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Joan Vilà: “Hay muchos ejecutivos que se han instalado en la idea de fichar talento y esperar sentados”

El ex director de metodología del FC Barcelona asesora a futbolistas sobre cómo mejorar su juego y, de la mano del exjugador Xavi Hernández, está desarrollando un software formativo. “Limitar el análisis a dos elementos fijos como son las porterías es limitar la comprensión de este deporte”, considera.

Marc Menchén

16 sep 2019 - 04:59

Joan Vilà: “Hay muchos ejecutivos que se han instalado en la idea de fichar talento y esperar sentados”

 

 

Joan Vilà (Barcelona, 1954) fue jugador de fútbol profesional, aunque si hay una etapa que le ha catapultado ha sido la de director del área de metodología del FC Barcelona entre 2011 y 2018, si bien ha estado vinculado al club casi medio siglo.  Ahora, asesora a futbolistas sobre cómo mejorar su juego y, de la mano del exjugador Xavi Hernández, está desarrollando un software formativo. “Limitar el análisis a dos elementos fijos como son las porterías es limitar la comprensión de este deporte”, considera.

 

Hombre tranquilo, con muchos conceptos en la cabeza que no siempre son sencillos de entender para el aficionado, durante la entrevista insiste constantemente en la importancia de la idea, y la suya es aquella que universalizaron Johan Cruyff y Pep Guardiola. Idea, método y, como no, espacio para la creatividad individual de los futbolistas.

 

 

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LaLiga, fábrica de futbolistas 

 

 

P: Rinus Michels, Laureano Ruiz, Johan Cruyff, Pep Guardiola... ¿Cómo se establece un método de juego que sea respetado por un ejecutivo tan cambiante como lo es el entrenador?

R: Para implantar algo, primero debes tener una idea futbolística y conseguir que quien manda en el club, si no eres tú, comulgue contigo y le dé continuidad, porque no siempre será el ideólogo el que tenga la última palabra. En tercer lugar, la entidad debe crear un grupo de personas que ayude a llevarla a cabo, que sean fieles a la misma desde la discrepancia, pero que garantice una uniformidad de criterios. En cuarto lugar, y no es sencillo, debe transmitirse a quien la ejecutará; en el fútbol, como en cualquier otro deporte, no tiene sentido que un entrenador, un responsable de cantera o un director deportivo tengan una idea si después quien la debe plasmar sobre el terreno de juego, que son los jugadores, no la entienden.

 

P: Hemos visto casos de disparidad de criterios entre la base y el primer equipo. ¿Cómo puede afectar esa continuidad a la plasmación de una idea de juego?

R: Pueden perderse algunas generaciones por el camino, pero también la identidad; por eso es importante la unidad y la continuidad de una idea. En fútbol siempre decimos que hay dos variables muy importantes que no pueden olvidarse. Uno es la continuidad, sin la cual no puede haber aprendizaje, porque es la única manera de evitar que la idea dependa de una persona y que esta desaparezca cuando se va. El otro elemento es la variabilidad, que te da la riqueza a la hora de interpretar el juego, porque con el método no estamos automatizando el juego; es fundamental que el jugador entienda esto.

 

 

 

 

P: Los equipos cada vez viven más en búnkers dentro de la ciudad deportiva. ¿Entiende que cada vez más se le separe del fútbol base?

R: No hay más equipos que dedos tiene una mano en la que haya un vínculo entre fútbol base y el primer equipo. Como mucho, la unidad llega hasta el segundo equipo, y muchas veces ni siquiera eso. Esto es consecuencia de la exigencia de resultados inmediatos en la élite, donde las aspiraciones son máximas el primer día y si el entrenador pierde tres partidos seguidos está en la calle. Esto condiciona muchísimo al hecho de que la cantera y el primer equipo estén unidos. Este escenario es incompatible con tener una identidad de club. El Barça ha conseguido algo que tienen muy pocos equipos del mundo, y son los valores que forman parte del método que lleva a una idea. El camino final es la identidad de club.

 

P: El fichaje de jóvenes talentos se ha disparado en los últimos años, según la Fifa. ¿La globalización del mercado es una barrera adicional para todo este proceso de generación de talento?

