo, apenas quedan quince días para que arranque el nuevo curso, se deberán ir dando pequeños pasos para cpmpletar todos los aspectos que conlleva su profesionalización. Hay incluso voces del sector que ponen en duda que pueda llevarse a cabo de cara a la 2022-2023 debido a la complejidad del proceso, aunque sea un proceso gradual.

 

Se van a tener que centralizar todos los derechos, no sólo los de televisión sino todos los activos. Los derechos audiovisuales ya han sido un caballo de batalla esta pasada temporada, hasta el punto de que partidos tan relevantes como el Atlético de Madrid-FC Barcelona no se pudieron ver por televisión. Sin previsión y facilidad de visualización, es difícil que los aficionados consuman la liga femenina y, además, se dificulta el acceso a los patrocinadores al minimizar las posibilidades de retorno.

 

 

“Los derechos de televisión son fundamentales, que estén unificados y la gente sepa dónde y cuándo puede ver fútbol femenino”, sostiene Alcaine. “Estoy convencido de que puede generar los ingresos de televisión necesarios”, añade, poniendo el foco en el que el nivel del fútbol femenino ha crecido notablemente. Hay clubes que acaban contrato con Mediapro en la temporada 2021-2022, mientras que otros que tienen acuerdos con la Federación que habrá que estudiar, pero “si todos queremos que el fútbol femenino crezca los derechos de televisión tienen que ser comercializados de manera conjunta”, sentencia.

 

Al mismo tiempo, se creará una nueva entidad jurídica para ejercer de patronal del fútbol femenino que será propiedad de los clubes que se encargue de este asunto, entre muchos otros, tal y como sucede en el fútbol masculino con LaLiga, y se coordine con la Rfef.

Además, las futbolistas deberán ver mejoradas sus condiciones de trabajo en relación a las instalaciones, que no siempre son acordes a la categoría en la que están jugando pese a los esfuerzos de los clubes.

 

Por otro lado figura el posible escollo de la Ley del Deporte, que obliga (a la espera de la aprobación de la que la sustituirá) a que los clubes que participen en competiciones profesionales pasen a ser Sociedad Anónima Deportiva (SAD), con la excepción aplicable a Real Madrid, Barcelona, Athletic y Osasuna. “Ya está superado, no es necesario”, señala Alcaine, explicando que se hizo la consulta y en ningún caso esos clubes deberían constituirse en SAD.

 

 

La profesionalización implicará un aumento de los gastos estructurales para los clubes de la primera división femenina, que están a la espera de ver cómo podrán financiar este proceso. Multiplicar los costes sin hacer lo propio con los ingresos es inviable, es imprescindible que se produzca un retorno económico sostenible en el tiempo. Los clubes deberán poder adaptarse a las nuevas condiciones económicas.

 

Uno de los problemas de este proceso ha sido la falta de información a los clubes, que ha generado incertidumbre. Algunas entidades deportivas manifiestan que sólo han recibido del CSD una encuesta, en un organismo que en los últimos meses ha visto como Irene Lozano, impulsora de la profesionalización, dejaba el cargo de presidenta, asumiendo su relevo José Manuel Franco.

 

El fútbol femenino necesita dar pasos estables hacia su profesionalización, no recibir ayudas puntuales del Gobierno, que supondrían un problema de cara al futuro cuando dejaran de concederse. Imitando el modelo masculino, la televisión debería ser la principal fuente de ingresos, pero lo primero es acordar una venta centralizada de los mismos. Una profesionalización sin los pilares necesarios para el crecimiento puede conllevar una situación insostenible a medio plazo.

 

“Se trata de crear una competición que genere los recursos necesarios apoyada en una estructura que maximice los ingresos y de mejorar las condiciones de competición y de instalaciones donde las jugadoras de primera puedan desarrollar su actividad”, detalla Alcaine, para quien “el tema económico es fundamental: hay que sacar el máximo rendimiento de patrocinios, proveedores, colaboradores y derechos de televisión”. Además, responde a las dudas con un mensaje de optimismo hacia el futuro del fútbol femenino como deporte profesional.

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