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Barcelona 92, el punto de inflexión para el deporte federado

Los Juegos Olímpicos que cumplen este año su 25 aniversario dejaron multitud de consecuencias positivas para el conjunto del país, y una de ellas fue el auge de la práctica deportiva, como muestran las licencias.

Palco23

24 jul 2017 - 04:56

 

Finales de julio, el pebetero gigante se enciende en Montjuïc gracias a una flecha del arquero Antonio Rebollo y varias generaciones graban esa imagen como un recuerdo imborrable. Esa memoria sobre lo que ocurrió aquel verano de 1992 vuelve ahora a Barcelona para celebrar el 25 aniversario de la celebración de los Juegos Olímpicos y todo lo que ello conllevó. Quizás lo que más resalta en la ciudad sean las infraestructuras, pero en el conjunto de España lo que más reluce son los éxitos deportivos conseguidos tras el punto de inflexión que supuso aquella cita.

 

Hasta esa fecha, España había conseguido un total de 23 medallas olímpicas en las 16 ediciones de los JJOO en las que había participado, y sólo en el certamen de 1992 logró 22 metales. Este hito fue la punta de lanza del aumento del deporte federado. A partir de 1986, cuando el entonces presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Juan Antonio Samaranch, dio a conocer que Barcelona albergaría unos Juegos nació el Plan ADO.

 

Gracias a este programa de becas para atletas olímpicos se pudo financiar su formación, liberándoles de toda carga económica derivada de sus estrictos planes de entrenamiento. Desde 1992 hasta 2015, el número de licencias deportivas creció un 46,2%, hasta superar los 3,5 millones de personas en el último año registrado. Aunque en términos absolutos creció más el número de fichas entre la ciudadanía masculina, el público femenino también ha sido más activo desde entonces, con un aumento de 106% en el volumen de licencias.

 

 

 

Estas cifras se trasladaron también desde la base hasta la élite, y a la inversa. Cuantos más jóvenes practicando deporte, muchas más opciones a conseguir éxitos, y cuantos más deportistas profesionales y referentes, más impulso cogen los pequeños para imitar a sus ídolos. Ello lo demuestra, por ejemplo, Rafa Nadal, ya que el crecimiento en el número de fichas federativas de tenis fue positivo (+4,6%) entre los años 2005 y 2012, es decir, desde que ganó su primer Grand Slam en Roland Garros hasta que un carrusel de lesiones mermó su regularidad y sus resultados temporalmente.

 

Algo similar ocurre con la natación, que está ligado a los resultados de las nadadoras españolas como Mireia Belmonte, y también a la prescripción médica y a las iniciativas de los colegios que promocionan este deporte entre los alumnos. De ahí que haya crecido un 171,31% desde 1992, en parte también impulsado por los ingresos que recibe su federación, que obtuvo 10,4 millones de euros entre ayudas públicas procedentes del CSD, el Plan ADO y los patrocinios.

 

Los deportes más practicados en el país en relación al número de fichas son el fútbol, el baloncesto, la caza y el golf. Mientras los dos primeros pueden practicarse sin necesidad de estar federado, la caza exige de licencia y el golf, para practicarse en un campo abierto, también requiere de ficha federativa. De ahí que, pese a no tener un alto índice de penetración en la sociedad, cuenten con un alto número de licencias.

 

 

Otras disciplinas, en cambio, se muestran constantes en el crecimiento del número de licencias independientemente de los triunfos y la notoriedad que obtengan los deportistas o los clubs españoles. Es el ejemplo del fútbol o el baloncesto, que crecieron un 112,05%, y un 55,63%, respectivamente, o de la gimnasia (+676,53%) y la montaña y la escalada (+249,8%).

 

En cambio, hay disciplinas que se ven afectadas negativamente cuando los deportistas españoles no cosechan éxitos. Por ejemplo, el atletismo cayó en número de licencias un 36,3% entre 2006 y 2015. Lo mismo ocurrió con el tenis, que desde 1992 hasta 2015 ha sido uno de los deportes que más ha disminuido su número de fichas (-21,9%). Este descenso, a pesar de los buenos resultados logrados por figuras como Nadal y David Ferrer, se ha acentuado en los últimos años debido a la crisis económica y especialmente al auge del pádel, que es el que más se ha desarrollado en los últimos 23 años con un aumento del 1.947,41%.

 

En términos generales, y aunque las federaciones han visto reducido su volumen de ingresos en 48,4 millones de euros desde 2007, estos organismos han seguido una tendencia alcista en el número de licencias. Las excepciones son el karate, que es el que más cae (-41,74%), el atletismo (-25,62), la caza (-22,65%), el tenis (-21,96%), la pesca (-17,41%), y el tiro olímpico (-1,32%).