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Grifone pone un pie en Aragón y desafía a Izas Outdoor con una tienda en Jaca

La marca catalana de outdoor prevé inaugurar en las próximas semanas su primer punto de venta fuera de Cataluña, además de alzar la persiana en otro local en Vic. En total, sumará ocho establecimientos propios.

Grifone pone un pie en Aragón y desafía a Izas Outdoor con una tienda en Jaca

Guillermo G. Recio

02 feb 2018 - 04:59

En las próximas semanas, Grifone tendrá ocho puntos de venta, dos de los cuales están ubicados en Barcelona

 

 

Grifone contraataca a pie de calle. La marca catalana especializada en artículos de deportes outdoor está llevando a cabo una ofensiva para dejar atrás los malos resultados de los últimos años y su estrategia pasa por ampliar su presencia en el canal offline con tiendas propias. Por ello, en las próximas inaugurará dos nuevos puntos de venta para sumar un total de ocho establecimientos, según ha podido saber Palco23.

 

Las ubicaciones escogidas por Grifone son Jaca (Huesca) y Vic (Barcelona). La apertura de ambas tiendas está prevista para las próximas semanas y, mientras el local de la capital de Osona tiene como objetivo aumentar la capilaridad den territorio catalán, el establecimiento de Jaca supone poner el primer pie fuera de Cataluña.

 

Este proyecto también supondrá entrar en el Pirineo aragonés, la zona de origen de Izas Outdoor, una de las marcas españolas dedicadas a este segmento que más ha creciendo en los últimos años con su propia red de distribución. En su caso, cuenta con varios establecimientos en Jaca y Zaragoza, y recientemente entró en Cataluña con puntos de venta en Puigcerdà y Berga.

 

 

 

 

Las dos nuevas tiendas de Grifone se sumarán a las seis con las que ya contaba la marca antes de Navidad, dos de las cuales se inauguraron recientemente en Berga y Sort y otras dos que se encuentran en el Pirineo catalán, concretamente en las poblaciones de Vielha y La Seu d’Urgell. En Barcelona, la marca reubicó uno de los establecimientos al local donde antes trabajaba Bonus Sport Marketing, la agencia de márketing deportivo de Rosell y que está en el foco de las investigaciones de la Audiencia Nacional. También cuenta con uno en la calle Rocafort de la capital catalana.

 

En el pasado, Grifone dio sus primeros pasos en el extranjero, con un punto de venta en Argentina, en la estación de esquí de San Martín de los Andes, e inició conversaciones con posibles socios en Asia para abrir mercado en China, Japón y Corea. Actualmente, las tiendas fuera de España no están operativas y se desconoce si continúa su expansión internacional, ya que la dirección no ha realizado comentarios desde el cambio de propiedad.

 

La compañía está especializada desde sus inicios en prendas de tejido técnico para combatir el frío y siempre asoció su imagen a los Pirineos. Su facturación llegó hasta seis millones de euros antes de la crisis, aunque la mitad de su facturación procedía de pedidos públicos para policías y otros cuerpos de seguridad. La empresa comercializa sus artículos a través del canal multimarca y El Corte Inglés.

 

 

 

 

Estas dos aperturas llegan después de que la sociedad Tèxtil Seu, propietaria de la marca outdoor, renovara el consejo de administración con varios fichajes relacionados con el mundo del deporte. Pere Matamales, que ahora presidirá el máximo órgano de la compañía, dirige la consultora Agora Business Consultants. Antes, fue el consejero delegado de la National Geographic Store en Madrid. Además, el directivo se encargó de dirigir la marca italiana Kappa en España durante ocho años, hasta 2003.

 

Como miembros del nuevo consejo también están Stefano Saporetti y Antonio Alquezar, según consta en el Registro Mercantil. Mientras el primero cuenta con experiencia en Ferrari y la America’s Cup, el segundo coincidió con Matamales en su época en Kappa Iberia y en National Geographic.

 

El empresario leridano Martí Batalla puso en marcha Grifone en 1984 bajo la sociedad Tèxtil Seu, con sede en la localidad de La Seu d’Urgell (Lleida). Sin embargo, Batalla, que también era director general de la compañía, salió de ella a mediados de 2015. La marcha de su fundador coincidió en pleno giro estratégico de la marca tras la entrada en el capital de Cierco y Rosell.

 

En 2014, cuando el ex presidente del FC Barcelona entró en Tèxtil Seu, la compañía redujo su cifra de negocio un 16% respecto al año anterior, hasta 2,1 millones de euros, y ahondó sus pérdidas, que pasaron de 1,6 millones de euros en 2013 a 1,7 millones de euros, según las últimas cuentas disponibles en el Registro Mercantil.