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Ternua Group crece un 11% respecto a 2019 y apunta a 33 millones en 2022

La compañía ha cerrado el ejercicio con unas ventas de 28,8 millones de euros, un 15% más que en 2020 y por encima de las previsiones. Para el ejercicio en curso, la compañía prevé superar los 33 millones de euros de facturación.

Ternua Group crece un 11% respecto a 2019 y apunta a 33 millones en 2022
Ternua Group crece un 11% respecto a 2019 y apunta a 33 millones en 2022
Ternua prevé volver a incrementar sus ventas a doble dígito en este ejercicio.

Iria P. Gestal

13 ene 2022 - 05:00

Ternua Group mantiene el empuje. La compañía, dueña de Ternua, Lorpen, Loreak Mendian y Astore, ha cerrado el ejercicio 2021 con una facturación de 28,8 millones de euros, superando las previsiones y por encima de los niveles precrisis. De cara a 2022, la empresa prevé mantener el ritmo de crecimiento y superar 33 millones de euros, según ha explicado Jokin Umerez, director general de Ternua Group, a Modaes.es.

 

El dato de 2021 supone un crecimiento del 15% respecto a 2020 y del 11% en relación a 2019, antes del estallido de la pandemia. En 2020, la compañía logró esquivar parcialmente el golpe gracias al empuje del outdoor, y anotó un descenso de ventas de sólo el 4%, hasta 25 millones de euros.

 

En el último año, el deporte ha vuelto a ser el motor de la recuperación, mientras que las marcas Loreak Mendian y Astore comenzaron a recuperarse a partir del segundo semestre.

 

 

Por canales de distribución, la empresa consolidó los resultados de 2020 en el canal online, que aportó el 12% de la facturación. El retail, por su parte, se ha recuperado, especialmente en el último trimestre, y el multimarca, el principal canal de la empresa, ha tenido “un buen comportamiento”, explica Umerez.

 

El mercado internacional aporta en torno a un 35% de la facturación de Ternua Group, con Francia, Italia y el eje Alemania-Austria-Suiza como principales mercados. La compañía también tiene presencia en Japón y Taiwán, una filial en Toronto y agentes en Estados Unidos.

 

Otro de los hitos del último año ha sido la continuación de la estrategia de diversificación, con el lanzamiento de Ternua Workwear, una línea de moda laboral sostenible y con altas prestaciones. A medio plazo, la compañía descarta lanzar o comprar más marcas.

 

 

Resistiendo el golpe de la ‘supply chain’

Junto con las sucesivas olas del Covid-19, la gran barrera para la recuperación en el último año ha sido la ruptura de las cadenas de suministro y la crisis del transporte. En el caso de Ternua Group, el impacto ha sido menor gracias a que la compañía cuenta con un elevado peso de producción en proximidad (también propia) y estrechas relaciones con los proveedores.

 

“Llevamos muchos años consolidando nuestros partenariados y con una estructura sólida de aprovisionamiento”, explica Umerez. “No tenemos la producción dispersa, sino que la hemos ido concentrando, ni trabajamos en base únicamente a coste, lo que nos permite establecer relaciones de aprovisionamiento y cargas de trabajo estructuradas”, apunta.

 

La compañía cuenta con una fábrica propia en Etxalar (Navarra), donde se produce todo el calcetín técnico para esquí y montaña que después se distribuye con la marca Lorpen. Además, recientemente también se ha trasladado a esta factoría la producción de las prendas interiores térmicas sin costura. En 2021, la producción en Etxalar representó el 18% de las ventas totales del grupo.

 

 

Además, la compañía cuenta con una oficina de desarrollo de producto en Portugal y trabaja con proveedores en España, Portugal, Bulgaria, Letonia y Túnez. En total, incluyendo la fábrica propia y la producción de terceros, la fabricación en cercanía supera el 50% del total. El mapa de aprovisionamiento de Ternua Group se completa con socios en lejanía, fundamentalmente en India y Vietnam.

 

De cara a 2022, la previsión de la compañía es que la cadena de suministro continúe estando “muy condicionada” debido a los nuevos confinamientos en algunos países de origen, aunque confían en que el transporte se vaya normalizando conforme avance el año.

 

“El próximo ejercicio es una moneda de dos caras: la cara muy positiva es que estamos percibiendo una demanda fuerte de nuestras marcas y las perspectivas después de la venta de la colección primavera-verano es buena”, explica Umerez. “La otra cara es la de ser capaces de dar un servicio adecuado que la cadena de suministro para atender esa demanda”, añade.