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De Eurosport a Amazon, pasando por Twitter: la TV ya no está sólo en el sofá

M.Menchén

26 dic 2016 - 05:00

“El fútbol, en un clic”. Es el reclamo publicitario de beIN Sports para promover su plataforma online en España, pero también una frase que ayuda a señalar hacia donde se mueve la industria del deporte, en un contexto donde el smartphone es ya una extensión del cuerpo humano, las nuevas generaciones cada vez utilizan más la segunda pantalla y el usuario ha virado hacia una forma de consumo por la que sólo quiere pagar por lo que consume. Cambios de calado que afectarán a las propiedades deportivas, pero también a unas plataformas de televisión de pago que hoy hacen sostenible este negocio.

 

Sólo durante el tercer trimestre de 2016 se dieron de alta 84 millones de nuevas suscripciones móviles en todo el mundo, hasta alcanzar los 7.500 millones, según el último Ericsson Mobility Report. Además, se constata que uno de los usos más habituales de los dispositivos es el consumo de contenidos audiovisuales, ya que las previsiones de la multinacional apuntan a que “el tráfico de video móvil crecerá en un 50% anual hasta 2022, cuando supondrá casi el 75% de todo el tráfico de datos”. Sólo en España, el informe Cisco Visual Networking Index (VNI) señala que existirán 40,8 millones de usuarios de dispositivos y conexiones móviles en 2020, lo que representa el 88% de la población, con una media de dos conexiones per capita.

 

El segundo mayor uso que se le da a estos dispositivos es la interacción redes sociales, como Facebook o Twitter. En este sentido, según Ericsson, “los consumidores usan cada vez más aplicaciones de vídeo en streaming para interactuar con amigos, familiares y seguidores”. Una combinación que estas compañías, entre las que ya empiezan a asomar también Amazon y Netflix,  cada vez quieren explotar más para elevar sus ingresos por publicidad, como prueban las incipientes alianzas que están cerrando con las grandes competiciones de Estados Unidos (EEUU).

 

NFL Twitter 650
La NFL quiere llegar a nuevos públicos a través de nuevos canales de retransmisión.

 

Aprovechando la fragmentación estatal de su mercado televisivo y el elevado volumen de partidos que se disputan, los torneos han empezado a buscar acuerdos que no interfieran con los operadores audiovisuales y que les permitan ofrecer una pequeña parte de sus contenidos a través de otras vías. Ahí ha encontrado su espacio Twitter, que emite el partido de los jueves de la NFL y reunió a 243.000 espectadores en su debut.

 

La NBA también ha apostado por la red social, aunque en su caso limita la retransmisión en directo a un programa semanal con distintos contenidos. En su caso, sí se ha utilizado Facebook para la emisión de algunos partidos de pretemporada a través de su aplicación Live, a la que también ha recurrido La Liga para las giras estivales de algunos de sus equipos y para la retransmisión de partidos de la Liga Femenina Iberdrola.

 

Ahora bien, ¿pueden estos nuevos players convertirse en una amenaza real para canales como ESPN, beIN Sports o Eurosport? ¿o para plataformas como Movistar+, Sky o Mediaset? La industria audiovisual no lo cree así, y por varios motivos. Uno de ellos es su inexperiencia a la hora de producir eventos en directo, y el segundo, pero no menos importante, el gran universo que todavía consume estos contenidos a través de la televisión tradicional. “Seguramente irán adquiriendo pequeños derechos”, constatan, en línea con lo que ha venido sucediendo.

 

En este sentido, apuntan, la rentabilidad de estas emisiones no está en la facturación por publicidad, que es donde está el negocio de las redes sociales, sino en la venta de paquetes más complejos a los clientes, que van desde la televisión de pago, a la línea de ADSL para el hogar o la telefonía.

 

Las dudas que existen sobre la competencia de las redes sociales no es tal en cuanto al streaming en sí, es decir, la retransmisión en directo a través de Internet. De hecho, todos los grandes canales antes citados han lanzado sus propias aplicaciones con modelos de suscripción, asumiendo que las nuevas generaciones han cambiado el televisor por el ordenador portátil o la tableta.  Incluso en algunos países y para deportes minoritarios se ha convertido en una tabla de salvación para poder conectar con los consumidores en ausencia de operadores de televisión interesados.

 

Consciente de estas nuevas tendencias, Disney decidió en verano hacerse con la mayoría del capital de la filial de servicios tecnológicos y retransmisión de eventos en streaming que creó en el 2000 la Major League Baseball (MLB). El objetivo no es otro que reconducir la situación de su participada ESPN, que ha pasado de 100 millones a 90 millones de suscriptores entre 2010 y 2016 en EEUU, con una caída más agudizada en los últimos dos años. Una adquisición estratégica también, ya que uno de sus primeros clientes en esta nueva etapa es Discovery Communications, que en 2015 se hizo con el control de Eurosport y cuya plataforma OTT utilizará la tecnología de vídeo de BAMTech para dar servicio en los 52 países donde opera.

 

MLB BAM Tech Disney 650
Disney ha comprado BAMTech para dar un impulso a la suscripción online de ESPN.

 

Uno de los puntos fuertes de este formato de distribución es que apenas en conflicto con las plataformas de televisión de pago, que poco a poco asumen que se acabaron los tiempos en los que podían disponer en exclusiva de los contenidos, y ya no sólo por la legislación sobre competencia, que considera deportes como el fútbol un elemento clave para los monopolios audiovisuales, sino también porque las competiciones cada vez apuestan más por licitaciones que garanticen máxima difusión.

 

Es un filón que han visto operadores como beIN Sports, que en países como España ha asegurado a La Liga que el paquete de derechos más importantes (ocho encuentros por jornada) está en las grandes plataformas como Movistar+, Vodafone y Orange, pero también en sistemas puramente online, como el videoclub Wuaki.Tv o su propia aplicación beIN Connect. “Es una gota de agua”, admitía hace un año Jaume Roures, uno de los accionistas de Mediapro, sobre el peso que podían tener los usuarios directos de su plataforma sobre el conjunto de abonados.

 

“Es algo que hay que tener, siempre habrá un segmento de la población que no querrá pagar todos los servicios de un operador como Movistar, pero que sí querría pagar un módico precio por el streaming”, señala un alto ejecutivo de una propiedad deportiva. Por ejemplo, Dorna Sports tiene su propio sistema VideoPass para los seguidores de MotoGP, que por unos 25 euros al año permite acceder en directo a todas las carreras y acceso a su archivo audiovisual histórico a través de una app. Incluso clubes como el FC Barcelona han optado por crear su propio Netflix, aprovechando los derechos sobre los partidos en diferido y la generación de contenidos propios para su canal de televisión.