Fitness

Especial 2020: El negocio del deporte en el año del Covid-19

El fitness llora por la pandemia y apunta a una nueva concentración

Año crítico. El sector del fitness ha sido especialmente golpeado por las medidas restrictivas para hacer frente a la pandemia, por lo que los cierres generalizados y el miedo de los usuarios ha provocado una significante pérdida de la facturación para todos los operadores, que ahora se enfrentan a un escenario totalmente nuevo.

Miquel López-Egea

22 dic 2020 - 04:57

 

 

Como cada año, Palco23 realiza en las últimas semanas de diciembre un repaso a los últimos doce meses en el negocio del deporte, marcados por el impacto de la pandemia del Covid-19. Análisis macroeconómico de España y el mundo, recorrido por los fenómenos sociales que ha provocado el coronavirus y reportajes sobre el impacto en los principales clubes, competiciones y federaciones del sector forman el Especial 2020: el negocio del deporte en el año del Covid-19.

 

 

Si hay un sector que ha sido especialmente golpeado por la pandemia ha sido el del fitness. Los gimnasios han vivido su infierno particular, con varios cierres obligados, además del de marzo por el primer estado de alarma en España. A causa de estos cierres y de una pérdida masiva de abonados, ha habido una ralentización de los proyectos de expansión y una digitalización obligada para poder atender la demanda del fitness home.

 

Los gimnasios se ven abocados a un escenario con muchos interrogantes en 2021 que implicará la concentración y la desaparición de operadores y proseguir con las inversiones en digitalización en un contexto en el que el cliente tiene miedo de ir al gimnasio. De hecho, sin terminar 2020, los movimientos corporativos ya comenzaron: el fondo Sixth Street Partners selló en diciembre la compra de Grupo Duet. Mientras tanto, los gimnasios están apostando por estrategias agresivas para mantener al abonado y lograr un mínimo de ingresos para poder sobrevivir.

 

Los datos no invitan al optimismo. Según el estudio Impacto Covid-19 en Instalaciones Deportivas realizado por la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (Fneid) los gimnasios ingresaron en 2020 1.246 millones de euros menos que en 2019. Esta cifra supone que cada centro fitness habría tenido de media un 53% menos de facturación con respecto al año pasado. De hecho, el estudio es muy claro: “el 44% de las empresas se verán abocadas al cierre”.

 

 

Además, el estudio indica que un 56% de los directores ejecutivos de los centros fitness considera que podrían comenzar a recuperar los niveles de facturación de 2019 a partir del tercer trimestre de 2021.

 

En Europa, las empresas de fitness habrán reducido sus gastos de estructura un 17,7% en 2020 en comparación con sus planes original y los recortes continuarán en 2021: el sector reducirá otro 7,1% sus gastos, según el informe The impact of Covid-19 on the European fitness and physical activity sector, realizado por EuropeActive y Deloitte.

El documento estima que el descenso de los ingresos en Europa habrá sido del 32,1% de media en 2020, mientras que en 2021 el retroceso se situará en el 10,7%, aunque la situación varía en función del país.


Cronología de un infierno

La noche del 13 de marzo de 2020 costará de olvidar en España. En el caso del fitness, muchos empresarios cerraron sus centros deportivos incluso antes de estar obligados por ley. En riesgo no sólo estaba su cuenta de resultados, sino también su imagen, y tras comenzar con la clausura en Madrid, la medida se extendió rápidamente a clubes de Barcelona y País Vasco.

 

A partir de ahí, España decretó el primer estado de alarma y los gimnasios permanecieron cerrados por ley hasta mediados de junio, cuando el país entró en la fase 2 de la escalada.

Los gimnasios tuvieron que abrir con muchas medidas de prevención y aforos limitados. Sin embargo hubo muchos operadores que esperaron quince días porque se arriesgaban a abrir con pérdidas.

 

 

La situación no terminó aquí, con cada repunte de casos y con cada ola, los gimnasios han estado y están en el punto de mira. En Cataluña, por ejemplo, la Generalitat cerró todos los centros deportivos de Barcelona y su área metropolitana el 17 de julio tras registrar un aumento de contagios por Covid-19. Sin embargo, las diferentes asociaciones que conforman el tejido deportivo del área metropolitana de Barcelona lograron el fallo favorable del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (Tsjc) para aplicar la medida cautelar al cierre de sus negocios, por lo que pudieron reabrir doce días después.

 

Con la segunda ola, España se volvió a enfrentar a cierres generalizados y los gimnasios tuvieron que cerrar en muchas comunidades autónomas a partir del 30 de octubre y no pudieron abrir hasta, al menos, el 7 de diciembre, con sus respectivos expedientes de regulación temporal de empleo (Erte).

