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El deporte se prepara para dar el salto con su quinta ‘revolución industrial’

Las plataformas OTT, el negocio de los datos y los atletas como canales de comunicación pueden suponer un nuevo impulso del negocio, como en su día fueron la radio o la televisión.

M.Menchén

27 nov 2017 - 04:56

El deporte se prepara para su quinta ‘revolución industrial’

 

 

Primero fueron los estadios, después llegó la radio, más tarde lo hizo la televisión y por último fue Internet. Ahora, la industria del deporte parece encarar lo que vendría a ser su particular quinta revolución industrial, en la que la explotación de los datos y la relación con los aficionados está destinada a dar un nuevo impulso. Existen muchas dudas e interrogantes por resolver, como también las hubo en el pasado. “Con la radio, las propiedades deportivas pensaron que el negocio iba a morir y nadie iría a los estadios”, recuerda Steve Gera, consultor de Gains Group y antiguo responsable de innovación de la NFL.

 

Su opinión es que la próxima revolución pasará por potenciar la relación entre el atleta y los aficionados, una nueva fase en la que seguirán teniendo un papel muy importante los datos que generan durante el entrenamiento o los partidos. Ahora bien, ello también abre nuevos debates, como quién debe ser el dueño de estos derechos, tal y como se constató en el congreso Sport IP Forum, organizado la semana pasada por Feria de Valencia y el Global Sports Innovation Center (Gsic).

 

Una de las conclusiones del evento fue la necesidad de interpretar el negocio del deporte como una mera cuestión de publicidad y audiencias televisivas. “El deporte es una de las industrias más jóvenes del mundo”, añadió Gera durante su intervención, partidario de entender el negocio de las propiedades deportivas como una plataforma de la cual pueden ir surgiendo nuevos servicios.

 

 

 

 

Es la fórmula que ha convertido a Facebook y a Amazon en dos de las multinacionales más importantes del mundo, y que en los últimos meses han puesto al deporte en su punto de mira para acelerar su propuesta audiovisual. Ambas compañías valoran el potencial que tienen estos espectáculos, tanto en la generación de interacciones sociales como en la posibilidad de venta de producto asociado como merchandising.

 

Ignacio Arrola, director de márketing de Mediapro, recordó que “el contenido continúa siendo el rey”, y que no es de extrañar que estas plataformas estén empezando a invertir en sus propias series o películas. Y, a diferencia de estos dos tipos de producción, “con el deporte puedes fidelizar clientes con un contenido nuevo cada semana. Una serie de 38 capítulos que supone un driver de ventas y acelerador de compras”, recordó.

 

“Están aquí y tienen dinero”, asumió, sobre el papel clave que tendrán en los futuros ciclos audiovisuales, sea con la compra de paquetes de derechos de forma directa o con la incorporación de canales temáticos. Además, con una tendencia que les favorece, pues el director de la división de deportes de Microsoft, Sebastián Lancestrèmere, recordó que “el 40% de la población será nativa digitalmente en 2030, y los aficionados al deporte consumen diez horas por semana de contenido, más del 50% a través del smartphone. Y en su opinión, ello abrirá “nuevas formas de monetización de los contenidos”.

 

 

 

 

Las implicaciones legales de todo ello serán muy importantes, de ahí que en el evento se diera un importante peso a la protección de la propiedad intelectual de las propiedades deportivas. Félix Plaza, socio de Garrigues, recordó que la “evolución digital del fútbol nos ha llevado a que la tecnología haya irrumpido con una fuerza desmesurada”. “LaLiga se ha lanzado al mundo y los clubes venden sus derechos de propiedad intelectual, porque el mercado español se les ha quedado pequeño”, recordó.

 

El abogado, que actualmente también dirige el Centro de Estudios Garrigues, indicó uno de los aspectos que pronto podría entrar a regularse: “¿Deben advertir los jugadores de que están anunciando un producto? Es un tema importante. Las marcas ya han detectado que es un mercado muy abonado. Y, ¿quién cobra aquí? Hasta hace poco, Twitter no cobraba. Solo cobraba el jugador de la marca comercial, que estaba haciendo el tuit en la plataforma de un tercero”, ahondó.

 

Isabel Cortés, responsable internacional de la división de registro de marcas en Pons IP, asumió que “el derecho siempre va por detrás”, y que todavía “existen demasiadas zonas grises” sobre aspectos como quién es el dueño de los datos de rendimiento de un atleta, si él mismo, el club o la competición a la hora de explotarlos comercialmente. Aun así, ella recomendó que “es importante que los deportistas registren su marca lo antes posible, tanto para cuando estén en activo como para cuando quieran gestionar su imagen una vez retirados”.

 

En el evento también participaron ejecutivos de Euroliga, ACB, Volvo Ocean Race y clubes como el FC Barcelona, el Valencia CF o el Levante UD. Y para muchos la conclusión sería la misma. Esa quinta revolución del negocio pasa por dejar de verlo como una simple comercialización de soportes publicitarios.