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EY ‘riñe’ al Málaga CF por los préstamos a Al Thani tras ganar 12,5 millones en 2017-2018

El auditor señala que no ha obtenido “evidencia” de que el máximo accionista vaya a devolver esos créditos, cuyo vencimiento se ha fijado en 2021 tras refinanciarse durante una temporada en la que se apuntaló aún más la viabilidad económica del club.

Marc Menchén

29 mar 2019 - 05:00

EY ‘riñe’ al Málaga CF por los préstamos a Al-Thani tras ganar 12,5 millones en 2017-2018

 

 

El Málaga CF ha necesitado cinco temporadas para conseguir volver a tener fondos propios positivos, pero lo ha logrado. El club cerró 2017-2018 con un beneficio neto de 12,48 millones de euros, cuatro veces más que el año anterior el segundo importe más alto de toda su historia después de 2015-2016. Este hito se logró gracias a las plusvalías por traspasos, pues el negocio ordinario cedió un 1,9%, pero la auditoría no ha podido ser impecable. EY, auditor de la entidad, ha introducido una salvedad en las cuentas anuales en las que se ponen en duda los préstamos del club a su máximo accionista, según ha podido saber Palco23.

 

De hecho, el informe de auditoría, disponible desde ayer para los accionistas minoritarios, es el motivo por el que la junta de accionistas se ha convocado con tanto retraso. En el mismo, la firma de servicios profesionales indica que “no hemos obtenido información y evidencia de auditoría adecuada y suficiente que sustente la recuperabilidad futura de los mencionados créditos”. Unos préstamos que han ido a más, pues el importe pendiente asciende a 4,35 millones de euros.

 

La familia Al Thani, que controla el club a través de Nas Football, se autoconcedió un préstamo inicial en 2014-2015 por dos millones de euros, con vencimiento al término de la temporada 2019-2020. Sin embargo, el calendario de vencimientos con intereses no se ha cumplido y en junio de 2018 el importe a devolver subía a 2,34 millones. A este se le sumó un nuevo crédito de 1,15 millones en 2017-2018 sin calendario de vencimiento establecido, que con posterioridad se transformó en un préstamo participativo con vencimiento final en 2021. En paralelo, se habilitó una línea de crédito para los miembros de la familia con funciones ejecutivas por 859.000 euros a devolver mensualmente hasta 2021.

 

 

 

 

La concesión de esa financiación es la que ha costado de justificar, pues normalmente es el accionista mayoritario el que concede una financiación de este tipo al club, asumiendo que en última instancia le permitirá aumentar su participación accionarial. Por el contrario, de producirse un impago sería el Málaga CF el que pasaría a ostentar acciones en la mercantil que la familia catarí utiliza para gestionar su 97% del equipo de fútbol.

 

La discusión sobre la capacidad de pago de los Al Thani de esta deuda es la que ha motivado el retraso de la firma del informe de auditoría. En la industria hay quienes ven un intento de reparto encubierto de dividendos, pues el conjunto costasoleño aún no está en disposición de retribuir a sus accionistas porque en su balance aún constan pérdidas acumuladas de ejercicios anteriores.

 

“La actividad empresarial que ha realizado la sociedad durante la temporada 2017-2018, muestra la situación de contención de gasto y búsqueda de ingresos que permitan paulatinamente mejorar la situación financiera del club”, señala el consejo de administración en la memoria anual que se aprobará en la próxima junta de accionistas, prevista para el 29 de abril.

 

Es una circunstancia que podría quedar resuelta de forma definitiva en 2021 si se mantiene la senda de beneficios que el Málaga CF emprendió en 2014-2015. Tras una deficiente gestión en la primera etapa de Al Thani por sus ambiciones continentales, las ganancias acumuladas desde entonces ascienden a 37,8 millones y han permitido que sólo resten por compensar unos dos millones de euros en números rojos. A partir de entonces, la entidad deportiva podría redistribuir ganancias, que variarán en función de si milita en LaLiga Santander o LaLiga 1|2|3. De momento, en su regreso a Segunda ha proyectado ganar 1,25 millones de euros.

 

 

 

 

EY, que entonces ejercía como consultora de la propiedad, presentó un informe en 2015 que reflejaba el saneamiento al que se había sometido el equipo de fútbol tras arrastrar unas pérdidas de más de 100 millones en su intento por hacerse un hueco en la élite europea. Esa deuda se liquidó de forma rápida, pues Al Thani era el principal acreedor con aportaciones de 137 millones de euros que se capitalizaron en su momento. A día de hoy, además, se ha dado por cerrado el concurso de acreedores y la deuda con terceros es de 16,83 millones.

 

En el terreno deportivo, los días de himno de Champions League han quedado lejos y el equipo ocupa la cuarta posición de LaLiga 1|2|3, por lo que está bien posicionado incluso para optar al ascenso directo a Primera. A su favor juega el alto presupuesto de ingresos que maneja en Segunda, con 37,44 millones de euros, si bien es un 48% inferior en comparación a la facturación ordinaria de 2017-2018. Y la caída sería mucho mayor de no ser por la ayuda al descenso, que ronda los 20 millones de euros.

 

El retroceso del negocio ya empezó a producirse la última temporada, cuando la actividad cedió un 1,9% y se situó en 69,88 millones de euros. La venta de entradas cayó un 20,7%, mientras que los derechos audiovisuales aportaron un 3,7% menos, hasta 53,46 millones, por el impacto de los resultados deportivos en el sistema de cálculo. Por el contrario, el club volvió a demostrar su fortaleza en dos líneas de negocio en las que no depende tanto de LaLiga: alza del 10,5% en socios y abonados tras las mejoras en La Rosaleda y crecimiento del 8,9% en el área comercial, tanto por mayores ventas en tienda como por acuerdos de patrocinio.

 

La dirección logró compensar este freno con unas mayores plusvalías por traspasos, que subieron a 21,53 millones de euros tras las salidas de Pablo Fornals al Villarreal CF y de Ignacio Camacho al Wolfsburgo. A la espera de lo que suceda de aquí al 30 de junio de 2018, el club sólo ha presupuestado cinco millones por la venta de jugadores, un importe que prácticamente ya se ha superado con el pase de Ignasi Miquel y Youssef En-Neysri en el último mercado de verano.

 

La evolución de los ingresos ha tenido una incidencia directa en la del gasto, con la partida de salarios como la que más rápido se ajusta al cambio de categoría. La dirección apenas abrió el grifo de la masa salarial en 2017-2018, con un avance del 5,2% en el pago de nóminas, hasta 43,8 millones de euros; esta campaña, el ajuste es del 45%, con 24,1 millones de euros. El resto de gastos de explotación subieron un 23,5%, hasta 21 millones, de los que cuatro millones corresponden a servicios de adquisición de futbolistas, el doble que en 2016-2017.