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Jesús Ibáñez (Atudem): “No tiene sentido promocionar el esquí en Andorra con nuestro dinero”

El directivo lamenta las trabas medioambientales que coloca la administración, a diferencia del Gobierno andorrano, y aqueja que algunas entidades públicas subvencionen el esquí en Andorra con dinero público de los españoles.

Jesús Ibáñez (Atudem): “No tiene sentido promocionar el esquí en Andorra con nuestro dinero”
“El hombre tiene que vivir y a la cueva no podemos volver”

M. L-E.

30 nov 2022 - 05:00

Promocionar el esquí español. Este es el principal requerimiento de Jesús Ibáñez, presidente de la la Asociación Turística de Estaciones de Esquí y Montaña y de Cetursa Sierra Nevada, que crítica que algunas administraciones subvencionen el esquí en Andorra con dinero público de los españoles. Además, el directivo critica las trabas medioambientales que pone la administración, a diferencia del Gobierno andorrano.  

 

 

 

Pregunta: ¿Cómo ha cambiado el producto del esquí con el boom del outdoor tras la pandemia?

 

Respuesta: El año pasado hubo muchas ganas de esquiar y se notó. Había mucho cansancio del sufrimiento y de los encierros. Ha sido el mejor año de nuestra historia.

 

 

P.: Una de las claves para tener una temporada 2021-2022 fue el aumento de los ingresos medios por esquiador, con muchas más actividades más allá del deporte. ¿Por dónde hay que seguir incrementándolo?

 

R.: La restauración es una actividad importante en la que hay margen de mejora. También en la ampliación de la capacidad de transporte de los remontes o del dominio esquiable. Se hacen muchas actividades en las estaciones que facilitan tener ingresos. Dentro del sector del turismo somos de lo más completo que hay, con restaurante, tiendas, párking, zonas de divertimento, hoteles y agencias de viajes.

 

 

P.: ¿El après ski está superando al mismo esquí?

 

R.: Hay que cuidar el descanso en pistas y las cenas. Es una experiencia en un ámbito rural donde vienes a disfrutar. Todas las actividades de après ski como entretenimiento, eventos o restauración gustan. La gente valora mucho el sol, algo que raramente ves cuando vas fuera. La gente quiere su buena terraza y comer al aire libre.

 

 

 

 

P.: ¿Cómo pueden las estaciones españolas diferenciarse en los mercados internacionales ante la propuesta de otros países con más tradición como Suiza o Francia?

 

R.: Tenemos muy buen clima y esto nos diferencia de los demás. Hay muy buena restauración y los precios, comparado con Suiza, son mucho menores. Ofrecemos una gama muy amplia de servicios con estaciones muy diferentes entre sí.

 

 

P.: La mayoría de las estaciones de esquí dependen del capital público. ¿Es positivo?

 

R.: Este modelo viene de crisis anteriores. Hay una importante colaboración público-privada que genera bastantes euros a su alrededor. Hay que colaborar y convivir. Es una simbiosis perfecta.

 

 

P.: ¿Se tienen que entender como un dinamizador económico y no cómo un negocio en sí mismo?

 

R.: Hay 3.000 familias que viven del esquí en Sierra Nevada  y se mueven 600 millones de euros a su alrededor. Es claramente un dinamizador. Desde el punto de vista medioambiental, se colocan enormes trabas que no ponen en otros países y no pone, sobre todo, nuestro principal competidor, que es Andorra. En el principado, las estaciones no paran de crecer, hacer nuevas infraestructuras y sus dominios se interconectan. No tienen la dificultad de España. Las estaciones de esquí le dan comer a unas zonas altamente dependientes del turismo de nieve. Muchos de los territorios con estaciones de esquí, eran las zonas más pobres cuando la nieve no se explotaba y, hoy día, son el sitio más rico.

 

 

 

 

P.: ¿Puede volver a verse el esquí como un negocio atractivo?

 

R.: Lo es. Hay grupos de inversores interesados e invirtiendo en Europa. El esquí es rentable. Ejemplo de ello es Baqueira. En Sierra Nevada también hemos ganado dinero. Cuando su tamaño es medianamente grande, las estaciones son rentables.

 

P.: ¿España necesita más eventos élite para promocionar las estaciones nacionales?