R: Bien entendido, tampoco debería representar tantos problemas a efectos de preservar una filosofía de juego. Cuando una idea es fuerte y potente, y la gente que la llevará a cabo está alineada, se genera un escenario en el que se debería impedir que los jóvenes talentos de tu cantera se vayan y, al mismo tiempo, que los jugadores que se incorporan de fuera encajen perfectamente en este sistema. Si la máquina metodológica está engrasada, ya puedes ser un chico de 17 o 19 años, que alguien consolidado como Thierry Henry o Samuel Eto’o, que al final encajarán.

 

P: ¿La perseverancia del método permite mitigar los altibajos generacionales que pueda haber con cada hornada de futbolistas?

R: Siempre habrá hornadas mejores y peores, pero siempre hay buenos jugadores. Se habla mucho de que esta generación que hemos vivido con Messi, Iniesta y Xavi es irrepetible, y evidentemente ha sido sensacional y posiblemente sí sea irrepetible, pero no nos engañemos, siempre ha habido buenos jugadores. Aquí interviene el método, que debe ser continuo, desde los más pequeños hasta el primer equipo, porque hacerles crecer dentro de los mismos parámetros es como se consigue que comprendan el juego en base a una idea.

 

 

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P: ¿Y cómo explica que haya años en los que no haya ningún ascenso al primer equipo?

R: Esta situación a veces se utiliza como excusa, porque hay muchos ejecutivos y entrenadores en el mundo del fútbol que actúan en base al pensamiento de “busca talento y espera sentado”, y ya se espabilarán los jugadores. Eso quiere decir no creer en el método, sino fiarlo todo a la mezcla de experiencia, talento e intuición de los jugadores. Aquí es cuando llegan los problemas, porque a la que desaparecen esas personas estás fastidiado, porque ni ha habido método ni proceso para mitigar su ausencia. ¿Qué pasa cuando quieres subir el Everest y tienes el mejor guía del mundo, pero en medio del camino tiene un incidente y te deja? Te quedas a mitad de camino sin lograr el objetivo. En el caso del Barça, que es lo que mejor conozco porque pasé allí 48 años, no se puede desaprovechar lo que en su momento nos dieron personas como Rynus Michels, Laureano Ruiz, Johan Cruyff o Pep Guardiola.

 

P: Entonces, ¿el problema no es tanto de generaciones buenas o malas, sino de disfunciones entre la idea que se enseña en la base y la que aplican en el fútbol profesional?

R: Sí, y debe partir de arriba a abajo, esto no puede salir desde la base. Si el entrenador del primer equipo o el presidente no cree, estás jodido. ¿Quién manda y decide? En su momento fue Johan Cruyff quien dijo que se jugaba de una manera, y es a partir de aquí que se empieza a construir desde abajo. Tú no puedes poner los cimientos de una casa, montar las paredes, y después descubrir que el techo no encaja, porque entonces no sirve para nada. La gente del mundo no se fijará en los alevines o en los cadetes, sino en la imagen del primer equipo, y ésta debe transmitir la idea. Si lo hace, todo lo demás es más fácil que funcione, porque no habrá presión excesiva a la hora de ganar o competir.

 

 

 

 

P: Antes hablaba de la variabilidad, ¿cómo impacta a la hora de generar talento constante?

R: La improvisación, la genialidad, la intuición, todo lo que hace que un jugador sea diferente, se debe favorecer y eso no está reñido con la organización. Es importante diferenciar entre orden y organización, porque hay mucha diferencia.  Lo primero es tenerlo todo ordenado en un equilibrio estático, pero el equilibrio dinámico te permite estar en orden y, a su vez, organizado sin que eso impida dar margen para la improvisación de los jugadores. Cuanto más adelante juegan, más necesaria será esa genialidad.

 

P: ¿Y en defensa?

La improvisación en una zona cercana a nuestra portería supone asumir un riesgo, y cuando más cerca estamos de nuestra portería, es cuando menos riesgos debemos asumir y se necesita superioridad numérica para salir jugando, a no ser que queramos despejar el balón. Pero volvamos a la terminología, porque nosotros no queremos rechazarla, queremos ser los dueños del balón, y por eso necesitamos la superioridad para tener una organización que nos permita salir jugando el balón hasta tres cuartos de campo. Allí ya encontraremos a los jugadores intuitivos, que tienen unas características diferentes porque construir siempre cuesta más que destruir, y estos jugadores son los que, en inferioridad numérica y muchas veces en campo contrario, deben desbordar, crear y hacer goles. Esta genialidad normalmente la encontramos de medio campo hacia adelante, pero es normal y la hemos de favorecer y que el balón les llegue en buenas condiciones.

