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Los gimnasios DreamFit prevén perder un 40% de ingresos por el Covid-19

La cadena, que apenas tiene deuda y cuenta con el apoyo de accionistas dispuestos a capear el temporal del coronavirus, recurrirá a créditos ICO para respaldar su operativa durante los meses posteriores al estado de alarma.

23 Jun 2020 — 05:00
Patricia López
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DreamFit espera facturar más de 15 millones de euros en 2019, un 40% menos que el año anterior

 

 

DreamFit retoma su actividad con el reto de fidelizar a sus clientes y de hacer viable su actividad en tiempos de post Covid-19. La cadena de gimnasios de bajo coste, que opera en instalaciones deportivas de gran tamaño, ha tenido que adaptar su oferta a una nueva realidad protagonizada por la distancia física de un metro y medio. “El secreto está en quién tiene capacidad financiera para salir adelante y resistir 12 meses con un 30% menos de ingresos”, explica Rafael Cecilio, presidente de la compañía, a Palco23.

 

La compañía opera gimnasios de bajo coste y gran tamaño en los que el elevado volumen de clientes es una condición sine qua non para hacer viable su actividad. Es un modelo que ha permitido a la cadena crecer hasta contar con 17 clubes en España y nueve más en proceso de apertura. “Renunciamos a la rentabilidad a corto plazo y afrontamos el futuro con una situación financiera potente, con capacidad para perder dinero durante un año y medio con el fin de salir fortalecidos en un futuro”, apunta Cecilio, que apunta a los accionistas de la cadena como una de las claves de su optimismo. “Tenemos socios potentes y, aunque por primera vez vamos a tener algo de deuda, creo que podremos resistir porque los bancos creen en nosotros”, añade.

 

Los gimnasios han estado tres meses sin cobrar a sus abonados debido al cierre de la instalación, e incluso ahora que vuelven a operar compensarán los 18 días de marzo que cobraron a los clientes y que no pudieron prestar servicio. Esa recurrencia en la generación de caja, y el hecho de cobrar el servicio por adelantado, es lo que ha provocado que los fondos de inversión y socios financieros, como la banca, vean a las cadenas de gimnasios como un negocio interesante en el que invertir o prestar dinero.

 

 

 

 

El freno a su actividad ha puesto en jaque el negocio, que en el caso de Dreamfit caerá un 40% en 2020, hasta situarse por encima de los 15 millones de euros. “La previsión para 2020 era facturar 25,9 millones; en el primer trimestre íbamos por encima de las previsiones, pero el cierre tendrá sus consecuencias”, manifiesta Cecilio.

 

Ahora que DreamFit ha vuelto a la actividad, la compañía afronta una serie de retos en el corto plazo, y no todos pasan por la digitalización. “La pandemia nos pilló a contrapié y tuvimos que actualizarnos para ofrecer servicio en el hogar, y seguiremos haciéndolo como complemento al servicio presencial, que es donde tenemos el mayor desafío”, describe, en referencia a la adaptación de la empresa a una oferta limitada por las restricciones de la denominada nueva normalidad.

 

“Creemos que perderemos clientes porque, para ofrecer deporte con seguridad y respetando la distancia física, tendremos que dar servicio a un número más reducido de gente”, reconoce. Fijando las distancias a un metro y medio y limitando las clases dirigidas a un máximo de 25 participantes independientemente de lo espaciosa que sea la sala, las cadenas de gimnasios prevén que la asistencia no alcance el 75% de la instalación.


 

 


“Antes llenábamos salas de cycling con 100 bicicletas y ahora no vamos a poder dar ese servicio; quién lo quiera dar, debe saber que no podrá y, si el socio se siente engañado, se enfadará y se dará de baja”, argumenta Cecilio, al admitir que “es imposible que tengamos el mismo número de socios”. El directivo asume que le espera un año de pérdidas, pero insiste en poner el foco en el futuro. “Hemos autolimitado el aforo para cuidar al cliente y al trabajador, asumiendo las pérdidas que tendremos, pero confiando en que si hoy cuidamos la cliente en 2022 habremos ganado prestigio y relevancia”, expresa. “Quien piensa en el presente no va a salir adelante, hay que ir con las luces largas”, asegura.

 

La compañía ha suspendo los procesos para dar de alta a nuevos clientes en aquellos gimnasios en los que ha alcanzado un elevado número de clientes, y sólo permitirá las nuevas inscripciones en la medida en la que haya bajas. Además de reducir el número de socios admitidos en cada gimnasio y poner en marcha la lista de espera, de forma provisional hasta que la pandemia se erradique la cuota de los nuevos socios será de 32,90 euros al mes, por encima de los treinta euros que suele marcar el umbral entre una cadena low cost y otra midmarket.

 

El directivo espera que la recuperación del negocio empiece a partir del segundo semestre de 2021, con la consolidación prevista para 2022. La compañía no dejará en el aire las aperturas que tiene previstas, pero será prudente a la hora de definir nuevos proyectos. “No vamos a parar la expansión, pero sí a ralentizarla porque ahora no hay prisa por crecer y vamos a tener que dedicar recursos económicos a que el negocio sobreviva hasta 2022”, apunta, sobre una expansión centrada en acometer aquellos proyectos que ya están firmados.

 

Los clubes de Gijón y Moratalaz abrirán en el 6 de julio, mientras que los de Barakaldo (Bilbao), Parla (Madrid), L’Hospitalet (Barcelona), Getafe, San Sebastián de los Reyes, A Coruña y Vitoria están en fase de obtención de la licencia, que Cecilio no espera recibir hasta otoño de 2020, como pronto.

 

Un sector que prevé dejar de facturar 1.100 millones por el Covid-19

 

La Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (Fneid) estima que el sector facturará un 44% menos entre marzo de 2020 y febrero de 2021 en relación con el mismo periodo del año anterior. Esa caída en los ingresos se traduce en una pérdida del negocio agregado superior a 1.108 millones de euros, según se desprende del estudio realizado por la Universidad de Sevilla y la consultora Valgo.

 

El parón de la actividad durante aproximadamente tres meses y el hecho de que la industria del fitness se ponga en marcha precisamente en verano, el periodo del año de menor actividad supone que los gimnasios miren a septiembre como el inicio de la recuperación. El 50% de los operadores consultados cree posible alcanzar la normalidad de su negocio en el segundo semestre de 2021, mientras que sólo un 35% considera que lo logrará en el primer semestre del año que viene.


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