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Martes, 20 Abril 202118:23:31

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El reto de conectar con el aficionado cuando el estadio ya no es el principal punto de encuentro

La crisis del Covid-19 es, probablemente, el evento más disruptivo que ha vivido nuestra sociedad desde la segunda guerra mundial debido a la confluencia de dos crisis: la sanitaria y la económica, que están generando un cambio sin precedentes en el comportamiento de los consumidores y que también tienen efecto en el mundo del deporte.

 

En estos últimos meses, el consumidor ha cambiado su escala de valores y su forma de relacionarse, con una diminución de la asistencia a actos o reuniones sociales y una limitación de sus encuentros a círculos cercanos. A través de la encuesta Deconstruyendo al Consumidor de EY hemos observado que el consumidor tiene claro que no volverá a recuperar ciertas costumbres, hasta el final de la crisis sanitaria, es decir, hasta que no exista un tratamiento o una vacuna que frene al virus.

 

Pero la situación actual de crisis también constituye un acelerador de tendencias como, por ejemplo, el teletrabajo, el compromiso con lo local, la preocupación por la salud y el bienestar, el auge del ecommerce en el sector de moda y alimentación o la generalización del concepto digital everywhere.

 

Por su parte, las empresas también están realizando una reflexión sobre su propósito en el largo plazo, su compromiso social, la sostenibilidad, así como la personalización de las relaciones con los clientes o los usuarios.

 

En este contexto, el mundo del deporte se enfrenta a un cambio en su modelo de negocio y necesitan transformarse para adecuarse a las necesidades, expectativas y nuevas prioridades del mercado y de las personas. Por ejemplo, se está hablando cada vez más de los eSports como un vector de crecimiento y no debemos olvidar que el deporte agrupa cada día a más usuarios y, lógicamente, aglutinará un mayor nivel de inversión en contenidos y en publicidad.

 

Además, la digitalización y los nuevos modos de relación con los seguidores y con los aficionados están creando nuevas oportunidades de negocio. Hay mucho por innovar en la creación de contenidos, la visualización de los mismos en las plataformas digitales, en las webs e intranet de los clubs, los derechos audiovisuales o los nuevos patrocinios.

 

Por otra parte, las entidades deportivas deben reflexionar sobre cómo acercarse a sus públicos. Lo primero es plantearse cómo estrechar la relación con el consumidor, lo que obliga a entender cuáles son las necesidades de las personas y qué les preocupa. La industria deportiva opera con un alto nivel de relación entre fans y clientes, lo que conlleva que los clubes, las competiciones y las entidades deportivas deban tener en cuenta esas relaciones para no decepcionarles. Si no se profundiza en ello, los clientes pueden llegar a olvidarles.

 

No olvidemos que en época de crisis y de menor consumo, las marcas, las empresas, deben poner en primera línea el desafío de humanizar las relaciones con las personas. Hemos de reconquistar al usuario, que ahora mismo es más sensible que nunca.  Somos un país y un modelo de sociedad en el que el ambiente, la socialización y el espectáculo son fundamentales. Pero hay que hacer un esfuerzo para trasladar esas sensaciones a los canales de comunicación y relación con los clientes.

 

Un ejemplo podría ser el mundo del fútbol. El virus ha generado una sensación de incertidumbre y la relación del aficionado con los clubes ha cambiado. Llevamos meses en que no asistimos a los estadios. Los clubes estaban en una situación compleja y el socio está a la expectativa de saber si puede ir o no al estadio, de comprobar cómo el club reacciona y comienza un nuevo modelo de relación. Esta tendencia ya se ha visto en otros sectores, como la moda, la alimentación, los viajes y el turismo y el mundo de los clubes tiene que dar ese paso, algo que, por otra parte, el fan está esperando.

 

En este modelo de relación, el espacio físico, el estadio, ya no es el principal o el único pilar. No debemos olvidar que el fútbol genera relaciones emocionales a nivel deportivo, familiar e, incluso, en el modo de relacionarse.

 

En definitiva, debemos ser conscientes de que el mundo ha cambiado y hemos de adaptar, transformar nuestros modelos de negocio, nuestros clubs, nuestras empresas a esta nueva realidad. Las personas estamos deseando volver a disfrutar de nuestros hábitos y de sus costumbres anteriores al Covid, pero sin duda será de otro modo.

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