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Las bicicletas acuáticas Poolbiking suben una marcha para llegar a 1,3 millones en 2022

Antes de la pandemia, la empresa situó su negocio en 980.000 euros, pero en 2020, registró una caída del 60% de sus ventas. La empresa fabrica alrededor de 900 bicicletas al año y en 2022 espera llegar a 1.200 unidades. 

Las bicicletas acuáticas Poolbiking suben una marcha para llegar a 1,3 millones en 2022
En el futuro, la estrategia de la empresa pasa por crecer en el mercado nacional y desarrollarse en el ámbito de la formación.

M. L-E.

05 abr 2022 - 05:00

Poolbiking surfea el Covid-19. La empresa de bicicletas acuáticas con sede en Igualada (Barcelona) y fundada en 2007 apunta a una facturación de 1,3 millones de euros en 2022, tras haber cerrado el año pasado con un volumen de negocio de un millón de euros y en beneficios. Antes de la pandemia, la empresa situó su negocio en 980.000 euros pero en el año del Covid-19, registró una caída del 60% de sus ventas. La empresa fabrica alrededor de 900 bicicletas al año y este curso espera llegar a 1.200 unidades.

 

La empresa, propiedad de Ferran Bosque, obtuvo un 60% de sus ingresos en 2021 a través de su división de hoteles, mientras que un 35% de las ventas procedede sus divisiones de fitness y rehabilitación y el resto, de clientes particulares.

 

El año pasado, un 20% de sus ventas fueron en el mercado nacional, otro 20% en el mercado francés y un 15% en el mercado estadounidense, donde cuenta con una filial, mientras que el resto de su negocio se produjo en el norte de África y países como Martinica, Tahití, Isla la Reunión, Cuba, República Dominicana o Seychelles, ya que tiene presencia en la mayor parte de las cadenas hoteleras especializadas en el segmento vacacional.  En el futuro, la estrategia de la empresa pasa por crecer en el mercado nacional y desarrollarse en el ámbito de la formación.

 

 

 

 

“El proyecto nació porque era aficionado al ciclismo y en mi anterior empleo trabajaba visitando instalaciones públicas, me di cuenta que el mercado no tenía un producto de este tipo”, explica Bosque a Palco23. “Vimos que el camino natural era primero la exportación y después el sector hotelero vacacional, que puede ofrecer la bicicleta de agua como una actividad lúdica”, añade.

 

Cada bicicleta tiene un primer precio de mil euros, mientras que las cintas de correr o las elípticas ascienden a 2.000 euros. Su estrategia pasa por vender un producto que no requiera mantenimiento y tenga pocas opciones de romperse, aunque esto afecte a las ventas recurrentes del servicio técnico. “Es una lástima pero nos da una ventaja competitiva ante el producto del mercado chino, y nosotros ofrecemos recambios de producto de hace diez años”, sostiene.

 

La cadena distribuye su producto principalmente a través de representantes y distribuidores, mientras que opera directamente desde España las cadenas de fitness. En Estados Unidos, canaliza las ventas a particulares a través de Amazon, mientras que en Europa lo hace a través de otros operadores digitales. No tiene ecommerce propio.

 

La empresa tiene su sede en Igualada, donde realiza el montaje y el diseño y tiene el departamento comercial y el servicio técnico. La fabricación se realiza a través de acuerdos con empresas especializadas de Igualada, Manresa y Rubí, en la provincia de Barcelona. La empresa cuenta con ocho trabajadores directos y veinte indirectos.