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May Peus (Rfedi): “Alargar la candidatura de los Juegos en el tiempo puede acabar aburriendo”

Esta es una de las premisas del presidente de la Real Federación Española de Deportes de Invierno (Rfedi) para presentar una candidatura para organizar los Juegos Olímpicos de Invierno en los Pirineos españoles en 2030. 

May Peus (Rfedi): “Alargar la candidatura de los Juegos en el tiempo puede acabar aburriendo”
La candidatura además invertirá 65 millones para la remodelación de las pistas de bobsleigh, nueve millones de euros para nuevos teleféricos o diez millones de euros para la remodelación de las rampas de salto de esquí.  

M . L-E.

17 jun 2022 - 05:00

No perder más tiempo. Esta es una de las premisas de May Peus, presidente de la Real Federación Española de Deportes de Invierno (Rfedi), para presentar una candidatura para organizar los Juegos Olímpicos de Invierno en España en 2030.

 

“Llevamos muchos años esperando, es un proyecto que empezó con el alcalde de Barcelona Jordi Hereu y alargarlo tanto en el tiempo puede acabar aburriendo: el momento es 2030 porque el Comité Olímpicos Internacional (COI) puede dar el golpe y anunciar dos candidaturas de golpe, por lo que nos iríamos a 2038”, sentencia el directivo.

 

Esta es una de las reflexiones que se recoge en el cuarto capítulo de Palco Deportivo, podcast sobre el negocio del deporte que organiza Palco23 junto a Mundo Deportivo. Este capítulo busca dar respuesta a algunas preguntas sobre la posible candidatura olímpica para los Juegos de 2030.

 

“Su tuviéramos más tiempo, podríamos tener mejores herramientas y desarrollar un buen plan estratégico para tener éxito deportivo: tiene que haber un plan de desarrollo y ser cercanos a la sociedad, pero esto requiere tiempo y recursos”, sostiene Peus. “Cuanto más tuviésemos mejor, pero no vamos a quejarnos por el corto y medio plazo que tenemos”, añade.

 

 

 

 

El presidente de la Rfedi asegura que “lo que está pasando a nivel interno no es lo mejor para tener una candidatura ganadora”, aunque asegura que “seremos capaces de rectificar e ir todos a una”. “Hay que ser conscientes de la oportunidad”, sentencia.

 

En este contexto, Peus destaca que el modelo público-privado actual de las estaciones de esquí es “ideal” porque “funciona bien y se muestra una buena gestión, administración y dinamización del deporte”. “Los Juegos son un medio porque con ellos no se termina nada, necesitamos un revulsivo, un objetivo y una excusa, algo que no se ha visto antes en España”, sentencia.

 

Estas respuestas llegan en un contexto en el que Cataluña ha anunciado su intención de organizar la candidatura sin Aragón después de varios meses de disputas por el reparto de pruebas. Una candidatura olímpica tendría un coste de organización puede alcanzar alrededor de 1.300 millones de euros, de los que 900 millones de euros proceden del COI y el resto debe ir a cargo del comité organizador.

 

En unos Juegos hay dos presupuestos, el de los propios Juegos y el de las inversiones, que no corresponden al comité organizador. Por lo tanto, en caso de querer invertir en un trampolín de saltos de esquí, este debería quedar para la posterioridad. Pero esta no es precisamente la intención de la candidatura actual, que busca trasladar parte de la candidatura a la capital de Bosnia y Herzegovina, Sarajevo, ya que Cataluña no cuenta con instalaciones para poder hacer algunas pruebas.

 

Por otro lado, las cifras planteadas por la candidatura están lejos de los más de 80.000 millones dedicados a la promoción de la industria de la nieve y la construcción de nuevas infraestructuras de los últimos Juegos en China. Asimismo, los Juegos de Invierno 2026, que se disputarán en Milán-Cortina D’Ampezzo tienen un presupuesto estimado de 3.900 millones de euros.

 

La candidatura además invertirá 65 millones para la remodelación de las pistas de bobsleigh, nueve millones de euros para nuevos teleféricos o diez millones de euros para la remodelación de las rampas de salto de esquí.  

 

Por otro lado, para entender el funcionamiento del sector de la nieve en España, hay que tener en cuenta que veintidós de las veintinueve estaciones están en manos de comunidades autónomas o ayuntamientos, que han acudido a su rescate a causa de su poca rentabilidad por sus dimensiones pero que suponen un motor económico para las zonas.