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China: un mercado deportivo de 280.000 millones que busca ser ‘gigante’ también en deporte

La industria, que aglutina la organización de deportivos, las marcas deportivas y la construcción de instalaciones, creció un 15,7% en 2017 y prevé seguirlo haciendo a doble dígito hasta 2025.

Patricia López

18 ene 2019 - 04:59

El sector del fitness en China sólo tiene una penetración del 2,9% y las cadenas internacionales están tratando de aprovechar esa oportunidad

 

 

Si hay un mercado en el que las empresas deportivas quieren ganar terreno, ese es China. El gigante asiático no sólo es el país más poblado del mundo, sino que también es una región en la que el Gobierno se ha comprometido a fomentar la práctica deportiva entre sus más de 1.300 millones de habitantes. Los Juegos Olímpicos de Pekín 2008 fueron el pistoletazo de salida a una carrera a largo plazo por el liderazgo deportivo mundial, y, en ese contexto, el consumo de deporte, la compra de equipamiento para la actividad física y la inversión en infraestructura, se ha disparado. En 2017, la industria deportiva movió 2.200 billones de yuanes (285.295 millones de euros), un 15,7% más que el año anterior.

 

Una prueba del interés del Gobierno en este sector es que hasta 2016 no empezó a contabilizar la facturación agregada de esta industria. Ahora, a través de la Oficina Nacional de Estadísticas y la Administración General de Deportes de China, el Ejecutivo de Xi Jinping analiza año a año el desempeño del sector.

 

Las cifras oficiales reflejan que el alza del sector responde a un crecimiento transversal, que afecta tanto al número de competiciones que se celebran como a la inversión en centros deportivos. Sin ir más lejos, se estima que el número de eventos deportivos aumentó un 39,2% en 2017, y que el número de estadios y centros deportivos creció un 94,7%. La fabricación de artículos deportivos, por su parte, generó 1.350 millones de yuanes (175.000 millones de euros).

 

 

 

 

Una de las disciplinas que está ganando más adeptos en el país es el running, y prueba de ello es que entre 2015 y 2017 se ha triplicado hasta 234 el número de ciudades que organizaron un maratón, según la Asociación de Atletismo de China. Es la consecuencia directa de la política que ha definido su Gobierno, que se ha fijado como objetivo que en 2025 el país cuente con 500 millones de personas físicamente activas.

 

Es un contexto que también ha querido aprovechar Wanda. El grupo del multimillonario Wang Jialin compró en 2015 World Triathlon Corporation, la empresa que organiza la prueba de resistencia Ironman. “Esta adquisición traerá a China una competición top por primera vez y supone un hito en el desarrollo de la industria deportiva de este país”, explicó Wanda cuando firmó el acuerdo.

 

En este contexto, algunas cadenas de gimnasios como Anytime Fitness y Orangetheory Fitness, han optado por poner un pie en este mercado. La asociación que aglutina al sector del fitness, Ihrsa, cifra en 3.420 millones de euros la facturación agregada de los centros que operan en las diez principales ciudades de China. La oportunidad para las cadenas es grande, en tanto que el sector sólo tiene un 2,9% de penetración en la sociedad. Se estima que el gigante asiático cuenta con 1.957.000 instalaciones deportivas, y la Administración se ha fijado el objetivo de que en los núcleos urbanos cada ciudadano tenga un gimnasio a quince minutos caminando.

 

 

 

 

Pero la disciplina en la que se ha volcado el Ejecutivo es el fútbol. Su ambición de convertir el país en la mayor potencia futbolística desató la fiebre inversora con la compra de jugadores y clubes de fútbol. En poco más de dos temporadas, se invirtieron 3.000 millones de euros en adquisiciones de clubes europeos y agencias de márketing. El contrapunto fue cuando en agosto de 2017 el Gobierno anunció restricciones a la inversión extranjera en la industria del deporte, limitando así el fichaje de jugadores no nacionales. A su vez, esta decisión podría fomentar la formación futbolística en las categorías de la base, una estrategia que permitiría desarrollar talento y reducir la dependencia del exterior.

 

En este sentido, LaLiga ha estrechado lazos con el gigante asiático con la apertura de una academia propia en el sur de China.  Es algo que otros clubes se han lanzado a hacer, como el FC Barcelona, que ha firmado acuerdos para elevar hasta seis el número de escuelas en ese país, o el RCD Espanyol, cuyo máximo accionista es chino.

 

Otro de los movimientos estratégicos que se han firmado recientemente ha sido la venta de Mediapro al inversor chino Orient Hontai. Esta operación abre las puertas de China al grupo audiovisual, un mercado en el que el deporte  entendido como espectáculo de entretenimiento está empezando a desarrollarse.

 

 

 

 

Las marcas de equipamiento deportivo tienen claro que el fomento de la práctica deportiva generará un incremento en la demanda de artículos y, por ende, en las ventas. Algunos players han empezado a dar pasos hacia esta dirección. Columbia, que en China facturó 168 millones de dólares (147 millones de euros) en 2017, ha decidido recomprar el 40% de su negocio a su socio local. Ahora, la marca de equipamiento outdoor ha trazado un plan de inversiones para construir la marca y expandir su red de tiendas propias en un mercado donde opera más de ochenta puntos de venta.

 

El gigante alemán Adidas elevó un 25,9% sus ventas en ese país en 2017. Fue el mercado en el que más creció, con unas ventas de 3.789 millones. Tras Europa y América del Norte, fue el territorio más importante para la multinacional. Nike también experimentó un mayor tasa de crecimiento en China en 2017; con un alza interanual del 21%, la marca del swoosh vendió productos por 5.134 millones de dólares (4.502 millones de euros).

 

En ambos casos son firmas que superan en ventas a Anta, la mayor marca china de equipamiento, que facturó 16.692,5 millones de yuanes (2.146 millones de euros). Ahora, la compañía asiática está buscando financiación para hacerse con el control de Amer Sports, un grupo finés que controla marcas como Salomon, Atomic y Wilson.

 

Las previsiones del Gobierno apuntan a que esta industria seguirá creciendo a doble dígito durante los próximos años, y se espera que en 2020 mueva 350.000 millones de euros. Para lograr el objetivo, se espera que gigantes del comercio electrónico, como Tencent y Alibaba, se conviertan en players de vital importancia.