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Vrac Queso Entrepinares: un club de rugby vallisoletano con ADN argentino

El campeón de la Copa del Rey de rugby, con un presupuesto anual de 750.000 euros, ha confiado en Mario Barandiarán, extécnico de la selección argentina, la remodelación de su estructura deportiva desde la cantera.

Álvaro Falcó

28 may 2018 - 04:57

 

 

Las calles de Valladolid huelen a rugby. Ese es el aroma que desprende la ciudad pucelana para todo aquel que sea seguidor del deporte de la pelota ovalada. Los dos clubes referentes a nivel nacional conviven en esta localidad de 300.000 habitantes donde le han quitado protagonismo al balompié. La rivalidad sana entre el Vrac Quesos Entrepinares y Silverstorm El Salvador ha llegado a traspasar fronteras. “En Inglaterra a veces el derbi contra El Salvador se cataloga como uno de los partidos a ver”, comenta Fernando Cubero, responsable financiero  del Vrac. “Quien llega al rugby acaba enamorándose del deporte. Es lo que te congratula a seguir”, añade, sobre una disciplina cuyo potencial económico cotiza al alza.

 

Es justamente ese amor por el rugby lo que conforma la junta directiva del Vrac Quesos Entrepinares, reciente campeón de la Copa disputada en Valencia el pasado 29 de abril. Doce personas, totalmente de forma amateur, más un gerente que es el único remunerado, llevan las riendas de uno de los equipos más exitosos en España. José María Valentín-Gamazo, elegido hace dos años como presidente, tiene a sus cinco hijos practicando el deporte de caballeros. Gracias a una dirección participativa e integrada con los valores del rugby por bandera, poco a poco el club va camino de lograr el objetivo de profesionalizarse a medida que mejora las estructuras de la entidad.

 

Uno de esos pasos que ha acercado a la entidad hacia su objetivo final es la contratación de Mario Barandiarán. Hace dos años consideraban desde el club que necesitaban a un formador con cierta cualificación y encontraron en Barandiarán la respuesta. Extécnico mundialista con Los Pumas, como se conoce a la selección argentina, es una institución mundial de este deporte. En el rugby español todo el mundo sabe quién es él, y actualmente es entrenador en la categoría infantil del Vrac.

 

 

 

 

“Nos está aportando lo que es mejorar las estructuras, la formación, los conocimientos técnicos y la base de formación de entrenadores. Consideramos que todo esto es básico y queremos fortalecer el club desde las categorías inferiores”, afirma Cubero a Palco23. “La punta del iceberg es el equipo de división de honor, es nuestra mejor carta y lo que nos permite seguir creciendo y promocionar el rugby a nivel nacional. De cara a muchos patrocinadores, tanto con las escuelas como la fundación, hace mucho más atractivo al rugby”, comenta.

 

Para llevar a cabo sus objetivos, el Vrac Quesos Entrepinares cuenta con un presupuesto de 750.000 euros. Los patrocinadores privados son el sustento vital del club, aportando la mitad de los ingresos del equipo vallisoletano. Las instituciones públicas también forman parte del éxito del Vrac, no tanto por la aportación económica, que supone un 15% del presupuesto, sino por la cesión gratuita del Pepe Rojo, estadio donde disputan sus partidos los queseros así como las instalaciones deportivas para que se entrene la cantera. “Valladolid es lo que es porque tanto el Ayuntamiento como la junta, la Diputación, la fundación municipal de deportes ayudan mucho al rugby”, afirma Fernando Cubero.

 

El Vrac tampoco sería lo que es sin sus más de 2.000 socios. Para ser abonado del equipo hay dos formas de aportar un grano de arena; el carné oro, que es una cuota de 150 euros y la cuota normal de 75 euros. Además, los pequeños negocios y comercios pueden apoyar al club gracias a El Rincón del Vrac, ofreciendo promociones en sus locales para los socios a cambio de dos carnés de abonado y un pequeño hueco en la web, junto a una pegatina identificativa para el establecimiento. Estos ingresos conforman el 25% del presupuesto de la entidad y el 10% restante pertenece al merchandising, la venta en taquilla y pequeños ingresos como la lotería del equipo.

