Entorno

Sialkot, la otra ‘capital’ del Mundial: cómo es el ‘hub’ pakistaní de los balones de fútbol

El 70% de los balones de fútbol del mundo se fabrican en esta localidad asiática, que genera ingresos de mil millones de dólares anuales a la economía pakistaní a través de la exportación de artículos deportivos.        

Sialkot, la otra ‘capital’ del Mundial: cómo es el ‘hub’ pakistaní de los balones de fútbol
El 70% de los balones de fútbol comercializados en todo el mundo se producen en las más de mil fábricas de Sialkot.

Albert Martínez

12 dic 2022 - 05:00

El mundial de fútbol también se juega en Sialkot. La ciudad pakistaní, ubicada a escasos kilómetros de la frontera con India, se ha convertido en la gran productora industrial de artículos deportivos, un mercado a través del cual el país genera ingresos de mil millones de dólares anuales.

 

Expertos en la manufactura del cuero, las fábricas de Sialkot exportan desde artículos deportivos a instrumentos quirúrgicos, pasando por utensilios de cocina. En deporte, producen sticks de hockey y cricket, guantes de boxeo, pelotas de vóley playa o accesorios para artes marciales, entre otros, para empresas como Nike, Adidas, Puma, Umbro o Decathlon.

 

Sin embargo, el principal sector exportador de la ciudad es el de los balones de fútbol, con un negocio de entre 400 millones de dólares y 500 millones de dólares anuales y casi 30 millones de balones vendidos al año.

 

 

Actualmente, el 70% de los balones de fútbol comercializados en todo el mundo se producen en las más de mil fábricas de Sialkot, donde trabajan cerca de 60.000 personas, el 8% de la población de la ciudad.

 

Desde la Copa Mundial de Fútbol de Italia 1990, los balones de la competición se fabrican en Sialkot, a través de la compañía pakistaní Forward Sport, como proveedor de Adidas. En 2022, se han fabricado 3.000 balones para el torneo y más de diez millones de réplicas para vender por todo el globo.

 

Entre 1990 y 1997, las fábricas de Sialkot empleaban a menores para coser los balones. Las leyes pakistanís prohibieron el trabajo infantil y se dio entrada al trabajo femenino, después de que la producción se tambaleara diversos años debido a la escasez de personal.

 

 

En 2018, las fábricas de Sialkot tuvieron que volver a reinventarse: la Federación Internacional de Fútbol (Fifa) decidió prohibir los balones cosidos a mano en sus torneos oficiales. Desde entonces, cada bola está formada por veinte hexágonos y 12 pentágonos unidos con pegamento caliente, en un proceso conocido como “unión térmica”.

 

El Gobierno pakistaní también ha querido apostar por el uso de tecnología en la fabricación de los esféricos. La producción de las pelotas cada vez más se lleva a cabo a través de tecnología y ha iniciado el proyecto Centro de desarrollo de industrias deportivas, con una inversión de 435 millones de dólares destinada a modernizar a la industria manufacturera local. Para el Mundial de este año, el balón Al Rihla se ha confeccionado con productos químicos no contaminantes a base de agua.