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Espai Barça: deuda por 600 millones ‘fuera’ del club para blindar el balance

El club avanza en dar forma al proyecto, por el que el pasivo no consolidaría en balance gracias a una emisión de bonos titulizados, y los ingresos o el Camp Nou no quedarían pignorados. Se busca patrocinador que dé nombre a todo el campus y no sólo al estadio.
20 Sep 2019 — 05:00
Marc Menchén
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Espai Barça: plan para colocar 600 millones fuera de balance vía bonos titulizados

 

 

El FC Barcelona confía en que el próximo verano podrá empezar el grueso de las obras del Espai Barça, un tiempo más que prudencial para poder cerrar la financiación con la que acometerlas. Fuentes del sector financiero explican a Palco23 que próximamente se convocará a los socios a una asamblea extraordinaria, y en cual podría presentarse una fórmula muy distinta a la habitual. En concreto, explican, se está planteando crear un vehículo que será el que emita bonos por el importe necesario, hasta unos 600 millones de euros, de manera que no consolidará en balance. El proyecto costará más de 650 millones, pero este año ya se contemplan inversiones por 73,4 millones asociadas al proyecto.

 

La idea es muy similar a la que presentaron al Real Madrid sus asesores, que finalmente ha optado por un préstamo estructurado en tres tramos. La arquitectura de la operación es aparentemente sencilla: se crea un vehículo que es el que emite la deuda entre inversores institucionales, a los que se les asegura la recuperación del dinero prestado, con sus respectivos intereses, a través de los ingresos del Barça. “En ningún caso se pignorarán los ingresos del club o la propiedad del estadio, como han hecho otros clubes”, explican.

 

A falta de que se perfilen los detalles, la intención de la junta directiva presidida por Josep Maria Bartomeu es blindar su volumen de ingresos actuales por la explotación del Camp Nou, de forma que todo el excedente se transfiera al vehículo emisor de la deuda para afrontar los vencimientos. Sobre el papel, el objetivo es que en veinte años se hayan podido liquidar estos compromisos, en línea con el calendario de vencimientos asociados a este tipo de infraestructuras.

 

 

 

 

Esa cifra garantizada es la que aún está por definir, aunque una aproximación podrían ser los 150 millones de euros de media que ha generado el área de estadio en las últimas ocho temporadas. Esta cifra incluye la venta de entradas para partidos oficiales en todas las secciones profesionales, así como la explotación del hospitality y el Camp Nou Experience, que ha alcanzado unos niveles de negocio récord gracias al turismo. Por el contrario, no incluye los 62 millones de euros que recauda por las cuotas de socios y abonados.

 

“Todos los ingresos que se generen por encima de la cifra de negocio actual se destinará al vehículo para hacer frente a los compromisos”, explican. Ese diferencial no se conocerá hasta que todos los nuevos negocios funcionen a pleno rendimiento, aunque los cálculos de Goldman Sachs, banco de inversión que está diseñando la operación, habla de aproximadamente 100 millones adicionales. No obstante, se desconoce si ese importe incluye la venta de los title rights.

 

El tesorero de la junta directiva, Enrique Tombas, aseguró ayer en un encuentro informativo que el club sigue trabajando para dar con el patrocinador adecuado. Los asesores del Barça han recomendado que se busque un socio que adquiera el nombre de todo el espacio, que incluiría tanto el Camp Nou como el nuevo Palau Blaugrana, una idea compartida por los expertos, que ven difícil que mediáticamente vaya a conseguirse que dejen de utilizarse los nombres originales. En cuanto a cifras, el directivo no se pronunció, aunque Bartomeu ha señalado en más de una ocasión que los estudios de mercado apuntan a una cifra que rondaría 300 millones de euros en veinte años.

 

 

 

 

El hecho de que pueda haber más ingresos, unido a la necesidad de empezar ya los trabajos sin esperar al patrocinador, también explica que el club quiera convocar una asamblea extraordinaria en la que proponer este nuevo esquema de financiación. Hoy ya no se contempla que pueda mantenerse la propuesta de 600 millones repartidos entre deuda bancaria, title rights y recursos propios a partes iguales. De entrada, porque la necesidad de recursos será mucho mayor, después de que los compromisos adquiridos con el Ayuntamiento de Barcelona y la actualización del proyecto hayan elevado el coste total a 650 millones de euros, aproximadamente.

 

Tombas aseguró ayer que, si bien se modificará lo aprobado en referéndum, la junta está “dibujando una estructura de financiación que sea respetuosa con las dos condiciones de 2014: que no haya hipoteca ni pignoración o uso de ingresos preexistentes”. Además, y en línea con el mensaje lanzado en el sector financiero, indicó que “la estructura no afectará al balance del club”. Es decir, que será un pasivo que no compute de forma directa el Barça, que sí deberá dar garantías de pago con esos ingresos, igualmente con la idea de que en veinte años se liquide la deuda.

 

El dirigente defendió de forma insistente que nadie debería estar preocupado por la evolución de la deuda neta, que en 2018-2019 ascendió a 217,2 millones de euros. “Estamos en una situación confortable y financiaciones con este tipo de entidades son la prueba del algodón”, enfatizó, en referencia a las dos últimas operaciones de deuda firmadas. A finales de 2018 obtuvo 140 millones en Estados Unidos a través de Pricoa Capital Group y Barings, mientras que este verano ha obtenido 60 millones más de la aseguradora suiza Allianz y el gestor de activos francés Amundi.

 

 

 

 

Se trata de operaciones denominadas bullet, y consisten en emisiones por las que sólo se pagan intereses hasta la fecha de vencimiento final, que en ambos casos es 2024, fecha en que debería poder estrenarse el estadio. Ese año se deberá hacer frente al principal, y las fuentes consultadas señalan que lo más probable es que en ese momento se opte por la refinanciación y se mantenga como una fuente de apalancamiento adicional a las tradicionales pólizas de crédito. “Las pólizas de circulante con entidades domésticas las mantendremos para momentos puntuales, como puede ser el verano”, apuntó Tombas.

 

El interrogante que se abre es cuál será el impacto en la cuenta de resultados, pues en 2019-2020 ya se ha previsto que los costes financieros se dupliquen y asciendan a 26 millones de euros. No obstante, la rentabilidad está asegurada un año más sobre el papel, aunque para eso la dirección encabezada por Óscar Grau se ha autoimpuesto conseguir 124 millones de euros en el mercado de fichajes antes del 30 de junio. Es la única manera de cuadrar un presupuesto que exigirá 666 millones de euros para mantener la estructura deportiva, de cuyos éxitos depende que el estadio se llene y, por lo tanto, que el negocio siga creciendo.

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