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El fitness se enfría de nuevo tras triplicar su gasto energético

El sector concesional es el que más se ha visto perjudicado porque cuenta con más piscinas, que requieren un alto consumo energético, de manera que algunas instalaciones han tenido que cerrar o reducir sus horarios de uso. 

El fitness se enfría de nuevo tras triplicar su gasto energético
Muchos operadores también tienen firmados contratos de permanencia, por lo que un cambio en el contrato implica una multa.

Miquel López-Egea

22 mar 2022 - 05:00

El fitness, otra vez en jaque. El sector está volviendo a sufrir tras haber visto disparado su gasto energético, que se ha triplicado por el incremento del precio de la electricidad y del gas, afectando aún más a la caída de márgenes que ya se empezaba a detectar en el sector en 2021.

 

Actualmente, el gasto de estos suministros supone hasta alrededor de un 30% del presupuesto total, según varias fuentes del sector, superando incluso el gasto destinado a asociados a los alquileres, siendo la partida más elevada, sólo por detrás del personal.

El sector del fitness tiene una dependencia considerable del coste energético y, después de las restricciones de la pandemia, este nuevo contexto supone un jarro de agua fría para las cuentas de los centros deportivos, sobre todo los de gran tamaño que cuentan con piscinas. De hecho, ante la imposibilidad de hacer frente al gasto que supone, varios centros del país han optado por cerrar piscina u otros servicios, implicando una pérdida de abonados.

 

En este contexto, la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (Fneid) ya ha pedido a las administraciones que adopte medidas para frenar el aumento de los costes y está estudiando liderar una compra agregada de energía para lograr mejores precios.

 

 

 

 

“Las pérdidas que se generan con este incremento no se pueden trasladar al usuario, hay operadores que han decido cerrar piscinas o restringir horario porque es muy caro mantener la temperatura del agua”, explica Iolanda Latorre, gerente la Asociación de Empresas de Clubes Catalanes de Fitness (Adecaff), a Palco23. “Tenemos algunos asociados que ya no han podido soportar más la situación y están en venta o en traspaso porque se han quedado sin reservas económicas”, alerta.

 

De esta manera, Latorre asegura que la administración debe reducir los impuestos de manera inmediata, fijar un máximo legal en el precio de la energía, reconfigurar el precio de la electricidad, desvinculándolo del precio del gas y que la administración otorgue las subvenciones de los fondos europeos a aquellas entidades que hagan la transición a fuentes de energía más económicas, como calderas centrales de biomasa o placas solares.

 

“Los costes se han disparado para aquellas instalaciones que tienen piscinas climatizadas, las que no habían empezado a hacer la transferencia a energías renovables o calderas de biomasa lo están pasando mal”, afirma Yago Monteoliva, gerente de la Asociación Española de Empresarios de Servicios Deportivos a las Administraciones Públicas (Aeesdap). La patronal asegura que se podría estudiar un reequilibrio de los contratos, pero es probable que las administraciones públicas lo denieguen porque “entra dentro del riesgo operacional”. En este contexto, los operadores más perjudicados son aquellos que tienen una instalación en régimen de concesión de la que son los titulares de los contratos eléctricos.

 

 

 

 

“Lo que se puede hacer es jugar con los contratos eléctricos y aprovecharse de las ofertas, teniendo en cuenta que te la juegas a futuro”, asegura el directivo, recordando que las centrales de compra también son una opción, aunque no es una medida a corto plazo. Asimismo, Monteoliva recuerda que muchos operadores también tienen firmados contratos de permanencia, por lo que un cambio en el contrato implica una multa.

 

Enjoy Wellness, que tiene el foco de su negocio en las concesiones administrativas, ha percibido un incremento del 60% en sus gastos de luz y del 50% en gas, lo que le supondría un sobrecoste de 1,5 millones de euros para 2022 en el total de sus nueve centros. Por otro lado, Supera, que también tiene el foco en el negocio concesional, ha multiplicado por tres los gastos de gas y luz, aunque “en algunos casos concretos ha sido por cinco”, reconoce la compañía.

 

“Desde hace meses venimos instalando paneles solares en los centros en los que es viable incorporar esta tecnología, además de incorporar los equipos más sostenibles, ya vamos con esta tecnología, por lo que eso nos permite ahorros muy notables y que nuestros centros sean mucho más sostenibles”, añade Supera.

 

Okeymas, por su parte, ha incrementado el gasto de energía respecto al total hasta entre un 25% y un 30% del gasto total, cuando antes era del 13%. “En el último mes se ha triplicado respecto al año anterior: las previsiones eran al alza, pero los gastos reales han roto estas previsiones”, asegura Juan Gil, director general de Okeymas y Round. A su parecer, la solución para por “realizar inversiones en placas fotovoltaicas muy costosas y no en todas las instalaciones merece la pena”. “No valoramos aún el cierre de las piscinas pues pensamos que esas medidas no serían entendidas por las administraciones locales para las que trabajamos”, sentencia.

