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Lagarde sube tipos once años después ante la amenaza de la fragmentación en Europa

Con el anuncio de la subida de tipos, la deuda soberana italiana, griega y española ha disparado sus yields mientras los índices europeos se resentían con caída. El BCE ha tomado la decisión tras los últimos datos de inflación.

Lagarde sube tipos once años después ante la amenaza de la fragmentación en Europa
Además, la presidenta de la entidad admitía el reto de controlar una inflación afectada por factores externos, como el aumento del precio de la energía aupado por la guerra en Ucrania o las disrupciones en la cadena de suministro.

M. Tamayo

10 jun 2022 - 05:00

No hubo sorpresas en Frankfurt. Tal y como preveían analistas y directivos, el Banco Central Europeo se ha decidido a poner fin a once años sin subida de tipos con el aumento de los tipos en 25 puntos básicos y anticipan otro aumento para septiembre que, dependiendo de las circunstancias, puede llegar a alcanzar los cincuenta puntos básicos. Tras el anuncio, los mercados han reaccionado a la baja y han despertado el miedo a una fragmentación financiera entre el norte y el sur.

 

Los riesgos a los que apunta Lagarde son: un empeoramiento duradero de la capacidad de producción de nuestra economía, que los precios de la energía y los alimentos sigan disparados, que las expectativas de inflación sean superiores a las previstas y las subidas de salarios también más altas de lo esperado. Aunque desde Frankfurt apuestan que la situación económica va a relajarse, ya que “si la demanda se debilita a medio plazo, disminuirán las presiones sobre los precios”.

 

En rueda de prensa, los periodistas preguntaron a Lagarde por qué la entidad no se había atrevido a subir los tipos de interés directamente cincuenta puntos básicos en julio, una subida que sólo hace unos meses Lagarde calificaba como “modo pánico”.

Aunque el movimiento haya llegado a la entidad, las prisas después de tantos años siguen sin parecer una buena idea dentro del órgano de gobierno del BCE y Lagarde contesto que “era una buena práctica la subida escalonada tras once años sin aumentos”.

 

El BCE apunta que ha tomado la decisión de endurecer la política monetaria tras los últimos datos de inflación de la zona euro, que volvió a registrar la cifra récord de 8,1%. “La injustificada agresión de Rusia a Ucrania está afectando gravemente a la economía de la zona euro y las perspectivas siguen rodeadas de una gran incertidumbre”, sostenía Lagarde, aunque asegurando que “las condiciones para que la economía siga creciendo están en su sitio y se producirá la recuperación a medio plazo”.

 

 

 

 

Además, la presidenta de la entidad admitía el reto de controlar una inflación afectada por factores externos, como el aumento del precio de la energía aupado por la guerra en Ucrania o las disrupciones en la cadena de suministro. Sin embargo, señalaba que la inflación europea bebe ya de algo más que factores externos, ya que un 75% de los artículos de la cesta de compra han subido más de un 2%, incluidos los servicios y los bienes industriales no energéticos.

 

A pesar del mensaje esperanzador, los mercados europeos han caído tras el anuncio del BCE y el índice alemán Dax, el francés CAC y el Italiano FTSE MIB se dejaron hasta un 1,6%. Por su parte, el Ibex 35 ha registrado una caída del 1,1%. El impacto se ha sentido con fuerza en el sur y la deuda soberana italiana, griega y española ha disparado sus yields. Con ello, se ha despertado el fantasma de una fragmentación en el mercado de deuda del continente.

 

Ante el riesgo de que las primas de riesgo suban con fuerza mientras la alemana se muestra cada vez como una opción más segura, Lagarde ha asegurado que cuenta con “un firme compromiso de que no se produzca una fragmentación en el mercado de deuda”. Sin embargo, no ha especificado qué instrumentos usará para evitar que se abra una brecha en Europa.