 

P: ¿La idea y el método eran tan importantes cuando usted empezó a trabajarlas hace ya medio siglo? Ahora, en cualquier tertulia se acaba hablando de la táctica…

R: El sistema de juego es lo menos importante y últimamente se le da mucha importancia; lo importante es la idea y poderla plasmar. Puedes hablar de 4-3-3, 4-4-2, 4-2-3- 1, o 5-3-2, pero si hiciéramos fotos de cada momento del partido, un equipo jugaría con diez sistemas de juego al final de los noventa minutos. En los últimos años se ha producido una gran evolución en la comprensión del juego, porque el fútbol es un sistema complejo que no es sólo atacar y defender; limitar el análisis a dos elementos fijos como son las porterías es limitar la comprensión de este deporte, que se convierte en un sistema mucho más complejo cuando los elementos de referencia son móviles, como el balón y los jugadores. Aun así, le diría que no hemos avanzado lo suficiente, porque todavía hay gente que automatiza el juego y cree en la simplificación de atacar y defender. Si vamos a caer en los automatismos, volveremos al pasado, cuando había cuatro conceptos tácticos y basta.

 

P: ¿La comprensión del juego se ha impuesto ya al físico y la técnica?

R: Antes toda la importancia se le daba a la fuerza física, porque no deja de ser un deporte de contacto, y a la técnica individual, pero cada vez es más importante la identificación de lo que está sucediendo sobre el terreno de juego. Ahora bien, cuidado, porque esto último continúa siendo lo más importante, tanto a nivel individual como colectivo; tú puedes entender el juego perfectamente, que si la pelota no la pones donde tiene que estar en cada momento, no sirve de nada. Cada vez vamos entendiendo un poco más el juego, pero no sé si la palabra es la táctica, porque particularmente a mí no me gusta, pero diría que cada vez es más importante la comprensión y la interpretación del juego, la identificación de lo que está pasando.

 

P: ¿La metodología puede ayudar a un club con menos recursos a ser igual de competitivo que uno con mayor presupuesto?

R: En la historia se han repetido casos de equipos más pequeños que, con jugadores menos buenos, han superado a rivales superiores. Y aquí aparece otra vez el concepto de la idea, porque una de las cosas realmente importantes como responsables es hacer creer a tus jugadores que son capaces de ser proactivos y no reactivos ante lo que hacen los adversarios. Y sí, aquí la tecnología te podrá ayudar a decidir mejor cómo superar al contrario, pero antes pesará más que se transmita proactividad y confianza, en lugar de mensajes de “cuidado con aquello o con lo otro”, porque transmites la idea de que el otro es mejor y eso no tiene nada que ver con la tecnología.

 

 

 

 

P: ¿Qué importancia da a la tecnología?

R: La tecnología nos continuará ayudando a ver más cosas e interpretar mejor el juego, y el vídeo es un claro ejemplo de herramienta fantástica que antes era algo de privilegiados y ahora está al alcance de todo el mundo. Creo que ayudará reducir la brecha entre grandes y pequeños. Otra cosa es cuánto profundices en analizar la información que te proporcionan estas herramientas. A mí me gustaría que siempre fuera el ojo humano y la inteligencia de cada persona y de cada entrenador lo que decida. Esto es lo que diferencia a un buen entrenador de un entrenador normal.

 

P: ¿Es imposible replicar un modelo de formación en diferentes países?

R: Es un tema muy delicado, porque no podemos clonar un método o una manera de hacer en países donde la cultura es diferente. No tiene absolutamente nada que ver Japón con Estados Unidos o con Ghana, por lo que la idea futbolística y el método para llevarla a cabo debería ir ajustándose en función de las tradiciones de cada lugar. Además, necesitas que las personas que están sobre el terreno conozcan bien la idea para poder transmitirla, y eso no es nada sencillo porque no puedes supervisarlo como harías en una ciudad deportiva.

 

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LaLiga, fábrica de futbolistas 

 

 

P: ¿Todo club que quiera triunfar debe tener idea y método?

R: Sí, tú no puedes empezar un camino sin saber adónde quieres ir. Te podrás equivocar, pero en todo caso irás modificando la ruta, el método. Ni le cuento los obstáculos que nos hemos encontrado estos últimos 25 años para mantener esta idea en el Barça y que fuera creciendo. Hay que ir retocando lo que no funciona o es mejorable, porque en matemáticas dicen que el camino más corto es la línea recta, pero todos sabemos que la vida no es así.