 

 

 

 

En cuanto a los patrocinadores, Quesos Entrepinares, empresa local de lácteos, es una parte fundamental del club. Es el sponsor más antiguo en el rugby que apoya a un equipo, uniendo su nombre al de la entidad prácticamente desde que esta se fundó. Asimismo, el Vrac cuenta con grandes marcas como la cervecera Estrella Galicia y la relojera suiza Tag Heuer, que realizó un spot con los jugadores de la primera plantilla y la campeona de kitesurf Gisela Pulido. Desde hace tres años Joma es el patrocinador técnico del club.

 

Las cuotas para la cantera son bajas con la idea de fomentar este deporte. “Hay muchos deportes que se financian a través de las canteras, nosotros intentamos hacer lo contrario. A diferencia de otros clubes, queremos premiar a la gente de casa con pequeñas becas para compensar sus gastos”, afirma Cubero. Debido a que muchos jugadores de la base compaginan el club con los estudios o con el trabajo, desde la directiva se quiere tener un pequeño gesto de gratitud hacia ellos con un pequeño incentivo, “ya que están en el campo al igual que los profesionales”, añade el responsable financiero del equipo.

 

Las categorías inferiores del Vrac están formadas por 400 niños, que junto a los equipos femeninos, a los dos regionales senior y la primera plantilla, suman un total de 520 fichas. A esto hay que añadirle los entrenadores del club, subiendo la cifra a 595. Los gastos por licencias de las federaciones tanto nacionales como de Castilla y León suponen 100.000 euros al año, un 13% del total presupuestado. Los costes de los viajes y de las equipaciones también se sitúan alrededor de la misma cantidad, respectivamente. Esto se debe a que se facilitan autobuses en algunas categorías para que puedan desplazarse a la hora de asistir a los entrenamientos más los desplazamientos en los partidos de visitante.

 

 

 

 

El presupuesto para la plantilla de División de Honor es de 275.000 euros. A esta cifra hay que sumarle los pisos, viajes y visados para los jugadores extranjeros (en su mayoría de Nueva Zelanda) y que alcanzan aproximadamente los 50.000 euros. “Los jugadores generan más de lo que reciben”, asegura Fernando Cubero. El resto del presupuesto del club se destina a la promoción del rugby. De los 35 jugadores que conforman la plantilla, diez son de fuera, además de los jugadores de división regional utilizados por el cuerpo técnico. “Nos gustaría ser como el Athletic de Bilbao, tener todo gente de casa. Pero el rugby necesita también buenos jugadores de fuera”, comenta Cubero.

 

Ese sentimiento de pertenencia al club como ocurre en el Athletic Club es lo que quieren impulsar en el Vrac. La sede social, fundamental para ellos, está gestionada desde hace dos años por el Bar Restaurante El Barco y ha servido para aunar la pasión y valores del rugby con los colores blanquiazules. El local, situado en la Plaza del Salvador (curiosamente, nombre de los rivales de la ciudad), sirve como punto de reunión para que los seguidores queseros celebren los terceros tiempos.

 

Esta tradición del rugby tiene lugar finalizado una vez el encuentro para compartir una bebida y una comida. El dueño de El Barco, Luis Diez Gómez, ha convertido su establecimiento en un referente para ver deportes. “Luis es una persona que vive mucho el deporte, muy buen gestor y que sobre todo ha sabido acoger la filosofía del rugby. Hacemos un equipo muy bueno”, recalca con afecto Cubero. La hermandad en este deporte acerca posturas entre los clubes y Fernando Cubero se muestra optimista a que con el tiempo todos lleguen a entenderse a pesar de las diferencias que hay respecto a la profesionalización del deporte. “Creo que en breve el crecimiento del rugby nos va a obligar a ello”, afirma.