 

Unos días antes, las compañías ya habían notado un descenso considerable de los clientes a causa de un clima de miedo que seguirá durante 2021. Las comunidades afectadas fueron Cataluña, Castilla y León, Aragón, y Asturias, mientras que hubo afectaciones en otras comunidades como Galicia o Andalucía.

 


Pérdidas de abonados y facturación

La mayoría de los operadores se han visto extremadamente afectados. Forus, por ejemplo, preveía una caída de su facturación del 20% en 2020, hasta 55 millones de euros, y habrá perdido alrededor de un 30% de sus socios.  


La canaria Macrofit, por su parte, prevé cerrar 2020 con una caída en socios y facturación del 30%. Antes de la pandemia, la cadena tenía 18.000 socios.

 

BeOne habrá perdido en 2020 un 37% de los cerca de 180.000 abonados que tenía antes de la pandemia y en noviembre acumulaba una caída del 40% de la facturación. Sin embargo, la compañía cerrará las cuentas del año en números negros. BeOne terminó 2019 con una facturación de 28,6 millones de euros.

 

 

 

EnjoyWellness habrá encogido un 35% de su facturación y su cifra de abonados. En 2019 contaba con 54.600 abonados y espera poder recuperar estas cifras en 2022. La caída de la facturación se situará en torno a diez millones de euros.

 

DreamFit habrá cerrado 2020 con una reducción del 40% de sus ingresos y un descenso de los socios del 38%. La empresa tenía previsto facturar 15,9 millones de euros este 2020, un 40% menos que los 25,9 millones de euros que estimó a principios de años. Para 2021, prevé una facturación de 20,5 millones de euros.

 

Inacua habrá perdido entre el 30% y el 35% de los usuarios que tenía la cadena antes de que estallara la pandemia, unos 15.000 usuarios. En septiembre sólo había facturado el 50% de lo que tendría que haber ingresado en el mismo período si no hubiera estallado la pandemia.

 

Planes en el congelador

Pese a este complicado escenario, el sector ha optado por mantener sus planes de expansión, aunque los ha metido, en parte, en el congelador. Dicho de otro modo, las aperturas se contienen, pero si las obras ya estaban en marcha, lo más sensato fue ralentizar los planes y terminarlas como fuera.

 

EnjoyWellness abrirá un nuevo gimnasio en Oviedo en enero de 2021 y tiene previsto abrir cuatro nuevos centros en 2022. Asimismo, Metropolitan tiene cuatro aperturas previstas y VivaGym habrá alcanzado los cien centros en España tras haber abierto diez centros en 2020.

McFit, por su parte, busca alcanzar 45 gimnasios en España para finales de 2021, mientras que DreamFit, entre finales de 2021 y principios de 2022, prevé abrir un total de siete gimnasios más para situarse en 26 centros en toda España.

 

También hay espacio para nuevos operadores. La británica Énergie Fitness entrará en el país a través de un modelo master franquicia y prevé la apertura de 75 centros en el mercado en diez años.

 

En el otro plato de la balanza, Anytime Fitness, que vivió una fuga de quince franquiciados (que implicó que la cadena se quedase en 45 centros en España) y abrió, incluso, una contienda judicial con ellos.

 

 

No sólo en España

El escenario internacional ha sido el mismo. Puregym registró unos números rojos de 36,1 millones de libras (40,4 millones de euros) en el tercer trimestre del año, finalizado el 30 de septiembre, frente a los de 7,1 millones de libras (7,9 millones de euros), acumulando unas pérdidas totales de 141,8 millones de libras (158,8 millones de euros) en los primeros nueve meses del año.

 

Por su parte, The Gym entró en pérdidas en el primer semestre de 2020, que se situaron antes de impuestos en 26,33 millones de libras (29,53 millones de euros), frente al beneficio de 7,11 millones de libras (7,97 millones de euros) del mismo periodo del año anterior.

 

Basic-Fit ingresó 319,2 millones de euros en los nueve primeros meses de 2020, un 14% menos que en el mismo periodo del año anterior, cuando facturó 371,5 millones de euros. Sin embargo, en este caso, la compañía tuvo un pequeño aumento de socios, alcanzando los 2,25 millones de socios.


En Estados Unidos la situación fue crítica para Town Sports, 24 Hour Fitness y Gold’s Gym, que se acogieron a la figura del concurso de acreedores del país.

Una situación crítica

Cuadrar las cuentas en el sector del fitness ha sido complicado en 2020: mientras los ingresos se paralizaban, los gastos continuaban, teniendo que hacer frente a los alquileres de los locales, los gastos de personal y los costes de financiación.

 

 

Por este motivo, los operadores optaron durante la pandemia por reducir las jornadas laborales de sus empleados o aplicar expedientes de regulación temporal de empleo (Ertes), acogerse a los planes de sus respectivos gobiernos y por pedir créditos, además de renegociar los contratos de alquiler. Y, todo esto, evitando endeudarse más de la cuenta.

