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Loreto Quintero (LaLiga): “No hay que apostar por las cuotas, sino por el talento”

La ejecutiva, que entró en la competición en 2017, se encarga actualmente de proyectos estratégicos en el gabinete de presidencia, y defiende la conciliación con la vida privada como un reto conjunto de la sociedad.

M. Menchén

08 mar 2019 - 04:55

Loreto Quintero (LaLiga): “No hay que apostar por las cuotas, sino por el talento”

 

 

Loreto Quintero es una de las personas que entraron en LaLiga a través de uno de los mayores procesos de selección que se han realizado en España, con más de 12.000 personas en busca de uno de los sesenta puestos de trabajo que se buscaba cubrir. Una de esas posiciones fue para ella, licenciada en Relaciones Públicas, Publicidad y Comunicación por la Universidad de Sevilla y actualmente responsable de proyectos estratégicos dentro del gabinete de presidencia de Javier Tebas. “Ha habido una apuesta obvia por incorporar mujeres válidas, en el comité de dirección se ha pasado de una a siete mujeres”, celebra.

 

¿Cree que la mujer está suficientemente empoderada en el mundo económico?

¿Y en el sector del deporte en concreto?


Siempre repito que no es cuestión de cuotas. El mundo empresarial se va concienciando de la importancia de tener mujeres en los órganos de dirección. Debe reconocerse dónde hay talento y cuándo hay talento, sin importar si es hombre o mujer. Soy bastante optimista. No es un tema de cuotas, sino de hacer una valoración justa del talento de cada uno.

 

Según su experiencia, ¿hay igualdad de oportunidades entre las mujeres y los hombres en los órganos de dirección de las propiedades deportivas?


La primera reflexión noes lleva a la conclusión de que tradicionalmente ha sido un sector dominado por los hombres, aunque hay que lanzar un mensaje que refuerce el optimismo sobre el cambio. Hay mucho trabajo por hacer, cierto, pero cada vez hay  más referencias de mujeres con éxito y su actividad se iguala. Hay mujeres en la presidencia de clubes como CD Leganés con Victoria Pavón o SD Eibar con Amaia Gorostiza, y en el terreno de juego también pasa lo mismo. Las chicas futbolistas tienen mucho que decir, y estamos viendo continuidad en éxitos como llenar el estadio de San Mamés para un partido de fútbol femenino. Es importante decir que, igual que la presencia de talento femenino en la dirección no es algo que surja de la nada y se basa en la continuidad, en el éxito deportivo no es distinto. Lo importante es pensar en la continuidad y poner en valor este talento.

 

¿Existe el techo de cristal?


Tenemos que hacer mucho para igualar la situación, pero sin duda creo que estamos trabajando en la buena dirección. Cada vez se reconocen más éxitos de mujeres directivas y deportistas, pero quizás se necesita mayor conciencia no sólo en el mundo de la empresa, sino también en instituciones públicas a la hora de abordar cuestiones como la conciliación, que es un reto que pesa más en esta cuestión y que no sólo afecta a las mujeres.

 

 

 

 

El CSD exige a las federaciones mayor representación de mujeres en las juntas para recibir subvenciones. ¿Le parece que la discriminación positiva es necesaria?


No debemos acogernos a este tipo de referencias o ser partidarios de ninguna discriminación, sea positiva o negativa. Se ha quedado algo desactualizado este término. Debe ser un reconocimiento justo de la valía y no deja de haber ejemplos. Prefiero pensar en que hay que identificar donde está el valor y hacer un juicio justo.

 

El anteproyecto de Ley del Deporte presenta varios artículos en materia de igualdad de género, como el equilibrio de los premios económicos de competiciones financiadas total o parcialmente con fondos públicos. ¿Qué valoración hace de estas medidas?


Ha habido mucho ruido por cosas concretas, pero en materia de género el anteproyecto incorpora medidas necesarias para el desarrollo del deporte.

 

¿Qué artículos echa en falta en el documento?


Más que echar en falta, creo que era necesario reforzar ciertos ámbitos que no estaban recogidos en una ley que tiene treinta años y que ahora sí que quedan recogidos, como herramientas que facilitan la cotización de la mujer deportista en el régimen de la Seguridad Social, que se puedan conseguir salarios dignos e incluso homólogos a los de los chicos, la conciliación de la atleta de alto nivel durante el embarazo… No podemos dejar de contar con chicas o mermar su situación por un tema tan natural como el de la maternidad.

 

 

 

 

¿Qué otras medidas pueden llevarse a cabo para mejorar el empoderamiento de la mujer en el ámbito económico y en la toma de decisiones?


Para mí, un aspecto muy importante es el de la conciliación, que en realidad no sólo aplica a la mujer. No se trata únicamente de tomar conciencia sobre la importancia de equiparar la valoración del talento sin distinción del género. Para que exista músculo económico tiene que haber equilibrio entre la vida social y privada con la laboral, porque no es incongruente con ser un excelente profesional.

 

Maria José Rienda, Marisol Casado y Julia Casanueva son algunas de las mujeres que dirigen algún organismo deportivo en España. ¿Es necesario que existan referentes para inspirar a que otras mujeres hagan carrera en el deporte?


Todos los referentes son necesarios. Sin duda ayuda a acabar con la conciencia de que existen limitaciones por razón de género. En el caso de LaLiga, al frente de siete direcciones de departamento hay mujeres, lo que equivale al 33,3% del comité de dirección y esto dista mucho de otras empresas, donde no se supera el 20%. La apuesta de LaLiga por incorporar a mujeres validas sin tener el criterio de género por delante es obvia. No es apuesta por cuotas, sino por el talento. En mi caso, llegué porque me sedujo que una institución reconocida tuviera un proyecto ambicioso para llevar su imagen fuera y lo hiciera con una apuesta por la innovación en la gestión de la estructura.

 

¿Qué consecuencias económicas tiene la falta de igualdad en el mundo empresarial?


No creo que tengamos que centrarnos en eso y hacer discriminación negativa. Ahora bien, valdría la pena hacer una reflexión profunda para ver si hay consecuencias económicas y, si las hay, buscar maneras de solucionarlo porque sería un problema y error.