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Del ‘home fitness’ al ‘boutique’: Volava lanza una bicicleta conectada para el hogar

La compañía catalana ha abierto un estudio de grabación de contenidos en Barcelona, que también sirve como estudio boutique donde organizará las sesiones de cycling.                                                        

P. López

25 jun 2018 - 04:57

Volava ha invertido 500.000 euros en crear la plataforma de entrenamiento y el estudio boutique

 

 

Participar en una clase de cycling en grupo y desde el salón de casa. Ese es el objetivo que se ha marcado Volava, una compañía que ha desarrollado un software para ofrecer entrenamiento de ciclo-indoor virtual para el hogar. La empresa catalana ha sumado fuerzas con un proveedor asiático de bicicletas estáticas, en las que ha integrado pantalla para que los usuarios puedan asistir a una clase dirigida desde casa.

 

Dado que para grabar las clases, que están disponibles en directo y bajo demanda, era necesario habilitar un estudio de grabación, Volava ha abierto un centro en el número 51 de la calle Sant Marius de Barcelona, junto a la Ronda del General Mitre. Allí ha inaugurado un estudio boutique con veinte bicicletas donde ofrecerá clases con el modelo de pago por uso.

 

Las cámaras grabarán la sesión en directo y guardarán el contenido para los usuarios que quieran realizarla en diferido. La inversión total, incluido el software y el club, ha sido de 500.000 euros. Los clientes que tengan la bicicleta en casa, no pagarán por ir al boutique, puesto que ya pagan la suscripción anual para acceder al contenido.

 

 

 

 

De este modo, la compañía genera ingresos a través del estudio y de las suscripciones de la aplicación, que también monitoriza las métricas de cada usuario a partir de la carencia de la bicicleta. “Son dos modelos de negocio, pero la clave es que vayan juntos”, explica Joel Balagué, fundador y director general. La instalación también cuenta con un showroom y un taller.


“Quienes asistan a la sesión no serán extras de una película, pero tampoco se verán en primer plano. El objetivo es que vivan la experiencia, y esta se traslade al usuario que participa desde casa”, sostiene. “Queremos ofrecer un producto cercano, humano y menos frío que si la grabación fuera en un estudio vacío”, justifica. El modelo recuerda al de la estadounidense Peloton, pionera en este tipo de servicio, y que en Manhattan opera un club donde graba contenido y organiza sesiones presenciales.

 

Por el momento, Balagué se encarga de integrar en las bicicletas la tecnología necesaria para que el sistema funcione. “Quiero controlar ese proceso y no crecer muy deprisa. No queremos correr riesgos porque el precio del producto es elevado y no puede tener ningún fallo”, explica. Este año espera facturar en torno a 500.000 euros y, de cara a 2018, alcanzar los 1,5 millones.

 

“Prevemos recuperar la inversión en dos años, pero tras haber expuesto en Fibo 2018 las sensaciones son muy buenas, y podríamos acortar plazos”, señala, sobre el interés que ha despertado el producto en la feria del fitness. Varias cadenas hoteleras ya se han puesto en contacto con la empresa para negociar, con el fin de ofrecer el servicio en sus instalaciones.

 

La empresa ya ha grabado cien sesiones que buscan atraer a públicos con distintos objetivos y disponibilidad. De ahí que haya clases de veinte minutos y otras de una hora, con distintos recorridos e intensidades. “El reto es recuperar a la gente que ha dejado de hacer deporte por falta de tiempo, ahí hay un mercado por aprovechar”, subraya. Y, en un futuro, mirar más allá de España, motivo por el que ya se han empezado a grabar vídeos en inglés.