 

Con los centros cerrados, todas las compañías saltaron a la Red. Había algunas empresas que no estaban preparadas, por lo que se tuvieron que apresurar a buscar algunas alternativas, teniendo que acelerar sus procesos, mientras que otras llegaban con los deberes hechos.

 

La mayoría de los operadores optaron por realizar importantes inversiones y desarrollar sus propias plataformas o aplicaciones para poder interactuar con los usuarios. Ante esta modernización forzada por la pandemia, los gimnasios afrontan ahora una nueva época en la que los usuarios pueden programar sus clases desde las muchas nuevas aplicaciones disponibles en el mercado o los usuarios pueden seguir desde casa a través de una plataforma de vídeo.

 

Otro de los grandes focos de inversión de los centros ha sido en 2020 y continuará siendo en los próximos meses la seguridad y limpieza. Además de hacer frente a la baja rentabilidad de los centros por la limitación de aforo, las empresas han debido invertir en protocolos de seguridad y doblar, por ejemplo, los turnos de limpieza.

 

Operaciones corporativas

Por lo tanto, ¿a qué se enfrenta el sector en 2021? La situación sanitaria provocará una oleada de operaciones corporativas en 2021, ya que el Covid-19 implicará una serie de oportunidades cuando a los operadores de pequeñas cadenas o independientes no les quede pulmón para aguantar el golpe de la pandemia.

 

El fitness en España es un sector altamente fragmentado, con pequeños operadores independientes y un gran número de cadenas con fuerte presencia en el mercado, tanto locales como internacionales, e incluso nuevos operadores que se preparan para entrar, como es el caso de la británica Énergie Fitness.

 

 

 

Como en tantos otros sectores, los grupos de mayor tamaño podrán aguantar el golpe con mayor estabilidad, mientras los más pequeños se verán abocados, con frecuencia, al cierre o a la venta. Por lo que surgirán nuevas oportunidades en el mercado y muchos de estos grandes grupos ya están atentos. Dicho de otro modo, si los grandes grupos ven la posibilidad de comprar en muy buenas condiciones, lo van a hacer.

 

Además las compañías seguirán apostando por intentar atender a la demanda del home fitness y seguirán sus procesos de digitalización, una tendencia a la cual también se han apuntado los fabricantes de equipamiento de fitness, como ha hecho Technogym, que ha optado por suministrar sus máquinas de ejercicio y de entrenamiento virtual a los hogares para compensar la caída de las ventas en los gimnasios y los estudios a causa de la pandemia. La compañía estima que la venta de equipos para el hogar representará el 50% de las ventas de los próximos cuatro años.

 

Y, en el centro, de nuevo los precios. Las cadenas seguirán apostando por tarifas especiales, bonos puntuales, cuotas multicentro, sin restricciones horarias y sin matrículas para fidelizar al cliente y facturar en plena crisis. Dicho de otro modo: vivirán un Black Friday permanente.

 

 

 

La aldea gala del fitness: los boxes de entrenamiento, la otra cara de la moneda

No todos los operadores de fitness han vivido un infierno. La cadena de centros personalizados como Sano Center, la cadena de boxes de entrenamiento Distrito Estudio y los boxes Crossift han aguantado particularmente bien el golpe.

 

Sano Center habrá cerrado 2020 con veinte aperturas, habrá alcanzado los 70 centros en España, México y Portugal. Además habrá superado los abonados que tenía antes de la pandemia, con ratios superiores en los centros de entrenamiento.

 

En marzo contaba con unos 8.500 abonados, cifra que cayó hasta los 7.200 durante el confinamiento. Sin embargo, gracias a las aperturas habrá superado esta cifra a finales de 2020.

 

“Cuando abrimos después del confinamiento, en el primer mes recuperamos el 100% de los socios y hasta este cierre, estábamos creciendo por encima del año anterior”, explicó la compañía durante los cierres obligados de la segunda ola. Esta situación se produce porque la empresa siempre ha estado por debajo de los aforos establecidos por la metodología de entrenamiento, además de la digitalización y los entrenamientos outdoor.

 

Distrito Estudio, por su parte, creció un 20% en clientes durante 2020, aunque tuvo que aplazar las tres aperturas previstas a 2021. “Cada usuario tiene casi diez metros cuadrados en una sala de 200 metros cuadrados, los aforos nos afectan relativamente poco porque nuestro método de trabajo implica que no se supere el 30%”, comentaba la empresa.

 

Por su parte, la marca de entrenamiento funcional Crossfit tan solo perdió el 1% de los afiliados, pasando de 523 a 517 establecimientos en España. De esta manera, aunque cerrará el año con una pérdida del 25% de los clientes, el equipo de la compañía en España percibió un crecimiento en nuevos clientes y tiene la previsión de recuperar este porcentaje de clientes perdidos en 2021.