 

R.: Sí. Necesitamos que haya grandes eventos y vengan esquiadores de fuera, favorece el conocimiento y la difusión exterior del esquí. Tenemos capacidad de crecimiento. Países con menos estaciones y condiciones más difíciles, como Noruega o Suecia, tienen más esquiadores que nosotros. Pero se tiene que querer y apoyar. Repitos: si sólo ponemos pegas a las estaciones de esquí y no queremos generar riqueza, ponemos muy difícil que esto el esquí dinamice la economía. Valle vacío es valle muerto. Si se prefiere un valle muerto, pues lo siento, pero a mi me gustan más los humanos que los cementerios. 

 

 

 

 

P.: ¿España, un país de calor y sol, necesita unos Juegos Olímpicos de Invierno?

 

R.: Es un país de sol, cultura, gastronomía y nieve. La nieve está. Cubrimos un amplio espectro y es una actividad complementaria del turismo de verano o de ciudad. Unos Juegos, siempre y cuando sean rentables, pueden ser muy interesantes

 

 

P.: ¿Cómo se puede competir con el mercado andorrano?

 

R.: Con dinero y promoción. Facilitando el acceso y mejorando la carretera, aeropuertos, vuelos y publicidad. Andorra ha convertido la nieve en un asunto de país y ahora es la principal fuente de ingresos. Han apostado por ello, haciendo grandes complejos. Hay que apoyar el turismo y la actividad deportiva en las estaciones. No tiene ningún sentido que muchos de nuestros ayuntamientos, diputaciones o autonomías estén promocionando el esquí en Andorra entre los escolares o en programas para adultos. Estamos subvencionando, con presupuestos españoles, el esquí en un país distinto. Esto carece de sentido. Hay comunidades donde este apoyo es muy importante. Nuestras estaciones de esquí son magníficas y competitivas. Con el dinero de nuestros impuestos no es adecuado.

 

 

 

 

 

P.: ¿Cómo de importante es tener un deportista referente para aumentar la práctica de los deportes de invierno?

 

R.: Los grandes competidores se notan. Granada organiza pruebas de snowboarder cross porque es lo que más tira en los deportistas que tenemos en esta categoría y la cantera. Ojalá se consoliden. Esto llama la atención.

 

 

P.: ¿Cómo está afectando el incremento del coste de la energía a las estaciones?

 

R.: Venimos preparándonos en este tema desde hace tiempo. Lo único que funciona con gasoil son las máquinas pisapistas. En lo que más se consume es en la producción de nueve y esto pasa en todo el mundo. Lo importante es ahorrar en el consumo de energía y de agua. Los cañones han ido evolucionando: hemos invertido en renovar el 90% de ellos y el ahorro energético es bastante importante. También negociamos tarifa a largo plazo.

 

 

P.: ¿Es obligatorio subir precios?

 

R.: Es obligatorio adaptarse a las necesidades porque tiene que ser sostenibles económicamente, socialmente y medioambientalmente. Todos los costes han subido y hay que repercutirlo en el consumidor. No podemos ir a pérdidas. Hacer un remonte costa más de diez millones de euros y este nivel de inversión requiere tener un equilibrio.

 

 

 

 

P.: Cada vez hay más verano por el cambio climático. ¿Qué deben hacer las estaciones de esquí para desestacionalizarse?

 

R.: Ofrecer actividades. Hay un abanico muy importante. En Austria han entendido que sus estaciones en verano atraen gente de todo el mundo. Algunas estaciones facturan más en verano que en invierno pero aquí, como las restricciones medioambientales son tan altas es difícil hacer según qué tipo de cosas. Hay que plantearse un equilibrio. Somos los primeros interesados en regenerar lo que hay pero si todo es no y lo que queremos es que el monte sea virgen. Las estaciones ocupan una parte ínfima de la montaña pero generan riqueza. 

 

 

P.: ¿Cómo serán las estaciones de esquí dentro de cincuenta años?

 

R.: Hay que preocuparse por el cambio de temperatura y alguien tendrá que tomar las decisiones. Habrá que dar un golpe en la mesa. El cambio climático está ahí y se aprecia. En Sierra Nevada hemos analizado la huella de carbono. Somos eléctricos. Intentamos ser verdes y hacemos un importante esfuerzo económico.

 

 

 

 

P.: ¿Qué implicaría la desaparición de Navacerrada?

 

R.: Las estaciones de esquí cuidan, limpian y dan de comer a los pueblos. ¿Cerramos todo? Vale. Tiremos la toalla pues. Pero es un disparate impropio del siglo XXI y de una sociedad moderna porque es una generación de riqueza. ¿Se quiere quitar la estación para fastidiar? ¿Qué buscamos? El hombre tiene que vivir y a la cueva no debemos volver.