 

 

 

 

La gama media y el low cost, que no cuenta con piscinas, también se ha visto afectado, pero en menor medida. Para Anytime Fitness, concretamente, el gasto de la electricidad supone un 9% del total, aunque, según explica la compañía “al contar con clubes de un tamaño que oscila de media entre los 350 metros y los 750 metros cuadrados, notamos menos el incremento del coste de la energía que aquellos gimnasios que cuentan con piscina en sus instalaciones”. “Estamos estudiando cómo hacer que nuestros gimnasios sean cada vez más eficientes desde un punto de vista energético: las nuevas aperturas y las reformas de los clubes ya existentes apuntan en esa dirección”, destaca.

 

Por otro lado, Dreamfit está gastando el doble de energía que hace un año. En 2019, la energía suponía entre un 7% y un 8% del gasto total y actualmente se ha disparado hasta entre un 12% y un 12,5%. “Antes de que sucediera la guerra en Ucrania ya estábamos instalando energía fotovoltaica en todos los centros que pudimos y lo hemos hecho en cuatro o cinco, pero en el resto, por el tipo de edificios, no es posible”, manifiesta Rafael Cecilio, presidente de la compañía. De esta manera, la estrategia pasará por negociar los contratos de la mejor manera posible y seguir invirtiendo en energía fotovoltaica.

 

“Está siendo un tema de atención permanente, esto va a durar un tiempo y nos pilla en un momento en que ya había tendencias inflaciones anteriores; y esto lo ahonda”, asegura Juan del Rio, consejero delegado de Vivagym. La compañía apunta que “la guerra es la gota que colma el vaso”, por lo que su receta pasa porque la administración ajuste las tasas impositivas del gasto en energía. Asimismo, apunta que “tenemos que plantear contratos a un tiempo y un plazo que nos permita difuminar el gasto de la energía”, recordando que tienen que caracterizarse por “tener una estabilidad en el precio”. “También hay que estar atentos a las mejores prácticas de uso de energía”, remarca.  

 

 

 

 

“En nuestro caso, por suerte, aún no ha vencido el contrato de precio fijo que teníamos contratado en electricidad: sólo se ha notado incremento en dos centros en los que tenemos gas, ya que en el resto calentamos el agua con aerotermia”, asegura Nacho Usera, fundador y consejero delegado de Smartfit. “En los centros en los que todavía no ha vencido el contrato y, si en ellos existía un acuerdo de precio fijo, evidentemente aún no se ha notado el incremento”, recuerda. Actualmente, en su caso, la electricidad supone entre un 5% y un 9% de los costes operativos, pero cuando los contratos fijos vencen, en julio, tiene previsto incrementar un 200% el coste en la partida de suministros.

 

 “En el caso de los centros de tipología valor por precio, el aumento en el coste de la factura eléctrica no representa un riesgo elevado, aunque sí una pérdida de rentabilidad”, asegura el directivo, recordando que “siempre hemos apostado por la eficiencia energética desde un origen, por lo que la inversión está diseñada en ese sentido”. “La inversión en autoconsumo es, hoy más que nunca, muy interesante ya que al haberse aumentado los costes de la electricidad y mantenido los de la inversión, el periodo de amortización se ha reducido muchísimo”, sentencia.

 

El segmento boutique también se ha visto perjudicado por el aumento del precio de la energía. En el caso de Distrito Estudio, el gasto de electricidad frente al total ha pasado a ser del 5% frente al 10%. “Hay que valorar un cambio de operador ajustándose a la tarifa que nos convenga más y ser más eficientes midiendo y controlando, más si cabe, cualquier gasto que se pueda generar analizando cuándo y cómo consumimos electricidad en nuestros centros”, asegura Ernesto Rojas, fundador y consejero delegado de la compañía.

 

 

 

 

Por su parte, Felipe Pascual, consejero delegado de Sano Center, asegura que “no estamos tan afectados como otros operadores”, aunque, para la compañía antes representaba un 10% de los gastos, y ahora entre un 21% y un 22%. “No entraremos en un sistema agregado de compras porque somos consumidores insignificantes y nuestros centros siempre han sido lo más ecosostenible posible, pero hay que presionar a la administración”, comenta.

 

A escala internacional, la situación es la misma. Ayer Uk Active, patronal británica del fitness, advirtió que, sin apoyo por parte del Gobierno de Reino Unido para hacer frente al aumento de la factura de la energía, los operadores tendrían que o bien aumentar los precios o bien reducir los servicios. Así, la patronal exigió una exención del IVA, además de otras ayudas, puesto que los costes de electricidad en 2022 se duplicarán frente a 2019. De hecho, The Gym Group anunció hace unos días un aumento de sus precios para todos sus clientes como resultado del aumento de los costes de energía.